Ir arriba

Castelo do Trevim (1.205 m)

remove-icon
Luis Astola Fernández
Fecha Alta
22/05/2018
Modificado
25/05/2018

En el límite con el Distrito de Coimbra, el marco geodésico de Lousã, situado en la cumbre del Castelo do Trevim (1205 m), techo de la Serra da Lousã, señala también la cota más elevada del Distrito de Leiria. Las sierras de Estrela (Torre - 1993 m), Açor (Picoto de Cebola - 1418 m) y Lousã constituyen el conjunto orográfico más importante del Portugal peninsular, conocido como Macizo Montejunto-Estrela, integrado en la Cordilheira Central Portuguesa, prolongación occidental de nuestro Sistema Central (Almanzor - 2592 m).

La Serra da Lousã presenta los perfiles suaves y redondeados característicos de las montañas formadas por esquistos, rocas de estructura laminar y origen metamórfico, abundantes en el centro de Portugal. A partir del sector más elevado de la sierra, coronado por las cimas de Trevim (1205 m) y de Nebe (1189 m), se prolonga con dirección E-NE un largo cordal que no baja de la cota 900 y enlaza con la Serra do Açor a través de su cumbre principal, el Picoto de Cebola (1418 m); entre ambas se alzan cotas más o menos destacadas como el Penedo de Gois (1040 m), Caveiras (1029 m), Decabelos (1052 m) o Rocha (1190 m). La sierra establece la divisoria hidrográfica entre las cuencas de los ríos Mondego y Tejo/Tajo.

SIC "Serra da Lousã"

Situada relativamente próxima a la costa atlántica (60 km en línea recta), Lousã es el primer obstáculo orográfico importante con el que tropiezan los temporales procedentes del NW, lo que provoca una pluviosidad elevada (1500 mm anuales) que favorece el mantenimiento de una rica cobertura vegetal, especialmente densa y variada en la vertiente occidental de la alineación. Esta circunstancia motiva la propuesta de la sierra de Lousã como SIC de la Red Natura 2000 europea, versión lusa de nuestros LIC (Lugares de Importancia Comunitaria). El SIC "Serra da Lousã" abarca una extensión de 15.158 ha pertenecientes a los concelhos de Góis, Lousã, Castanheira de Pera, Figueiró dos Vinhos y MIranda do Corvo. De la ficha correspondiente del ICNB (Instituto da Conservaçao da Natureza e da Biodiversidade) traducimos algunos datos relevantes sobre el sitio SIC:

"Debido a la acentuada orografía y a las variantes climáticas, la vegetación existente es variada, con presencia de encinares (Quercus rotundifolia) en las zonas más secas y soleadas y de robledales de roble carballo (Quercus robur) y de roble melojo (Quercus pyrenaica) en las zonas más húmedas y frías. Es un lugar de apreciable interés paisajístico, con imponentes crestas cuarcíticas de valor geomorfológico significativo, acompañadas por la existencia de cascajeras (depósitos de ladera), áreas importantes para el mantenimiento de ecotipos de elevado valor genético."

"Los numerosos cursos de agua, casi todos de carácter permanente, alimentan las cuencas hidrográficas de los ríos Zêzere y Mondego y asumen gran importancia para las especies de fauna. La vegetación ripícola se encuentra en buen estado de conservación, siendo destacables las galerías donde se puede observar alisos (Alnus glutinosa) y comunidades dominadas por laurel cerezo (Prunus lusitanica subsp. lusitanica), con presencia de acebo (Ilex aquifolium), un habitat de carácter relicto naturalmente poco frecuente. Incluye áreas importantes para la conservación del lagarto de agua (Lacerta schreiberi) y particularmente para la salamandra lusitánica (Chioglossa lusitanica), atendiendo a que se trata de un área de elevada diversidad genética y de mayor vulnerabilidad para la especie".

