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Valdelatorre (1023 m)

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Joseba Astola Fernandez
Fecha Alta
19/03/2014
Modificado
19/03/2014
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Al oeste de la Comarca de Calatayud y de la propia provincia de Zaragoza, limitando con la de Soria, encontramos una serie de modestas sierras, suaves relieves que separan a su vez algunos valles como el del río Manubles o el Algadir, tributarios del Jalón.

Son valles de baja demografía, con pequeñas y pintorescas aldeas no exentas de elementos de interés etnográfico y paisajístico, amén del factor humano, pues nada como los lugares tranquilos para entablar buena conversación y escuchar historias tan sencillas como entrañables...

Sin embargo, la mayoría de personas viajeras que se deja caer por aquellos lares lo hace atraído por el calor de las aguas termales, siendo Alhama de Aragón centro neurálgico de este tipo de actividades.

Si circulamos por la autovía Madrid-Barcelona percibiremos a primera vista un paisaje sencillo, ciertamente anodino, alterado solamente por pequeñas formaciones geológicas que rompen si quiera un poco la monotonía. Sin embargo, bastará con retirarse un poco de la veloz vía e internarse en estos valles para empezar a percibir otros matices. Así ocurre cuando sobrepasamos el cartel que, desde las cercanías de Cetina, señala 10 kms. a Embid de Ariza. Una estrecha y solitaria carretera nos lleva a esta pequeña población, enclavada en un lugar ciertamente impresionante, allí donde los suaves relieves de la sierra de Cetina se desploman verticalmente hasta el río Algadir. Lo primero que nos llamará la atención es el pintoresco conjunto de antiguos corrales de adobe, hoy en día abandonados y en estado de ruina, que nos dan la bienvenida. Las casas (muchas de ellas cerradas y algunas abandonadas) se levantan en las dos orillas del río. En la pequeña Plaza Mayor encontramos una coqueta iglesia románica (que presume de ser única en una comarca donde el estilo mudéjar es protagonista), además de un pequeño ayuntamiento y un elegante y digno alberguito de muy escasa utilización (tal y como nos dijeron). Pero será sobre todo el magnetismo de las verticales paredes del entorno y de un pequeño castillo roquero perfectamente integrado en ellas el que atraiga irremediablemente nuestra mirada.

El punto más elevado de la montaña que nos ocupa, Valdelatorre, se encuentra al N. de Embid, cercano ya a la provincia de Soria. Describimos aquí una ruta circular que nos permite aventurarnos a la búsqueda de nuestro objetivo acariciando los verticales paredones, para descender de lo alto después por un terreno mucho más amable, visitando si lo deseamos la ermita y fuente de Santa Quiteria y regresando al pueblo por un corto pero impresionante desfiladero de gran belleza.
A la salida de Embid (775 m), en dirección a la vecina población soriana de Cihuela, encontraremos a la derecha la senda al castillo, la cual ha sido acondicionada con sirgas, cadenas y escalones metálicos (grapas) para dotarla de más seguridad. Es un recorrido empinado y entretenido que nos deja a los pies del torreón del castillo (10 min). Podemos divisar, además del pueblo, un pequeño tramo del estrecho desfiladero por el que llegaremos a Embid al final de la ruta.

Del castillo, ya sin senda, giramos hacia el N.-NW, caminando plácidamente por terreno rocoso, bajo las paredes, donde, además de encontrar algunas vías equipadas, anida un buen número de buitres leonados que, a buen seguro, llevarán ya un buen rato planeando sobre nuestras cabezas.

A medida que caminamos bordeando las verticales paredes llegaremos a una vaguada donde la roca comparte terreno con los otros protagonistas de estos parajes: el matorral de romero y las sabinas de poco porte. Debemos alcanzar la parte alta del cordal, y lo podemos hacer por donde queramos, pues el terreno no presenta ningún problema para ello. Una vez en el cordal, nos dirigiremos siempre hacia el N.-N.O., llevando el cortado a la izquierda.
Antes de dar vista al vértice geodésico que marca la cima podremos observar a nuestra derecha los muros de una serie de terrazas de cultivo abandonadas, construidas antaño sobre una ancha vaguada. Será el lugar por el que descendamos después de haber disfrutado de la cumbre.

La cima se sitúa en el borde de una especie de meseta que se extiende durante varios kilómetros hacia tierras sorianas. Desde Valdelatorre descubriremos el omnipresente Moncayo y las sierras de la Comarca del Aranda u otras de la Ibérica zaragozana. Más cerca, hacia el N.-N.O., algunas montañas sorianas, tan interesantes como desconocidas, destacando la Sierra de Miñana (Alto Cruz o El Moto), la blancura caliza del Costanazo, la muela donde se alza el enigmático pueblo abandonado de Peñalcazar y otra serie de alturas (Cinto Oscuro, Montecillo…).
Será fácil sorprender a los corzos en las cercanías del vértice, camuflados entre los matorrales de romero y aprovechando los cercanos campos para saborear los brotes frescos.

El descenso lo realizaremos caminando plácidamente por la vaguada de las terrazas ya citadas, descendiendo para ello brevemente desde la cima a los campos sembrados que se divisan cerca, y cogiendo allí dirección S-SE Tras pasar junto a pequeña construcción en ruinas desembocamos en la pista (marcas PR) que, proveniente de Embid, se dirige a Villalengua (Valle del Manubles), Alhama de Aragón, etc. Si cogemos el camino hacia la izquierda llegaremos a la bien cuidada ermita de Santa Quiteria y su fuente en apenas 15 minutos, caminando un tramo del elegante y ancho camino antiguo. Tras la visita, o sin realizarla, solo tendremos que descender por la pista (hormigonada) hasta Embid. Como colofón, atravesaremos el impresionante y estrecho desfiladero que nos deja en la población, pasando junto a un bonito peirón.
Es de destacar, en las cercanías del pueblo, una fuente de agua termal, de la que los lugareños dicen que sale mucho vapor los días fríos de invierno.

Accesos: Embid de Ariza (1h 15 min).

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