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Puig de Sant Antoni (411 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
04/11/2016
Modificado
13/11/2016
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El Puig de Sant Antoni (411 m) es una de las cumbres incorporadas por la FEEC a su "Llista de 100 cims"; situada en la comarca tarraconina del Baix Penedès, es la cota más elevada de la graciosa localidad de Albinyana.

Montaña modesta en altitud, pero generosa en vistas, reúne además en su entorno inmediato un puñado de elementos del patrimonio histórico, cultural y etnográfico, que contribuyen a enriquecer la, ya de por sí, grata excursión.

Desde Albinyana

Distante 7 km de El Vendrell, capital administrativa del Baix Penedès, Albinyana se sitúa al final de un corto ramal que nace en la carretera C-51; merece la pena recorrer su entramado de empinadas callejas entre edificios que conservan algunos detalles de su noble pasado (arcos de piedra, ventanas enrejadas...), en medio de un típico paisaje mediterráneo de viñas y olivos.

En la Plaça Vella (205 m), al pie de la estilizada torre de la iglesia de Sant Bartomeu, hay que seguir, Carrer del Canal arriba, la dirección que indica la flecha hacia la ermita de Sant Antoni de Padua; el itinerario coincide con las marcas rojas y blancas del GR 92 (etapa 24, L'Arboç-La Pobla del Montornès), "Sendero del Mediterráneo", que une Portbou y Tarifa y forma parte a su vez del E-10 europeo, que enlaza el Báltico con el Atlántico.

Se abandona el núcleo urbano por una estrecha cinta asfaltada que deja a la derecha unos grandes depósitos de agua, aunque enseguida las marcas del GR se desvían a la derecha por el antiguo camino de la ermita, algo deteriorado por las tormentas pero agradable de seguir. Pista y camino confluyen (0,20) en la coqueta ermita de Sant Antoni de Padua (s.XVIII), encalada de blanco y con mucho sabor mediterráneo. El curioso campanario cilíndrico adosado al edificio, que brota directamente de la roca, pudo ser una torre vigía albarrana perteneciente al Castillo de l'Esquernosa (s.XI), cuyos evocadores restos se alzan en un pequeño promontorio que domina a la ermita por su flanco meridional; el conjunto, enmarcado por la silueta del Puig de Sant Antoni, constituye un enclave con mucho encanto, ampliamente concurrido en días festivos, dada la facilidad de su acceso, por caminantes, ciclistas o simples domingueros.

Desde la explanada existente en la parte trasera de la ermita, un sendero marcado con pintura verde y blanca remonta cómodamente la empinada ladera del pico, entre la maraña de arbustos típicos de la garriga mediterránea sobre substrato calizo: coscoja, lentisco, palmito, enebros, brezos, romero... Poco antes del escalón final se deja a un lado del camino la Cova d'Artús, que forma con el Forat del Vent, situado algo más al W, un sistema de estrechas galerías (564 m de longitud total) actualmente sin posibilidad de enlace entre ambas bocas; hay constancia de que la cueva fue habitada durante la edad de Bronce, hace aproximadamente 3800 años.

En el reborde de la explanada cimera hay un vetusto pedestal de hormigón, buen mirador hacia el entorno de la ermita, y poco más allá se alza el vértice geodésico que el IGN denomina San Antonio de Albiñana (409 m) y que parece ser la referencia elegida por la FEEC para ubicar su cima, aunque la cota más elevada del Puig de Sant Antoni (411 m) se sitúa, irrelevante, 150 metros al N del pilón.

De regreso a la ermita, puede resultar interesante continuar el GR 92 en dirección a Bonastre para intentar localizar al S del sendero la Cova de Vallmajor, adornada con pinturas esquemáticas correspondientes al arte rupestre levantino (3500 años de antigüedad), protegidas por tanto, simbólicamente al menos, ya que no efectivamente en este caso, como Patrimonio de la Humanidad.

Acceso: Albinyana (35 min)

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