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Cebola, Picoto de (1.418 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
12/05/2018
Modificado
13/05/2018

El Picoto de Cebola (1418 m) es el techo del Distrito de Coimbra y la cota culminante de la Serra do Açor, estribación SW de la Serra da Estrela, techo a su vez del territorio peninsular de Portugal (Alto da Torre - 1993 m). La cima es limítrofe entre los distritos de Coimbra y Castelo Branco. Algunas fuentes distinguen entre la Serra de Cebola, con máxima cota en el Picoto de Cebola (1418 m), y la Serra do Açor propiamente dicha, con sus cimas principales en São Pedro do Açor (1342 m) y Gondufo (1341 m). El Picoto recibe su apellido del antiguo apelativo, Cebola, con que se conocía hasta 1960 la localidad de São Jorge da Beira, freguesía perteneciente al Concelho de Covilha, en el Distrito de Castelo Branco.

Cordales de pizarras y esquistos, completamente desforestados, invadidos por aerogeneradores que convierten estas montañas remotas en auténticas factorías de producción eléctrica; el 42% de la energía eléctrica generada en Portugal, que durante el pasado mes de marzo de 2018 fue capaz de cubrir a partir de fuentes renovables más del 100% de su demanda interna, tiene origen eólico. Este hecho, unido a la realidad del cambio climático favorecido por la utilización de combustibles fósiles, obliga a relativizar el severo impacto visual de los parques eólicos portugueses y la extensa red de pistas de servicio que cose literalmente gran parte de sus montañas.

La cumbrera del Picoto de Cebola, epicentro de varios cordales ocupados por artefactos eólicos, aparece sin embargo libre de ellos, aunque no ha podido evitar las cicatrices de los carretiles que trepan por sus laderas hasta la cima.

Montañas arrasadas por el fuego

Otro hecho que marca profundamente el paisaje de montaña del pais vecino tiene que ver con la política forestal de las autoridades ambientales portuguesas, con la indefinición sobre la propiedad de los montes y con tercas prácticas ancestrales silvoganaderas de difícil erradicación. Las repoblaciones casi exclusivas con especies de crecimiento rápido y altamente combustibles (eucaliptos y pinos), en detrimento de las especies autóctonas (encinas, robles, alcornoques...), relegadas en el centro de Portugal a zonas residuales o de difícil acceso, favorece la propagación de incendios forestales que asolan año tras año el territorio luso.

Los salvajes incendios de junio y octubre de 2017 calcinaron casi medio millón de hectáreas de monte, la mayoría en los distritos del norte y centro del pais (Coimbra, Guarda, Castelo Branco y Viseu), y provocaron 109 muertos y más de 300 heridos, además de la destrucción de industrias, viviendas e infraestructuras viarias y de telecomunicaciones.

En esta ocasión, el fuego respetó los pinares que cubren las laderas en el entorno del Picoto de Cebola. Pero la imagen que presenta actualmente (primavera de 2018) una inmensa superficie de las montañas y valles del centro de Portugal, erizada de troncos carbonizados hasta donde alcanza la vista, resulta espeluznante; en el acercamiento por carretera hacia el Picoto de Cebola y el resto de sierras cercanas será prácticamente imposible evitar esta visión desoladora.

Desde São Jorge da Beira

El Picoto de Cebola (1418 m) se sitúa en una región apartada y mal comunicada entre los distritos de Castelo Branco, Guarda y Coimbra. La aproximación a la montaña, por carreteras estrechas y sinuosas, aunque de escaso tráfico, resulta una empresa lenta y ardua. La ausencia total de información escrita sobre posibles rutas de acceso a esta remota cumbre nos obligó a improvisar un itinerario de ascenso al Picoto a partir exclusivamente de la cartografía disponible.

Elegimos la pequeña localidad de São Jorge da Beira como punto de inicio por su proximidad a la montaña y por ser el origen de varias pistas forestales que acaban convergiendo en la cima. Por cualquiera de ellas el ascenso al Picoto de Cebola resulta duro, empinado, incluso tedioso... No se puede considerar una cumbre hermosa. Quizás, para animarnos a visitarla (como ocurre también con otras montañas poco agraciadas de nuestro entorno inmediato, y no señalo ninguna), haya que rebuscar en los rincones más profundos de nuestra afición montañera hasta encontrar una motivación más poderosa que la deportiva, la coleccionista o la simple curiosidad por conocer espacios inéditos. Hecha la advertencia y a pesar de ello, o quizás precisamente por todo ello, curiosamente, la visita al Picoto de Cebola y su entorno de aldeas remotas, perdidas en un paisaje agroforestal, minero y algo apocalíptico, nos ha dejado huella.

