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Circuito desde Cardaño de Arriba
Javier Tezanos Díaz
Fecha de realización
10 de noviembre de 2019
Fecha de subida
10 de noviembre de 2019
Duración
05:49
Tiempo Detenido
No definido
Visto
7206 veces
Nivel de Ruido

Imágenes

Circuito desde Cardaño de Arriba

El Pico Murcia (2351 m) es una arquetípica montaña de forma cónica, cuya cumbre es limítrofe de las provincias de León y Palencia, que se halla formando parte de una especie de arco con otras cimas más conocidas que van desde el pico Espigüete (2450 m) para terminar en el Alto de Tres Provincias (2497 m).

Este monte cierra el circo de Fuentes Carrionas por el SO, cayendo casi en la vertical de Cardaño de Arriba. Al estar escoltando por uno de los colosos de la zona, el Espigüete, queda eclipsada su relevancia, aunque sus vistas son excelentes, destacando la impresionante de la cara norte de este coloso, al que da la impresión de poderlo alcanzar con la mano.

El recorrido típico para la subida a este pico consiste en una aproximación cómoda por el fondo de un valle de Valcabe, para abordar la fuerte subida, casi directa, al pico salvando importantes pendientes en 700 m de ininterrumpida ascensión, aunque para la bajada se encuentran varios caminos, incluido el de subida.

Cardaño de Arriba (1440 m) es el segundo pueblo más alto de la provincia de Palencia (el primero, aunque despoblado, es Valsurvio con 1500 m), se encuentra situado en la margen izquierda del río Cardaño o Grande, al cual, unos metros más arriba, se le unen los arroyos de Valcabe, Hontanillas y de las Lomas.

Debido a su situación, las condiciones de vida para las gentes que lo habitaron eran casi infrahumanas, no tenían luz eléctrica y por su situación geográfica (entre altas montañas) es el pueblo que menos horas de luz natural disfruta al año de toda la provincia. Llega a extrañar que haya tardado tanto tiempo en despoblarse, ya que esto ha ocurrido en fechas muy recientes, aunque en los mejores días del estío reciba la visita de alguno de sus últimos pobladores y hayan instalado una Casa Rural. En esta zona no ha existido ningún tipo de cultivo, ya que el terreno no lo permitía y su única riqueza económica, era la ganadería a pequeña escala.

Quizá sea éste el origen de su nombre, pues se dice el nombre de Cardaños (Suso y Yuso) es de raíz pastoril, misión ésta a la que se dedicaron desde siempre los pobladores de esta zona. Respecto a su nombre hay quien piensa que quizá sea latino derivándose de Cardus “cardo”, sería pues un lugar de cardos. Otros autores piensan en una etimología cántabra (esta zona fue dominio de los aguerridos Cántabros) Gar-di-ania que podría significar algo así como “el terreno de los picos”.

La arquitectura y distribución de las viviendas no tiene grandes cosas que resaltar. Su iglesia está dedicada a su patrón San Lorenzo. Este Santo está relacionado con la mítica leyenda del Lago Curavacas, en la que la tradición cuenta que en cierta ocasión un labriego de un pueblo cercano, se dirigía con su carro a casa por los altos de Pineda, acompañado de su hijo, cuando vio interrumpido su transitar por una gran nevada, ya que era principios del invierno. Ante el hecho de no poder seguir adelante, dejó el carro, y a su hijo en él junto a la pareja de bueyes, con el fin de que estos le diesen calor con su aliento, y comenzó andar en busca de socorro. La nieve, que había caído de manera copiosa (como suele hacerlo en esta zona) había borrado todos los senderos, por lo que el labriego se vio perdido, llegando cerca del Lago Curavacas, cuyas aguas estaban serenas como límpido espejo. Sin embargo, al acercarse a la orilla, las aguas se encresparon, brotando del fondo del mismo atronadores rugidos producidos por el alma de un hombre que había muerto ahogado en él. El paisano asustado por tan tenebroso ruido, ofreció a San Lorenzo, santo de su devoción, diez libras de cera si le sacaba de aquel trance. Así fue, el tiempo se calmó y cuando regreso al pueblo a pedir ayuda, se encontró a su hijo y al carro con las vacas. El labriego le interrogó, preguntándole quien le había llevado allí y el rapaz le contestó, un joven llamado Lorenzo el cual me ha dicho, que en los pueblos de estos alrededores se ofrezcan todos los años diez libras de cera para que Dios les proteja del alma en pena del Pozo Curavacas.

Recorrido

Desde el aparcamiento de Cardaño de Arriba (1430 m), sin cruzar el puente que da entrada al pueblo, se toma el pedregoso camino (carretero en sus tiempos) que en dirección N trascurre casi paralelo al arroyo de Las Lomas. Primero se deja el Refugio del Club Espigüete a la derecha, y más adelante se cruza un bosquecillo de abedules. Enseguida el sendero comienza a ganar suavemente altura pasando junto a una fuente, que está a la izquierda del camino. Inmediatamente el camino hace un zigzag, para ganar un poco de altura y separarse del cauce del Arroyo Valcabe.

