Ir arriba

Castillo del Névalo (811 m)

remove-icon
Joseba Astola Fernandez
Fecha Alta
14/04/2016
Modificado
14/04/2016

Névalo. Un topónimo que ha traído de cabeza a historiadores y geógrafos a lo largo de los siglos. El viajero ceutí Al-Idrisi mencionaba en el siglo XII dos lugares llamados Melbal y Hisn Abal en algún lugar que no se ha podido determinar con exactitud entre los ríos Guadiato y Guadalquivir, que es también donde se levanta el Castillo del Névalo. El significado del vocablo árabe hisn (castillo) y la similitud sonora (Hisn Abal, Castillo Névalo) con la montaña es la acepción que ha cobrado más fuerza en el origen del término.

El ilustre geógrafo navarro Madoz hace mención siete siglos después al lugar de Andévalo, término que se repite en otras partes de Sierra Morena, cuya raíz parece estar en el dios celtibérico Endovélico, al que, según los expertos, se rendía culto en algunos lugares no demasiado alejados de Huelva y Portugal. Otros estudiosos (como el historiador cordobés Antonio Arjona) sostienen el origen céltico del topónimo, aludiendo a su terminación (valón=muralla) y a su ubicación, pues el Castillo del Névalo pudiera haber estado en el límite de expansión de los pueblos celtas hacia el sur.

También cabe destacar que en el Libro de las Tablas de la biblioteca de la catedral cordobesa se menciona un castillo de Evallo en una ubicación que pudiera coincidir con la real. Por último, cobra escasa o nula relevancia la teoría de que el nombre pueda estar relacionado con fenómenos atmosféricos como la niebla o la nieve, palabras en lengua castellana de similar sonoridad a Névalo.(*)

Desafortunadamente, sea cual fuere su origen, muy poco queda ya del castillo que se alzaba en este importante alto de la Sierra Morena cordobesa, y que, al parecer, estaba conectado visualmente con otras pequeñas fortalezas de la comarca. Se conserva únicamente lo que parecen ser los restos de una torre de adobe, así como numerosos lienzos de muralla de muy poca altura e, incluso, un aljibe, todos ellos muy deteriorados y semiocultos por la abundante vegetación, dueña y señora del paraje actualmente. La base de lo que pudo ser la torre del homenaje está ocupada por un vértice geodésico y una vieja caseta de vigilancia forestal, instalada hace décadas por el ICONA,  aprovechando el amplio campo visual que desde la cima se domina. A pesar de que está cerrada con llave, da la sensación de haber quedado en desuso.

Los restos del castillo fueron declarados BIC en el año 1985.

Sendero CO-4 al Castillo del Névalo (Rutas ornitológicas en Sierra Morena)

Una de las rutas señalizadas recientemente por la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía en la Sierra Morena es la que permite alcanzar la cumbre del Castillo del Névalo.

Transitar por caminos públicos y disfrutar de una de las escasas montañas libres de vallados ya es motivo de alegría, aunque hay que advertir que la señalética del sendero es nula, por lo que se hace indispensable una descripción minuciosa para alcanzar nuestra meta con éxito, sin acabar perdido en medio de un olivar o enmarañado entre la abundante y rica vegetación que cubre este sector. Por otra parte, parece muy complicado intentar hollar la cima por otro itinerario que no sea el presente, por lo que desaconsejamos tomar aquellos caminos que parecen dirigirse al Castillo del Névalo de manera directa. Algunos cortijeros nos hicieron desistir amablemente de la tentación, explicándonos que son caminos únicamente de labor y terminan repentinamente allá donde se encuentra el último olivo a varear. Así mismo, nos indicaron de buen grado el itinerario correcto.

Comenzamos la andadura junto al conocido como Cortijo de la Balbina. A este lugar llega una pista asfaltada de 5,5 kms. que parte de una curva de la carretera entre Villanueva del Rey y Villaviciosa de Córdoba, situada a escasos dos kilómetros de esta última localidad. La pista se encuentra señalizada con un cartel que indica Parque Periurbano. Camino del Cortijo de la Balbina por el Barranco del Quero, pasamos enseguida junto al parque o área recreativa, cerrado dentro de un perímetro vallado (las llaves se piden en el ayuntamiento) justo debajo del Cerro de la Señora (887 m), vértice geodésico y una de las principales altitudes de la Sierra Morena de Córdoba. Lamentablemente, se encuentra dentro de una finca privada.

Tras cruzar el arroyo del Alcornocal por un puente, aparcamos junto al visible cartel del sendero CO-4 al Névalo, en una zona de cortijos y olivares. El asfalto da paso a una pista ascendente que transita entre algunas casitas (una de ellas sombreada por un llamativo y precioso almendro) y campos de labor, donde pasta ganado vacuno y equino. Al pasar junto a unos cortijos habitados (20´), que quedan a la izquierda, la pista realiza un giro y desciende durante diez minutos hasta alcanzar un cortijo presidido por un enorme eucalipto (30´). En esta bajada, además de superar sendos pasos canadienses y acariciar dos eucaliptos de buen porte, habremos divisado dos caminos que parecen dirigirse directamente hacia la visible montaña. Por las razones expuestas anteriormente, obviarlos será la mejor opción.

Nos encontramos frente al cortijo del enorme eucalipto, situado en un paraje de gran belleza y serenidad, y al que se puede llegar incluso con un vehículo normal por la ruta descrita a pie. Justo antes de llegar a él, parte un camino hacia la izquierda (S) que se dirige al olivar y parece ascender hacia el Névalo. Sin embargo (punto clave), nada más tomarlo lo abandonamos por una vereda o senda que parte hacia la derecha y desciende muy suavemente para cruzar un arroyo (puede bajar seco). Un precioso pozo utilizado aún es la referencia para saber que vamos bien encaminados. Por desgracia esta deliciosa veredilla dura poco, pues desemboca en una pista forestal en menos de cinco minutos desde el cortijo del eucalipto.

Inmersos en el pinar, tomamos la pista en sentido ascendente y, tras realizar un giro a la derecha, la abandonamos por un camino más estrecho y naturalizado que parte por la izquierda, surcando la frondosa vertiente norte del ya cercano Névalo,  hasta morir súbitamente tras alcanzar la loma suroccidental de la montaña (60´).
Solo resta introducirse monte a través en busca de la ansiada cima. Un tímido sendero, esporádicamente señalizado con algunos hitos, parte justo unos pocos metros antes de la súbita finalización del camino. Por un terreno no difícil pero algo incómodo a tramos, al encontrarse muy vestido por un hinojal que oculta la piedra, vamos sorteando pequeños fragmentos de los muros de la fortaleza, hasta que llegamos a la pequeña cumbre (70´). Una caja metálica escondida junto al vértice (colocada hace unos años por un grupo de montañeros autodenominado “Los del Califlato”) permite que escribamos unas palabras en su libreta, además de comprobar, atendiendo a las fechas de los firmantes, la escasa cantidad de gente que se lanza a la conquista del Castillo del Névalo.
Disfrutamos de buenas vistas (acrecentadas si subimos las escaleras de la vieja torre de vigilancia), mientras intentamos reconstruir con la imaginación la fortaleza, oteando el horizonte en medio de un inmenso mar forestal.

Acceso: Cortijo de la Balbina (1h10´)

(*)Datos extraídos del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
 

Catálogos

Imágenes

Tracks

Comentarios