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Tambora, Peña (983 m)

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Fernando Sobrevilla Caso
Fecha Alta
10/06/2013
Modificado
02/12/2017
1

Llamativa, aérea y expuesta cumbre que se encuentra ubicada en la Sierra de Nava Alta, constituida por una serie de prominencias y farallones calcáreos que orientados de NW al SE van perdiendo altura desde el Puerto de la Chabola (902 m) hasta La Buitrera (944 m).

Su espectacular cara Norte es prácticamente inaccesible, mientras que la Sur se muestra algo más amable, aunque no exenta de dificultad, pues a las inclinadas y pulidas laderas de acceso, en las que apenas existen agarres, hay que añadir la aérea y expuesta cresta final, en la que suelen anidar los buitres.

Desde la Bifurcación (Valdarcos - Valderrobles) - (Villardajos - Rané)

Salimos de Épila siguiendo la carretera A122, para al cabo de 4 km. alcanzar la localidad de Lumpiaque, en la cual tomamos la calle que se dirige al cementerio, rebasamos el mismo y seguimos la asfaltada pista que nos lleva hasta la carretera A121. Cruzamos la misma y seguimos ahora por pista de tierra, hasta llegar a un cruce de pistas, donde se halla un poste indicativo, en cuyas inmediaciones dejamos el coche.

Mencionar primeramente, que nos quedamos a escasos metros de su cima debido a un nido de buitres que con su correspondiente huevo, se hallaba en plena cresta cimera, por lo que con el revoloteo de los buitres sobre nuestras cabezas, desistimos de pasar por encima del mismo. Desde la misma bifurcación en la que hemos aparcado, aparece al frente el Cabezo Satamón, y Galiano, así, como nuestro objetivo que asoma tras una pequeña loma. Comenzamos siguiendo la pista de la izquierda, dirección Valdarcos - Valderrobles, como señala el poste indicativo. Dejamos a nuestra derecha las ruinas de una cabaña y entre algunos campos de almendros, algunos de reciente plantación, vamos avanzando cómodamente.

Poco después, volvemos a dejar a nuestra derecha una nueva cabaña, que se halla en mejores condiciones que la anterior, mientras que son las carrascas y los olivos los que vigilan nuestros pasos, así, como alguna que otra marca amarilla y blanca de la PRZ 103. Con nuestro objetivo que nos reta con su llamativa estampa, alcanzamos una primera y señalizada bifurcación, a 638 m. de altitud, donde un poste indicativo señala hacia la izquierda la continuación de la P.R., hacia Valdarcos, mientras que al frente, nos indica Valderrobles -Rioya.

Seguimos esta última indicación, y en ligero ascenso avanzamos entre algún campo de vides y almendros de reciente plantación, para luego, y tras un sube y baja, hacerlo entre carrascas y campos de labor, para atravesar un campo de almendros y salir a terreno algo más despejado, alcanzando poco después a nuestra izquierda, una pista menso definida (703 m). Tomamos la mencionada pista, y con nuestro objetivo al frente, nos dirigimos al collado que vemos a su izquierda, dejando a la derecha un pequeño corral, y llegando enseguida a un nuevo campo de almendros, donde la pista desaparece. Por el lado izquierdo atravesamos el mismo, para después ir campo a través entre matorral de escaso porte, alcanzando en breve el Collado de los Cantareros (832 m).

Dejamos a la izquierda la Peña de Sotamor (866 m) y girando a la derecha, nos elevamos de nuevo entre bajo matorral, compuesto principalmente por sabinas, enebros y molestas aliagas, para en moderada pendiente situarnos en la rocosa base de la Peña Tambora (983 m). Primeramente, con los buitres revoleando por encima de nuestras cabezas, nos dirigimos al que pensamos que es, el punto más débil de la cresta, un “colladín” que se abre en la misma. Tras un breve tramo por rocoso terreno y dispersa vegetación, nos situamos en el pequeño muro que defiende el mencionado paso, por el que superamos un par de rugosos escalones donde los agarres son bastante escasos, pero que sin dificultad nos deposita a escasos dos metros de la aérea cresta (colladín), cuya salida al mismo requiere un fuerte impulso, el cual no lo vemos muy claro, pues podíamos salir despedidos al otro lado de la aérea cresta, así, que descendemos un poco y tras unos escasos metros bordeando hacia la izquierda la rocosa ladera, decidimos girar a la derecha y trepar por el tramo que se observan algunos arbustos, los cuales nos sirven de agarre ante las escasas presas.

Sin verlo también muy claro, pues la inclinación es bastante fuerte y el descenso puede ser delicado, trepamos agarrándonos a un seco arbusto, para luego a duras penas, la rugosa ladera nos permite asirnos a sus pequeñas ondulaciones que nos depositan en la cresta cimera, a escasos metros de la cima, pero en la que se encuentra un nido de buitre con su respectivo huevo, mientras que por nuestras cabezas siguen revoleteando la familia de carroñeros, que quizás estén decidiendo si atacarnos o no, al situarnos al lado de su nido. En esta situación, decidimos que lo mejor es abandonar, así, que destrepando con cuidado la rocosa ladera nos situamos en su base, para continuar ahora hacia la derecha e ir bordeando la llamativa peña entre matorral de escaso porte, para tras un breve descenso alcanzar el Collado de En medio (901 m).

Dejamos al frente el Cabezo del Galiano y Satamón, y tomamos a la derecha una estrecha y tímida senda, por la que bordeamos un campo de almendros, la cual enseguida se difumina. Ahora, avanzando hacia la derecha y campo a través, dejamos a nuestra izquierda las ruinas de una pequeña construcción y algo más adelante, una rupestre y cuidada cabaña, para desembocar poco después en la bifurcación de pistas, donde conectamos con el itinerario de ida, para seguirlo hasta el punto de partida. Con la idea de volver en otro mes del año, cuando no aniden los buitres, damos por finalizada esta ruta.

Accesos: Bifurcación (Valdarcos - Valderrobles) - (Villardajos - Rané) (1h 30 min).

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Comentarios

  • item-iconRoberto Gil Alonso
    El 10 de mayo de 2015
    Para atacar la cima, quizá lo más elegante sea hacerlo directamente por la arista oriental. Se alcanza de forma sencilla en una brecha alargada, una corta repisa nos lleva hasta el borde y basta un leve impulso para situarse sobre la aérea cresta. En frente queda un paso de caballo con mucho patio y luego un espolón algo tumbado y romo. El problema es que el día que subí hacia mucho viento y me desequilibraba. Así pues elegí la segunda opción, por el arbusto seco, sin embargo no continué derecho hacia arriba. Me parecio más fácil seguir una vira ascendente hacia la derecha, que iba ganando en exposición y terminaba por salir a la cresta justo por encima del paso anterior. Después solo quedaba con una corta trepada muy fácil y sin exposición que me dejó en la parte superior de la montaña, donde pasa a ser bastante ancha y se llega andando a las rocas cimeras. Yo no encontré ningún nido "activo", pero sí que había restos por allí. Evidentemente al ser una montaña raramente visitada los buitres campan a sus anchas por aquí.