Entre los factores de riesgo que amenazan la conservación del lugar, la ficha menciona los incendios forestales; las repoblaciones con eucalipto como monocultivo, que aumentan el riesgo de incendio; el corte de la vegetación de ribera, sin respetar la franja de protección de los ríos; la proliferación de especies exóticas invasoras, fundamentalmente ailantos (Ailanthus ssp.) y mimosas (Acacia ssp.); la implantación de infraestructuras, parques eólicos y sus correspondientes pistas, lo que favorece el acceso de todo tipo de vehículos incluso a las líneas de cumbre, con aumento de la presión turística y su influencia negativa para la degradación de habitats, el aumento del riesgo de incendio y las molestias para las especies de fauna. Señalar que a principio de la década de los 90 se reintrodujeron en la sierra de Lousã algunos ejemplares de corzo y de venado, que se han adaptado perfectamente a la zona y han aumentado notablemente su población, por lo que no resulta difícil observarlos.

El castelo de Arouce-Lousã y las "Aldeias do Xisto"

"Este castillo es un castillito, y mal haría quien lo hubiera hecho mayor. Ocupa sólo en parte la cima de un monte que es, insólitamente, el más bajo de la vecindad. Quien dice castillo piensa en altura, dominio de quien encima está, pero aquí tiene que pensar en otras cosas. Pensará, sin duda, que el castillo de Lousã es, desde el punto de vista del paisaje, una de las cosas más bellas que en Portugal se encuentran. Su propia situación, en el centro de un círculo de montes que lo superan en porte, hace, por una paradoja aparente, más impresionante la sensación de altura." (José Saramago. "Viaje a Portugal". Ed.Alfaguara. Madrid, 2003)

Una de las joyas de la serra de Lousã es su castillo homónimo, conocido también como Castelo de Arouce, por el río que se desliza a sus pies. Construido en pizarra y esquisto en el siglo XI, formando parte de la línea defensiva meridional de Coimbra, tuvo a principios del siglo XII un breve periodo de ocupación árabe, de donde nace la leyenda del emir Arunce y de su hija Peralta, que explica en clave literaria el origen de los nombres Lousã, Arouce y Castanheira de Pera. Castillo de Lousã y ermita de Nossa Senhora da Piedade, inmersos entre la frondosa vegetación que cubre las abruptas barrancadas del río Arouce, forman un encantador rincón muy concurrido a nivel local.

En el boscoso interior de la media luna abierta a poniente que dibuja el sector más elevado de la serra da Lousã se esconden apenas media docena de remotas aldeas colgadas en la ladera, con la característica común de estar construidas en piedra de esquisto. Casal Novo, Talasnal, Chiqueiro, Candal, Cerdeira, y los lugares de Vaqueirinho y Catarredor, se integran, junto a otros 20 pequeños pueblos diseminados por las montañas esquistosas de los distritos de Coimbra y Castelo Branco, en la red de "Aldeias do Xisto", una seña de identidad y una marca turística que han permitido la recuperación de unos lugares con muchísimo encanto en una de las comarcas más deprimidas del centro de Portugal.

Merece la pena recorrer sin prisa las empinadas callejas de Candal, Talasnal o Cerdeira, por ejemplo, para descubrir preciosos rincones donde se mezclan de manera armoniosa elementos rústicos y artísticos, siempre con la piedra y el agua como protagonistas. La tupida red de "trilhos" (senderos señalizados) desplegada por los montes de la sierra permite enlazar, a través de bosques y arroyos y utilizando en ocasiones las viejas sendas rurales, las diferentes "aldeias do xisto" del concelho de Lousã.

Ascenso al Castelo do Trevim desde Cerdeira

Desde la década de los 80 del siglo pasado, hace ya 30 años, un pequeño grupo de neorrurales ha conseguido el milagro de recuperar las ruinas de Cerdeira, abandonada en su día por sus habitantes por las duras condiciones de vida, y convertirla de manera exquisita, en una "aldeia do xisto" orientada al turismo rural y al desarrollo de cursos alternativos y talleres artísticos. En el pueblo, rehabilitado con gusto y al detalle, no faltan la Casa das Artes, los Talleres, la Biblioteca, la Galeria, el horno comunitario, la residencia y hasta el pequeño y delicioso "Café da Videira"; un lugar de visita imprescindible en la serra da Lousã.

