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Cabezo de las Viñas (1.029 m)

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Joseba Astola Fernandez
arrow-iconFecha Alta
18/05/2017
arrow-iconModificado
19/05/2017

Aparentemente solo los cazadores en temporada y algún pastor visitan esta desconocida montañita situada en la comarca de Cuencas Mineras, humilde, modesta y vestida de vegetación, contrastando con la vistosidad de la caliza de las montañas vecinas del Cabezo de Santa Bárbara (1104 m) y la Loma de la Cuna (1152 m).

El Cabezo de las Viñas se eleva a unos kilómetros a saliente de la localidad de Montalbán (854 m), entre la carretera que se dirige al todavía distante Maestrazgo y la estrada local que conduce a Peñarroyas (780 m), pintoresca pedanía dependiente del ayuntamiento de Montalbán, del que le separan apenas media docena de kilómetros. Ambas poblaciones están unidas por el GR-262, que transcurre en paralelo a la carretera, aunque a una distancia suficiente como para olvidarnos de la presencia del, por otra parte, escasamente concurrido asfalto.

Esta ruta de Gran Recorrido acompaña al río Martín (uno de los principales cursos de agua de Teruel) durante 86 quebrados kilómetros, desde su nacimiento (en las cercanías de Las Parras de Martín) hasta Albalate del Arzobispo, localidad desde la que el río se relajará por las áridas tierras de la comarca del Bajo Martín, aportando humedad a los melocotoneros del Desierto de Calanda antes de entregarse en brazos del Ebro cerca de Escatrón (Zaragoza).

En las ocho etapas en que está divido el GR-262, el río Martín recorre bellísimos paisajes bañando las no menos interesantes poblaciones de Montalbán, Peñarroyas, Obón, Alcaine, Oliete, Ariño o Albalate. Mención especial merece el tramo entre Peñarroyas y Obón, donde el agua se encajona en un profundo barranco entre farallones rojizos de arenisca (rodeno) que terminan por dar paso a los tonos más claros de la caliza. A decir del pastor que guarda su rebaño de ovejas en el corral bajo el Cabezo de las Viñas, en época de previsibles tormentas al río Martín hay que acompañarlo siempre aguas abajo, si no queremos vernos en apuros en caso de querer darnos la vuelta.

Desde Montalbán, por el GR-262

Es posible ascender al Cabezo de las Viñas sin demasiados misterios desde la carretera de Peñarroyas, aparcando a unos 2,5 kilómetros de Montalbán cuando demos vista a la solitaria Paridera de los Baños, situada bajo el Cabezo de las Viñas, prominente cerro reconocible por el tono oscuro de su cubierta vegetal y por la línea de alta tensión que surca su ladera occidental.

Sin embargo, saborearemos mucho más la excursión si la iniciamos en Montalbán, tomando un camino que parte junto a la gasolinera situada a la salida E del pueblo, en la carretera N-211. De inmediato, la ruta pasa bajo el Puente de la Garona (el antiguo fue bombardeado durante la Guerra Cívil) y atraviesa un bonito y estrecho desfiladero donde se han instalado algunos bancos, y en cuyas paredes no es difícil observar o ser observados por algún ejemplar de cabra montés (Capra pyrenaica).

En el estrecho paso, el Martín se aprieta entre los contrafuertes calizos del Cabezo de Santa Bárbara y el cerro donde se asentaba el castillo de la población (destruido durante las Guerras Carlistas, en la primera mitad del siglo XIX). Salimos de nuevo a Montalbán por las calles Algeceras y Castillo, situadas en las afueras, cerca de la Plaza del Muro. Las señales del GR indican que debemos tomar dirección a Peñarroyas, transcurriendo a partir de ahora y durante un buen trecho bajo una maravillosa chopera que acompaña al remansado río, bajo la agreste fachada septentrional del Cabezo de Santa Bárbara.

El agradable camino horizontal transita entre algunas huertas que aprovechan la humedad del Martín, dando vista a la Casa de la Orden y sus amplios terrenos (desconocemos si dicha construcción guarda relación con  los monjes de la Orden de Santiago, tan ligados a los orígenes montalbinos) poco antes de alcanzar un merendero situado a la entrada de una vistosa estrechura abierta entre las montañas de Santa Bárbara y Loma de la Cuna. El característico olor y los balidos de las ovejas delatan a las Parideras del Baño, junto a las que pasamos justo antes de abandonar el río Martín y el GR.

Junto a unos neumáticos reutilizados para acotar un espacio privado, recorremos unos metros la pista que da acceso a la paridera desde la cercana carretera, para tomar seguidamente una marcada senda que parte junto a tres solitarios chopos (0,50), dirigiéndose en moderada pendiente a la arbolada ladera del Cabezo de las Viñas. La vereda se introduce pronto en el pinar, pertrechada por esporádicos hitos pintados de azul que nos guían hasta la primera torre de alta tensión. La ruta prosigue en trazado casi horizontal hasta una segunda torre, desde la cual, se afronta la inclinada y definitiva pendiente (hitos y cintas de plástico) que termina en la cima del Cabezo de las Viñas, entre algunas afloraciones rocosas, restos de alguna construcción pastoril y pequeñas chaparras.

La panorámica se reduce a las calcáreas montañas vecinas, entre las que destaca la Muela de Montalbán (1294 m) y el Cabezo de Santa Bárbara sobre las casas montalbinas. Se divisa también el lento transcurrir del Martín en su camino hacia el peculiar rodeno de Peñarroyas.

De regreso a Montalbán, se puede volver a la gasolinera vagando esta vez por las agradables callejas del pueblo, descubriendo pasajes y callizos que servían para pasar del barrio cristiano al judío. No obstante, las tres principales culturas de la Edad Media convivieron en esta localidad turolense.

Destaca, así mismo, la iglesia de Santiago el Mayor (gótico-mudéjar de los siglos XIII y XIV).

Acceso: Montalbán (1h 30min)

 

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