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Colmillo del Diablo (1.055 m)

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Joseba Astola Fernandez
Fecha Alta
21/06/2016
Modificado
22/06/2016
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Vistoso risco de sugerente denominación, el Colmillo del Diablo (1055 m) muestra sus afiladas fauces en contraste con las más suaves formas de los cerros de esta parte de las estribaciones surorientales de los Montes de Toledo. La cara norte de la afilada sierra pertenece a la provincia toledana, aunque la cima queda enteramente y por escasos metros (los impuestos por la propia verticalidad del risco, nada más y nada menos) dentro de la de Ciudad Real.

Cabe destacar que Colmillo del Diablo y su vecino, el Desesperado (1068 m), forman un apéndice alargado que se desgaja hacia el SO de la Sierra de la Calderina. Ambas montañas están, a su vez, separadas por un collado a 967 m. La cresta que de él parte hacia el Colmillo se antoja larga e incómoda, al transitar en todo momento junto al vallado cinegético, que puede resultar muy molesto en algunos tramos. Por otra parte, la ascensión a esta sierra por la vertiente septentrional (la toledana) es a día de hoy imposible, pues obliga a transitar durante un largo trecho por la finca privada del paraje conocido como El Robledo, la misma cuyos dueños se han apoderado sin escrúpulos de la cresta cimera de la montaña que nos ocupa.

La carencia de senderos convierten  la ascensión al Colmillo en una pequeña aventura, con grandes dosis de belleza y entretenimiento, pero no exenta de cierta dificultad y, sobre todo,  de la incomodidad que suele causar la ausencia de un itinerario claro. La controversia, además, está servida, al encontrarse la cima dentro de una finca privada. Es posible, sin embargo, coronarla sin necesidad de atravesar el vallado, quedándonos en este caso a escasos dos metros del hito cimero. Esta circunstancia impide alcanzar la cúspide de la montaña por su afilada cresta de roca cuarcítica, que queda íntegra y desgraciadamente dentro del recinto privado. Para disfrutar de este último tramo rocoso, estaremos obligados a traspasar el vallado por donde podamos, teniendo la certeza, eso sí, de que difícilmente aparecerá alguien por allí para llamarnos la atención, debido a que es un terreno tan agreste que imposibilita el acercamiento en cualquier tipo de vehículo.

Desde el Valle de los Picones

Una subida interesante es la que tiene lugar por el bonito Valle de los Picones. Este recoleto vallecito se abre paso entre las caídas meridionales de los riscos gemelos del Colmillo del Diablo y el ligeramente más elevado Desesperado (1068 m) por el N,  y el Alamillo (1213 m) por el S, cúspide de la Sierra de la Virgen y  montaña más elevada de todo este sector ciudadrealeño de los Montes de Toledo.

La aproximación en vehículo tiene lugar desde la carretera N-401 entre Toledo y Ciudad Real. Debemos tomar una pista ancha, polvorienta y apta para todo tipo de vehículos que parte perpendicular a la carretera, unos tres kilómetros antes de la población de Fuente El Fresno, un poco antes de un solitario restaurante al que da nombre un conocido mamífero negro y con cuernos de la familia de los bóvidos al que se suele dar muerte en los ruedos.

La pista alcanza algunas casas diseminadas y transita en dirección NE entre fincas. A los 1,5 kilómetros, en el cruce de pistas que forma un triángulo dibujado en medio, tomamos la de la derecha, girando en ángulo recto. Un kilómetro después, en otro cruce con otro triángulo formado por las rodadas de vehículos, aparcamos el nuestro (0,00). La pista de la derecha se dirige, bajo una hilera de cipreses, a la Casa del Francés. Nosotros, sin embargo, tomamos el que camino traspasa una portilla abierta (es de uso público) y enfila directo hacia la vistosa y cercana caída meridional del Colmillo, rodeado de sendos vallados de color negro que cierran fincas donde pasta ganado bravo.

Caminamos por el comienzo del bonito Valle de los Picones, plácidamente y sin desniveles hasta que, en breve, tras haber pasado sobre un paso canadiense, alcanzamos las ruinas del Cortijo de los Picones (0,15), un edificio que se conserva en parte, ubicado en un paraje de gran serenidad. Mientras escuchamos el agradable rumor del cercano arroyo de los Picones, observamos sobre la casa la pared meridional del Colmillo, a modo de ceja, impregnada en tonos verdes de los líquenes que se agarran al oscuro roquedo, que proporcionan a su vez un hermoso brillo cuando el sol las baña de lleno. Sobre la ceja, el pasillo natural de vegetación que nos va a ayudar a acercarnos al risco y a la cima. Para ello, de la parte trasera del edificio, comenzamos a ascender entre un terreno plagado de vistosas y aromáticas flores en primavera (jaras, cantuesos…), ganando altura cómodamente a pesar de la ausencia total de sendero o camino alguno.

Aunque la ladera comienza a vestirse cada vez más de un tupido jaral, donde no faltan tampoco las encinas de pequeño porte, el terreno nos permite avanzar sin mayores problemas, buscando el mejor paso, hasta que alcanzamos el vallado que cierra la finca cinegética (1,00), y que nos acompañará ya hasta conseguir nuestro objetivo. Proseguimos en paralelo al alambre, entre jaras al principio.

Si nos decantamos por “lo legal”, seguiremos en todo momento la línea del vallado, siempre por debajo de las rocas de la cresta, sorteando la vegetación por donde lo veamos más claro, debiendo alejarnos del alambre algunos metros en ciertas ocasiones. El tramo final supone detenerse en algún punto indefinido (1,20 aproximadamente), antes o después, guiados por nuestra intuición, y trepar la inclinada ladera rocosa para salir a la zona cimera, dirigiéndonos al vallado del que nos habíamos separado minutos antes, el cual se encuentra ya sobre el risco. Junto al punto más elevado encontramos una abertura en la valla (rota por algún caminante indignado, seguramente) que permite el paso.

La otra opción, más divertida, vistosa y entretenida, supone traspasar el vallado, como se pueda, en el punto en el que alcanzamos las primeras rocas de la evidente cresta (1h del comienzo). Haciendo uso de las manos, y apartándonos del filo en aquellos puntos en el que se muestra demasiado estrecho, transitaremos por lo más alto del cresterío hasta que este se tumba y se torna horizontal, señal de que faltan pocos metros para alcanzar el punto más alto del Colmillo del Diablo. Como anécdota, señalar que un poco antes de las pequeñas encinas que marcan la cima encontramos algunos spits en buen estado, que alcanzan la cresta desde la parte toledana.

Divisando las montañas cercanas, como el Alamillo y sus antenas, la Calderina, el Soloviejo, Plaza de los Moros, observamos que la cresta hacia el Desesperado se antoja larga y no demasiado gratificante.

Acceso: Entrada al Valle de los Picones (portilla) (1h 30min)

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