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Cobertera, La (1.413 m)

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Rafael Hernandez Justel
arrow-iconFecha Alta
08/03/2015
arrow-iconModificado
08/03/2015
El acceso más inmediato se hace a través del pueblo de Morla de la Valdería ( 1.018 m ). En la parte más al norte y arriba de la localidad se puede dejar el coche aparcado, más arriba de la iglesia, y desde allí sale un camino en dirección NE hacia las peñas. Pasaremos junto a unas colmenas y obviaremos un par de cruces, siempre manteniéndonos lo más perpendicular a la sierra.El camino se empina cuando nos acercamos a las peñas y empieza a curvear.

Llegaremos así al collado de El Mesacal (1.276m). Hasta este collado podríamos haber llegado también desde el Puente de Río Cebros en Castrocontrigo, y cogiendo un camino a la izquierda nos llevaría por una suave subida con Dos Hermanas y Peñas de Gato a nuestra derecha hasta llegar a la Punta de Arriba de la Cuesta, casi junto al collado de El Mesacal.

Viniendo desde Morla giraremos a la derecha en el collado (si venimos desde la Punta de Arriba de la Cuesta lo haríamos a la izquierda) y seguimos un camino cortafuegos que nos aproxima a las rocas. Seguiremos el camino hasta que lleguemos a su parte más elevada y allí buscaremos un pequeño hito de piedras a nuestra derecha , el cual es la pista para coger, a través de una pequeña pedrera, la senda más apropiada que nos lleve a la cota occidental de La Cobertera ( 1.413 m ).

No existe nada que nos indique lo más alto de las peñas así que nos dejaremos guiar por nuestro instinto. Cuando estamos arriba podemos ver otra pequeña cima más oriental, ésta con una pequeña mancha de pintura blanca; se trata de la cota oriental.

Accesos: Morla de la Valdería ( 1h 15 min ).

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  • item-iconJoseba Astola Fernandez
    El 9 de marzo de 2015
    Una curiosidad: hace tres años ascendí a La Cobertera y el Peñasco de Llamas desde Morla, con el fin de localizar algunos parajes que describe Salvador Teruelo en su libro "Los lobos de Morla", en los que manadas de lobo encontraban cobijo. Como curiosidad, dejé una tarjeta junto al vértice de Peñasco de Llamas, pidiendo a quien la encontrase que me la enviara a mi domicilio. Pensé que podrían pasar años, ya que no parecen ser cimas demasiado visitadas. Sin embargo, cual fue mi sorpresa cuando meses después recibi la tarjeta en casa. Me la envió un chaval joven, de 12 o 13 años si no recuerdo mal, de Castrocontrigo, acompañándola de unas palabras en las que él tambien declaraba su amor por la montaña. Fue una carta tan sencilla como emotiva.