Se alcanza Cerdeira desde la cuidada capital del concelho, Lousã, por la Estrada EN-236, que asciende hacia el parque eólico que puntea el cordal de la sierra; recorridos 7 km desde la villa, un ramal señalizado a la izquierda trepa en 1,5 km más hasta el aparcamiento habilitado junto a la pequeña Capela de Nª Sª de Fátima y la "Casa de Convivio Cerdeirense", a las puertas de la aldea de Cerdeira, de acceso exclusivamente peatonal. Una baliza del GR 21 "Grande Rota das Aldeias do Xisto" (239 km para unir las 27 aldeas que integran la red) señala el inicio de un camino entre el pinar, que trepa luego por una traza descarnada y bastante empinada hasta alcanzar una primera pista forestal que cruza la ladera.

Las señales blancas y rojas del GR 21 se orientan por la pista hacia la izquierda, en dirección a los aerogeneradores que zumban en el cordal sobre el vértice geodésico de Ortiga (928 m); nuestra ruta sigue en cambio unos pocos metros por la pista hacia la derecha, hasta localizar, frente a una señal de camino cortado, el arranque de un sendero que trepa sin consideración hacia la loma. Una amplia pista de grijo, evitable en parte por algún sendero (que no atajo) paralelo entre los pinos, recorre el cordal, convertido en una inmensa factoría de producción eléctrica.

Pasamos junto a las casetas de transformación del parque eólico y continuamos el monótono ascenso por la pista hacia el bosque de antenas que corona la cima del Castelo do Trevim (1205 m), antigua zona militar de acceso restringido. El enorme marco geodésico, empequeñecido por altísimas antenas de comunicaciones, ostenta una placa de mármol con la inscripción "LOUZA", fechada en 1955.

Para el descenso, volvemos sobre nuestros pasos, salimos del viejo recinto vallado y buscamos bajo la carretera el inicio de un difuso senderillo, señalizado inicialmente de manera muy precaria con estacas de madera. La trocha se orienta primero al N y se lanza luego pendiente abajo por la inestable cascajera de cuarcitas; alguna desvaída marca de pintura roja y algún hito aislado confirman que seguimos en la buena dirección, aunque se impone prestar atención para no perder el rastro. El descenso por la empinada vaguada es pedregoso, abrupto e incómodo. La referencia a seguir es el final de la pista que recorre horizontalmente la ladera, que no es otra que la continuación de la que tocamos brevemente en el ascenso, a poco de abandonar las balizas del GR 21.

En un determinado punto, ya bastante abajo, la borrosa sendilla se orienta claramente a la izquierda, en dirección a una masa arbolada; es importante seguirla y no aventurar rutas alternativas, de final incierto, entre el alto matorral de brezos y zarzas que cubre la ladera, que disimulan cárcavas y taludes difíciles de salvar. Una vez entre los árboles, la senda se define y enlaza con el final de la pista, donde un cartelillo atado a una rama la bautiza como "Trilho do Cuco". La llana pista, flanqueada de abedules e invadida a tramos por mimosas, nos lleva en dirección NW hasta las balizas del GR 21 abandonadas en el ascenso.

Por el camino descarnado ya conocido, descendemos hacia el aparcamiento junto a la capilla; poco antes de alcanzarlo, merece la pena tomar un claro desvío a la izquierda que nos conduce por un agradable sendero hasta las casas más altas de Cerdeira, para disfrutar de la visita a esta preciosa "aldeia do xisto" (2,40).

Acceso: Cerdeira (1h 20min)

Catálogos

Imágenes

Tracks

Comentarios