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Faro (1.615 m)

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Joseba Astola Fernandez
Fecha Alta
04/04/2017
Modificado
12/04/2019
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La Cotela do Faro, o Faro, a secas, es una de las más importantes elevaciones de la Serra do Courel, haciendo de divisoria entre la comarca lucense de Quiroga y la leonesa del Bierzo. El aislamiento al que se ha visto sometida esta mítica y singular sierra, ubicada mayormente en tierras gallegas, han permitido conservar hasta nuestros días modos de vida ancestrales y remotas aldeas que guardan un rico patrimonio etnográfico todavía vivo, en algunos casos.

La quebrada piel del Courel, sin embargo, ha sido víctima de grandes modificaciones que, como se puede imaginar, han dañado de manera notable buena parte de sus rincones. Cubierta forestal arrasada por los incendios que, casi año tras año, debilitan y empobrecen una tierra agotada ya de sufrir; espantosas canteras de pizarra como la de la montaña del Pía Páxaro o la del Montouto (vértice de tres provincias), que han devorado y devoran sin pudor el terreno, contaminando las aguas de los arroyos y dejando en el paisaje perennes cicatrices que alteran sobremanera el ecosistema.

Afortunadamente, y a pesar de los pesares, la percepción que se tiene aún al adentrarse en los recovecos de estas tierras galaico-leonesas es la de un paisaje frondoso y armónico, con diseminadas aldeas perfectamente mimetizadas en el entorno que las acoge.

El hayedo de Busmayor. Conservación versus explotación turística

No faltan en el Courel buenas muestras de los bosques originales que alguna vez ocuparon extensiones mucho más amplias que las actuales, reducidas a zonas de umbría y casi constante humedad. Tal vez sea la masa forestal de A Devesa da Rogueira el mayor ejemplo de conservación, desparramando sus 3000 has. en las faldas del Formigueiros, que con sus 1643 metros de altitud es la máxima elevación del  Courel.

En la parte berciana, ocupando toda la ladera oriental de A Cotela do Faro, se extiende una no menos importante mancha forestal de gran valor y belleza. En el hayedo de Busmayor es posible adentrarse en uno de los escasos bosques atlánticos galaico-leoneses donde está presente el haya (Fagus sylvatica), con la particularidad añadida de hacerlo en comunidad, compartiendo espacio, a su vez, con otras especies (acebo, serbal y abedul, principalmente) que dotan al paraje de una belleza indescriptible, sobre todo si se efectúa la visita con el periodo otoñal no demasiado avanzado.

Como contrapartida, cabe señalar la total falta de protección al que sigue sometido este importante y frágil ecosistema. La excesiva explotación turística que se cierne sobre el bosque empieza a adquirir dimensiones preocupantes; el fantasma de la masificación, que comienza a cubrir a los árboles con su sábana de destrucción, hace que pueda cobrar sentido la adopción de ciertas medidas de conservación, tales como la de regular la cantidad de visitantes en determinados períodos.

Ascensión a la Cotela do Faro por las entrañas del bosque, desde Busmayor

Como en tantas otras ocasiones, el hecho de alcanzar esta cumbre (indudablemente un importante y honorífico mirador de las comarcas circundantes) queda en un segundo plano frente a la majestuosidad de la masa forestal que hay que atravesar y de la que, en honor a la verdad, cuesta salir; factor este a tener en cuenta a la hora de calcular de forma realista el tiempo necesario para la culminación de la montaña. Los alicientes con los que cuenta la ruta, bautizada y balizada como Senda do Faxeiral (tal y como rezan los carteles), en forma de saltos de agua y policromáticos rincones a los que sendas secundarias invitan a acercarse, alargarán sin duda el tiempo total de ascensión que se detalla en esta reseña.

No vamos a extendernos demasiado en detalles, en una ruta con caminos claros y fácil de intuir, dejando que sea el propio caminante el que se deje embriagar por los innumerables matices que el bosque va a ofrecer a cada paso.

La andadura tiene comienzo en la remota aldea de Busmayor (1150 m), a la que se accede por una carreterilla que, desde Vega de Valcarce y pasando por Barjas, penetra en este desconocido rinconcito berciano. Nos encontramos en uno de los confines más occidentales de León, pues partimos de la población situada más a poniente de esta inmensa provincia.