Alcanzamos São Jorge da Beira desde Guarda por la autovía de peaje A-23 hasta Fundão, para seguir por la N-238 hasta Silvares y enlazar luego con alguna de las carreterillas que cruzan el cauce del río Zêzere, antes de transitar por los alucinantes paisajes mineros de Aldeia de São Francisco de Assis y Barroca Grande, con sus inquietantes escombreras ocres y grises procedentes de las minas de wolframio de Panasqueira y sus viviendas-barracones escalonadas en la ladera. En su delicioso "Viaje a Portugal", publicado en 1981, el entrañable José Saramago es sorprendido por la visión de estas montañas de escombros a su paso por Barroca Grande:

"(...) De pronto, aparecen, asomando por encima de las elevaciones naturales, dos montañas, cada una con su color, ceniciento y amarillo quemado, sin una brizna de hierba en ellas, sin una rama de árbol, ni siquiera una roca, de estas que por todas partes surgen y se inclinan sobre la carretera. Son los montones de detritos de las minas de la Panasqueira, separados según su composición y color, dos masas gigantescas que avanzan sobre el paisaje y lo van comiendo desde fuera en la misma proporción en que va siendo la tierra roída por dentro. Para quien no lo espera, la aparición súbita de estos montes es un impacto, sobre todo porque, a distancia, nada hace adivinar aquí trabajos de mina."

Poco más adelante, como en su día el propio Saramago, llegamos a São Jorge da Beira, pueblote de aspecto tristón recostado en la tiesa ladera SE del Picoto de Cebola:

"De aquí a São Jorge da Beira hay tres kilómetros. Traza la carretera una curva, otra ya en las primeras casas, y la aldea aparece de pronto entera, lanzada cuesta arriba como si hubiera sentido grandes proyectos de ascensión y le faltaran fuerzas pasado el primer impulso. Es una tierra sosegada, tan lejos del mundo que la carretera que consiguió llegar hasta aquí ya no lleva más allá."

Hoy las cosas han cambiado y el asfalto no muere en São Jorge. La empinada travesía por las angostas calles del pueblo se prolonga en dirección a la aldea de Meas por la estrada EM-512, que flanquea la vertiente S de la montaña. Dejamos a un lado una anodina ermita y la cruz de Cebola y seguimos aún durante 4 km desde São Jorge da Beira hasta un punto que marca el inicio del cordal meridional del Picoto; en este lugar (795 m), pasada una vivienda de bloques que desentona en estos parajes, una empinadísima pista marcada con cinta de balizar se lanza monte arriba por el pinar.

El resto del ascenso tiene poca historia. Una inclinada rampa, primero entre pinos y más arriba entre urzes, toxos y carquexas, trepa sin tregua y de manera penosa por una pista descarnada hasta un redondeado cabezo (1303 m) situado al SE de la cima. Desciende luego brevemente a un collado, donde enlaza con las balizas del GR 22 "Grande Rota das Aldeias Históricas", un descabellado sendero de largo recorrido (565 km, 13660 m de desnivel acumulado, 12 etapas entre 18 y 87 km, a recorrer en 30 días por territorios en ocasiones inhóspitos y alejados de todo), que une los 12 encantadores pueblos amurallados agrupados bajo la marca "Aldeias Históricas de Portugal": Sortelha, Castelo Mendo, Almeida, Castelo Rodrigo, Marialva, Trancoso, Linhares da Beira, Piodão, Castelo Novo, Idanha-a-Velha, Monsanto y Belmonte. El corto tramo con el que coincidimos al pie del Picoto de Cebola corresponde a la etapa Piodão-Castelo Novo (87 km, 3277 m de desnivel positivo y 3354 m de desnivel negativo).

A media ladera del cono cimero, dejamos las marcas rojas y blancas que se alejan por la derecha y ascendemos penosamente el repecho final hasta el "marco" geodésico del Picoto de Cebola (1418 m), del tipo bolembreano (cónico sobre base cilíndrica), forma característica de los "talefes" (vértices) que sirven en el pais vecino para señalar un "pinoco" (cima o punto más elevado de un monte).

Si el día está despejado, la extensa panorámica nos ayuda a situarnos en el mapa del centro de Portugal y compensa en parte el rudo itinerario de ascenso: los parques eólicos de la Serra do Açor, las últimas nieves en la elevada meseta de la Serra da Estrela, el "barragem" de Santa Luzía, sobre el río Unhais, represado al pie de las sierras graníticas da Rocha y dos Batoucos... En algún punto del paisaje, en cualquier época del año, una leve columna de humo señala el lugar donde alguien quema ramas procedentes de la limpieza de huertos o de taludes; hoy, por suerte, todo está verde y no parece existir riesgo de incendio...

Con tiempo y ganas existen alternativas de ascenso mucho más prolongadas desde el propio São Jorge da Beira (680 m), utilizando precisamente el trazado del GR 22 (8 km y 2,30 horas), o una pista que se desgaja de la anterior desde el cementerio del pueblo, que acorta algo la distancia y el tiempo a emplear (6,4 km y 2,00 horas).

Accesos: Km 4, Estrada M-512 entre São Jorge da Beira y Meas (1h 15min); São Jorge da Beira, por el GR 22 (2h 30min); São Jorge da Beira, variante desde el cementerio (2h)

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