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Mirueñu (1.138 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
05/10/2015
Modificado
05/09/2016
4


Hermoso pico, segundo en altitud del Sueve, cuyo nombre (Mirueñu o Miruellu) parece ser el vocablo bable para referirse al mirlo. El eje principal de la Sierra del Sueve traza una especie de curva en sentido general NE-SW, del que el Mirueñu, situado en el centro del macizo, viene a ser el punto de inflexión.

Las cimas más significativas de este cordal principal del Sueve desde el Este, sobre el mítico hayedo de la Biescona, son: Babú (929 m.; tuvo buzón-cruz al menos hasta 2009), Sellón (1030 m; buzón), Cuetu les Duernes (1054 m; antenas), Pienzu (1160 m; vértice geodésico, buzón y cruz), Les Corripies (1114 m; hito), Mirueñu (1137 m; buzón), Cuetu les Cabres (1044 m; belén), y La Múa (1021 m; buzón en una cota inferior), ya sobre las cabañas del Requexu, en la majada de Espineres.

A la altura del Mirueñu y hasta Espineres se extiende otro importante cordal paralelo al principal, donde destacan las cumbres de Fontanielles (1063 m; hito, restos de buzón en su antecima N (1055 m), que pudiera denominarse Peñalichar, aunque los errores de localización de los mapas del IGN han creado cierta confusión toponímica); Espina Barbú (1041 m; hito y tarro-buzón), y Maladín (992 m; buzón-cruz).

Por el norte, enmarcando las Biescas de Ordiales y de Guinaldos, con sus extensas y misteriosas tejedas, se alzan los conos calizos de Córcovu (803 m; hito) y Cordobana (704 m; buzón), que los mapas del IGN vuelven a ubicar erróneamente.

Hacia el sur, a partir de la majada de Espineres, se despliega una especie de submacizo erizado de pequeñas cotas calizas, en el que la tradición montañera ha querido destacar el Pico Los Cuervos (856 m), Ordiyón (714 m; buzón-cruz) y Tiegu (845 m).

Finalmente, a la altura del Pienzu, se desgaja en dirección NE un largo ramal secundario que, por la Peña Corvera (963 m) y el Cantu la Teya (728 m; tuvo buzón en los 90 que lo nombraba como "La Muñeca"), enlaza en el Collado de la Cruz de Llames (El Fito) con el cordal del Picu Gobia (538 m; buzón y vértice), a caballo de los Concejos de Caravia y Ribadesella y dominando la deliciosa playa del Arenal de Morís.

La ruta desde el Alto la Llama hasta el Mirueñu, pasando por lugares tan emblemáticos como la Majada de Espineres y las Cabañas del Potril, permite paladear algunas de las mejores esencias del Sueve.

Desde el Alto La Llama

El punto de inicio habitual para penetrar en el sector occidental del Sueve, hasta el Mirueñu e incluso hasta el Pienzu, es el Alto La Llama (420 m), en la carretera AS-258, entre Infiesto (17 km) y Colunga (12,5 km), y límite entre los Concejos de Piloña y Colunga. Una pista, señalizada a Espineres (4,3 km) con un panel informativo y asfaltada en sus primeros metros, asciende hacia el W entre abedules, acebos, hayas, fresnos, sauces y algunos pinos, ignora un par de bifurcaciones y atraviesa un portón metálico que recuerda y agradece volver a ser cerrado.

La pista va superando la pendiente mediante amplias lazadas y no tiene demasiado que contar. Las charcas junto al camino bullen de vida: tritones, renacuajos, zapateros, escorpiones de agua...; si tuviesen otro tamaño, las ninfas de libélula serían criaturas de aspecto terrorífico. Cuando las brisas consiguen disipar de manera fugaz la niebla, frecuente en la zona, se muestran verdes y azules sorprendentemente luminosos; en cambio, si la borrina se espesa, toca subir mirando hacia dentro. A finales de primavera, con sol o con niebla, el aire huele a sauco en flor.

