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Redonda, Peña (699 m)

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Roberto Gil Alonso
Fecha Alta
22/06/2017
Modificado
22/06/2017
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Peña de planta circular, con vertientes verticales por todos sus costados y cuya zona somital presenta una leve caída hacia al E. Llama poderosamente la atención cuando nos acercamos a la aldea de Tudanca por la carretera y contemplamos esta columna rocosa, que obliga al Ebro ha efectuar un marcado meandro, en cuya parte exterior se asienta Tudanca. Según algunos estudiosos del tema pudo albergar un castro prerromano en su cima. La senda de acceso a la cima se revela tan audaz como insospechada.

Desde las casas de Tudanca seguiremos el Ebro aguas abajo con objeto de cruzarlo por la pasarela de cemento que hay a la salida del pueblo. Al otro lado del río toparemos con la senda que lleva por la margen izquierda del río a las poblaciones de Vallejo y Cidad de Ebro. Enseguida abandonaremos la pintoresca senda para ganar el collado al pie de la peña que la separa de la Peña Corderiza (936 m). Desde el collado hemos de acercarnos hacia las paredes que se yerguen verticales por este lado, observando con incredulidad el arranque de una escalinata que se eleva por la pared. La escalinata remonta en zig-zag la pared hasta la cumbre, reforzada por muros de mampostería. No tiene ningún tipo de quitamiedos, apenas tiene medio metro de anchura y algunos escalones se mueven... La cima está cubierta de arbolado chaparro y matorral, debiendo tener cuidado al explorarla, pues el precipicio puede aparecer de improviso. Es una cima que se disfrutaría más si no fuese porque la idea de tener que bajar nos mantendrá en vilo. En el caso de acudir más gente es importante tener en cuenta que los cruces entre los que suben y los que bajan son temerarios.

Accesos: Tudanca ( 20 min ).

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Comentarios

  • item-iconRoberto Gil Alonso
    El 22 de junio de 2017

    Cuando hace años estuve por Tudanca, hablando con un vecino del pueblo al cual inquirí sobre la Peña Corderiza me habló de este peñasco y de su singular acceso, bien conocido por los del pueblo. De no ser por ello jamás se me hubiera ocurrido subir allí, pues la escalinata no se aprecia hasta que no te acercas lo suficiente. Entonces no se me ocurrió preguntar por la razón de aquella escalinata tan bien trabajada, seguro que alguna hay...