Encontramos un cartel informativo del hayedo en la parte alta del pueblo y, poco después, las últimas casas dan paso a un ancho camino que recorre toda la margen izquierda del Arroyo o Rego da Valiña Grande, presidido por la oscura silueta de A Cotela do Faro, hasta alcanzar el collado o Golada de Campo do Gamonal (1506 m), situado a la derecha (N-NE) de la montaña. Esta ruta ofrece la oportunidad de descender rápida y placenteramente después de una pausada y relajante ascensión por el bosque.

No hemos calentado aún las piernas cuando (5 min) abandonamos la pista por un visible sendero señalizado que se lanza, en descenso, a la búsqueda del cercano arroyo, antes de penetrar en el maravilloso mundo forestal del bosque de Busmayor. Inmersos en la primera de las manchas de hayedo disfrutamos de un vistoso salto de agua cuyo cauce alimentaba un ruinoso molino situado algo más abajo. En adelante, la preciosa vereda irá recorriendo los recovecos del bosque, ofreciendo un espectáculo constante en el que saltarinas aguas pondrán la nota musical a la amalgama de colores otoñales que ofrecerán hayas, abedules, acebos y multitud de serbales, vestidos con sus mejores galas cuando el otoño es todavía un zagal.

Pasarelas, pasamanos  y señales de madera, excesivas y de tamaño algo desproporcionado, desentonan y desnaturalizan un poco el entorno. Los encantos del bosque nos salen al paso o nos invitan a desviarnos unos metros para descubrirlos. La Fervencia de Beiro, la sencilla Cova da Raposa, o la pomposamente bautizada como Piedra de los Poetas empequeñecen frente al embriagador cromatismo, los frescos aromas y los cánticos provenientes del ramaje, matices que no precisan de señalización alguna. Si algo puede romper la magia que nos envuelve en esta ascensión será única y exclusivamente la insensibilidad de algunos visitantes, cuyo molesto volumen de voz, carente del más mínimo respeto por los demás y por el entorno en el que se encuentran, podrán suponer la única nota negativa a un paseo de suma belleza e interés. El “turismo holocaustico” de los lugares masificados, como decía un amigo…

Desembocamos en un ancho y agradable camino que, flanqueado por numerosos acebos primero y lustrosos serbales después, recorre el delicioso borde superior del hayedo (fuera ya de la senda señalizada), abandonando definitivamente el arbolado por un mullido camino que alcanza el cordal en la amplia collada del Chao de Marco (1549 m, 1h 20). Dando la espalda a la sugerente lejana silueta de la Pena do Seo (1576 m), la montaña más emblemática de la zona, un horripilante cortafuegos, desbrozado en octubre del 2016 y casi más ancho que una autopista, toma rumbo hacia el Faro, cuyas antecimas se pueden bordear gracias a un camino que las recorre por la vertiente gallega. Un breve pero intenso repecho nos deposita en la redondeada cima (1h 50), culminada por un vértice geodésico y poblada de matorral de carquesa, o carqueixa (Genista tridentata). 

Además de la rocosa Pena do Seo, unos kilómetros al S. de nuestra posición, la vista se pierde en el horizonte gallego, destacando por su cercanía las principales elevaciones del Courel, salpicadas por pequeñas aldeas diseminadas en sus laderas. Habremos podido observar, un poco antes de alcanzar la cima, otra pequeña mancha de hayedo en la vertiente lucense.

Un empinadísimo descenso por el cortafuegos nos deja en el collado y cruce de caminos del Campo do Gamonal, donde encontramos un pluviómetro y un cartel señalizando la dirección hacia la Pena Redonda (1485 m), una cota de menor relevancia que el más cercano Pico Grande (1543 m). No resta sino recorrer toda la Valiña Grande hasta Busmayor, tarea que nos lleva menos de una hora, salvo que sucumbamos a las tentadoras sendas que nos invitan a volver a penetrar en el bosque…

Acceso: Busmayor (1h 50 min); Descenso por la Valiña Grande (1h).

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Busmayor - Faro calendar-icon30/03/2019
distance-icon4,196 Km duration-icon01:41 elevation-gain-icon532 m elevation-loss-icon44 m calendar-icon17/03/2010
user-imageIvan Gil Esteban 7,00 Kb.

Comentarios

  • item-iconJavier Urrutia
    El 12 de abril de 2019

    Las Montañas do Courel han sido declaradas Geoparque Mundial de la Unesco. Los concellos que lo conforman -Quiroga, Folgoso y Ribas de Sil- recibieron ayer la confirmación oficial tras meses luchando por conseguir ese reconocimiento. La decisión fue tomada por la ejecutiva de la Unesco durante una reunión celebrada en París. Se trata del primer geoparque del noroeste de España.