La típica silueta en forma de artesa invertida del Pico Maladín orienta el ascenso; en el tramo final, la pista le da la espalda y traspone el canto de la cubeta (un gran poljé, al fin y al cabo) que cobija a la Majada de Espineres; las praderas, donde pace abundante ganado, están salpicadas de pequeñas biescas con el espino albar (Crataegus monogyna, espinera) como único protagonista. En la Majada de Espineres (1,15), donde se celebra el penúltimo sábado de agosto la Fiesta del Asturcón (declarada de Interés Turístico Regional), hay cabañas, un "pescadero" de asturcones, una fuente, Santarúa, algo retirada a la derecha de la pista y una rústica hornacina cuyo titular, teniendo en cuenta el entorno ganadero, no podría ser otro que San Antón Abad, patrono de los animales.

Un ancho camino algo descarnado abandona las cabañas en dirección este y se orienta luego hacia el norte por la ladera herbosa de La Múa (1021 m); sin necesidad de ascender a la cima, se deja a un lado, a los pies del Maladín (992 m), el antiguo "pescadero" del Requexu, reconvertido en balsa, y se continúa en una componente general NE, procurando no perder el sendero principal. Por terreno herboso salpicado de rocas calizas, se pasa junto a una cabaña cobijada bajo un hermoso fresno y se continúa navegando entre pequeños jous hasta la Majada del Potril (1,50), con su característica lagunilla trifoliada. Por el camino no han de faltar preciosas vacas casinas, ágiles, pizpiretas, de dulces ojos bovinos; hermosas yeguas con sus potros, rara vez asturcones; pequeños grupos de ovejas y cabras con aspecto descarriado. Y rebaños de gamos, demasiados gamos, a veces en jovial mezcolanza con el ganado doméstico; la sorpresa que siempre produce su encuentro se enturbia al conocer que, desde su introducción en el macizo a mediados de los 50, han proliferado hasta el punto de convertirse en la principal amenaza para la regeneración de las masas boscosas del Sueve, en especial de las importantes tejedas que se cobijan en su vertiente septentrional.

Dando la espalda a la laguna, un marcado sendero (SE) salva el contrafuerte rocoso desprendido del Mirueñu, pasa junto a otra cabaña escondida en un rincón encantador al pie del Cuetu les Cabres (1044 m) y se orienta hacia el E, buscando el collado abierto entre este pico y el Mirueñu; sin llegar a alcanzarlo, un hito a la izquierda marca la entrada a una empinada vira herbosa que, evitando en todo momento el contacto con la caliza, se encarama con algún esfuerzo a la cima del Mirueñu (1137 m). Excelso mirador, si las nieblas o las prisas no lo impiden, donde dejar correr el tiempo.

Accesos: Alto La Llama (2h 15 min)

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Comentarios

  • item-iconLuis Astola Fernández
    El 28 de febrero de 2017

    Lo siento, Marine Laval, pero me resisto a debatir con personajes anónimos (o pseudónimos sin rostro, lo mismo da); identifícate, conviértete en una persona reconocible, expuesta y vulnerable, como yo mismo, y hablamos; el anonimato en la red me parece una opción prudente y hasta recomendable en ocasiones, pero en el momento que decides participar, opinando o rebatiendo, se crea una situación poco equitativa, injusta y tramposa para los demás.

    Me encantaría encontrarme en Mendikat con los mismos montañeros con los que intercambio saludo y sonrisa cuando nos cruzamos por el monte, no con su avatar

  • item-iconMarine Laval
    El 27 de febrero de 2017

    Muy buena descripción. Sin embargo, me parece significativa la bucólica descripción de vacas, ovejas y caballos seguida del típico comentario negativo sobre los gamos. Después de convivir en harmonía con la fauna durante miles de años, las tejedas se han reducido y han desaparecido de muchos lugares, con y sin gamos. Principalmente por la variación del clima, pero tambiñen por culpa del hombre y su excesiva presión ganadera. Lo que se debería evitar en el Sueve es la proliferación de captaciones de agua, balsas, abrevaderos y pistas. Y por supuesto habría que reducir la cantidad de ganado e ir pensando en la reintroducción de depredadores naturales (y no, los cazadores no entran en esa definición).