Allí mismo (derecha) hay un pequeño puente (1440 m) de hormigón con pasamanos metálico que cruza este arroyo, justo donde cede sus aguas al Arroyo Las Lomas que baja por la derecha. Se continúa por el Valle de Vacabe, con el arroyo abajo a la derecha, que se cruza un poco más arriba por otro puente.

Durante un rato, la pedregosa pista recorre la ladera SO del Pico del Mojón de Navarro (1924 m), que queda a la derecha, para salir al inicio del paraje conocido como Ancho Valcabe donde las aguas del arroyo bajan con fuerza formando pequeñas cascadas. Al fondo y relativamente cercana se divisa la gran mole triangular del Pico Murcia. Allí mismo se pasa un pequeño puente de madera (1520 m), que cruza sobre el Arroyo Hontanillas el cual desciende caudalosamente entre rocas y brezos por el agreste valle del mismo nombre, que queda a la derecha, confluyendo aquí con el Arroyo Valcabe.

El camino continúa en dirección O por un sendero bien marcado entre praderías, donde se cruza (1521 m) el Arroyo Valcaliente hasta llegar a la confluencia del Arroyo de Valcabe con el Arroyo de la Cuenca, que desciende de las Peñas Caburdas o Zahurdias (2170 m), a la derecha (NE) del Pico Murcia.

Una vez en el fondo del circo, que forman las cumbres que cierran el valle de Valcabe, se acomete la ascensión propiamente dicha hasta la cima, primero por un sendero abierto por el ganado entre el matorral de escobas para bordear y salvar (se deja a la izquierda, NO) el rocoso espolón oriental, que baja del Pico Murcia. Unos metros por encima de éste, se enlaza con una senda bien marcada (con hitos) que va progresando en cómodos y cortos zigzags en un principio en dirección SO. En este tramo se pasará por un portillo (1845 m) entre unas rocas. Se sigue zigzagueando por esta empinada ladera, para, un rato después girar hacia el O (predominantemente) y entrar en la denominada Cuenca Superior.

Una vez en la loma del pernal S del pico, se cambia la dirección a N, para abordar la última subida por una zona de grandes rocas y piedras sueltas, que llegan hasta la misma cumbre. Después de salvar este último desnivel rocoso, guiados por los hitos existentes, se corona la cima (2351 m) de esta colosal pirámide. Un clásico buzón de montañeros y una sencilla y oxidada cruz metálica (falta el brazo horizontal) colocada por el “Grupo Monte Arbillos”, de Velilla del Rio Carrión, marcan el alto de la cima del Pico Murcia (2351 m, aunque en la placa pone 2341). De las vistas que se divisan cabe destacar, al N bajo los pies, el valle leonés de Valponguero en terrenos de La Reina. En un plano superior la Sierra de Orpiñas, más al fondo Los Vallines y el Coriscao y cerrando el horizonte una vista completa de la barrera que forman los tres macizos de los Picos de Europa. En dirección E, todo el cordal que arrancando desde Pico Murcia sigue por Peñas Caburdas, Peñas Malas, Pico de las Guadañas, Lomas y Cuartas prolongándose en dirección NE por El Consejo, los Altos del Tío Celestino y Calderón.

Un poco desgajados del cordal se encuentran Tres Provincias y Peña Prieta. Más al fondo y en línea el cordal del Curavacas. Por el O y al alcance de la mano los Altos de Martín Vaquero y Cutulillos. Más en la lejanía el pantano de Riaño y picos como el Yordas y el Mampodre más atrás. En dirección S la imponente mole del Espigüete.

La bajada se realiza por el mismo pernal de la subida (S) hasta alcanzar el Collado de La Cerezuela (2198 m), que separa el valle palentino de Valcabe (Cuenca Superior) y el leonés de Valponguero (ladera occidental del Murcia). Desde este collado se sube al Alto de La Cerezuela (2206 m) continuando por su pernal SE hasta alcanzar otro collado (2151 m), después de lo cual se deja esta sucesión de lomas, para bajar de ladera por la vertiente S de las mismas, hasta alcanzar el pernal S de la última de ellas, que divide los valles de Arrilla (E) y el Arroyo de la Majada Cimera (afluente del Arroyo Mazobre) (O), por el que se bajará.

Después de alcanzar los conglomerados que forman el Castillo de Arrilla (2048 m), se continuará por el pernal, que paulatinamente va girando al SE, hasta llegar a El Sillareto (1818 m), una llanada en la que se virará al E para tomar la vaguada del Arroyo de Arrilla. Se caminará en dirección E, aunque la senda no está muy definida, hasta alcanzar una pista (1657 m), que discurre por la ladera S del Cerro del Sillar (2074 m). Enseguida se pasa por la Majada de Arrilla (1580 m) y un rato después vira a NE, pasando por la zona del Carnizal, después de lo cual se abocará a la carretera, por la que (izquierda, N) después de 240 m se llega al aparcamiento de Cardaño de Arriba.

Javier Tezanos
16-10-2019

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