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Neveras, Alto de las (1.833 m)

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Luis Astola Fernández
arrow-iconFecha Alta
30/08/2017
arrow-iconModificado
31/08/2017

Las máximas cotas de Guadalajara se sitúan sobre el Sistema Central, al NW de la provincia, en el vértice donde se unen las comunidades de Castilla-La Mancha, Madrid y Castilla-León. Alturas como el Pico del Lobo (2274 m), Cerrón (2199 m), Ocejón (2049 m) o Tres Provincias (2129 m) son cimas clásicas del montañismo regional y estatal, algunas de ellas muy frecuentadas por los aficionados. Hacia levante, el Sistema Central pierde la cota 1800 a partir de las cimas de Mojón Cimero (1822 m) y Alto Rey (1858 m), que marcan el final de la alta montaña en este sector del territorio alcarreño.

Quizás resulta menos conocido que, si trazamos una línea recta a partir de Alto Rey hacia el SE, sobrevolando a lo largo de 130 km las cuencas de los ríos Henares y Tajuña y el abrupto y sorprendente mundo al revés del Alto Tajo, las tierras de Guadalajara vuelven a elevarse por encima de los 1800 metros en las notables cimas del Alto de las Neveras (1833 m) y Muela Grande (1831 m), plenamente integradas en el Sistema Ibérico y lindante esta última con territorio turolense.

Nevera (1833 m), más conocida a nivel local como El Banderín o Alto de las Neveras, se sitúa en el extremo más oriental de Guadalajara, entre las localidades de Orea y Alustante. Es el punto culminante de un mediano macizo, prolongación septentrional de la sierra del Tremedal, cuya cima de Caimodorro (1935 m) marca el techo de la aragonesa Sierra de Albarracín en la que se incluyen. El territorio castellano-manchego alcanza en la región cotas incluso más elevadas que el Nevera en la Peña de la Gallina (1885 m) y San Cristóbal (1862 m), cimas secundarias aledañas al gigante Caimodorro. Todas estas montañas alcarreñas fronteras con Aragón, revestidas de extensos pinares, forman parte del Parque Natural del Alto Tajo.

Desde Alustante, por la senda del Banderín

Alustante se sitúa en el cruce de las carreteras GU-969 y CM-2112, que la enlaza con Orihuela del Tremedal, auténtica cabecera comarcal a pesar de pertenecer a la Comunidad de Aragón; desde el entronque de ambas carreteras, al SE de Alustante, continuar por la GU-969 en dirección a Alcoroches durante apenas 500 metros. A la izquierda del asfalto, un discreto poste direccional de madera (1405 m) señala la ruta a seguir hasta El Banderín (6,5 km) y el camino de Orea.

El itinerario, suficientemente señalizado, no plantea excesivas dudas. Una pista parcelaria recorre la planicie cultivada al pie de la sierra y flanquea luego el barranco de Mario por su derecha (izquierda orográfica), mientras asciende con desniveles siempre razonables los contrafuertes del macizo. Orientados por las balizas (existen también algunas viejas marcas de pintura blanca y verde), no habrá problema en elegir en las sucesivas bifurcaciones el camino adecuado; hacia la cota 1670 m, cuando llevamos aproximadamente 1 hora de marcha, surge una pista a la derecha, sin señalizar, que podría acercarnos en caso necesario a la Fuente del Endrino en apenas cinco minutos. Anotamos el dato, pero continuamos por el carretil de la izquierda, siguiendo las indicaciones del poste de señales y disfrutando del denso aroma a resina del pinar de pino silvestre. En la calurosa tarde de verano, intuimos por el rabillo del ojo los movimientos fugaces de algunos pajarillos que no llegamos a identificar; ágil y confiado, un trepador azul (Sitta europaea) desafía a la gravedad con desparpajo en el tronco rojizo de un pino.

Enseguida llegamos al punto donde se separan las sendas hacia Orea y El Banderín, ya en el límite del arbolado y próximo a unas praderas donde se conservan viejos muros arruinados que parecen delimitar antiguas zonas de cultivo, al pie de un promontorio rocoso. Enseguida se alcanza la línea de lomada, donde corren unas rodadas que conducen directamente al Alto de las Neveras (1833 m)(1,30). La cumbre huele intensamente a jara. La panorámica aparece algo limitada por la vegetación, pero es posible otear la sierra Menera (1593 m), el cerro San Ginés (1601 m), Caimodorro (1935 m) y su entorno y, en el horizonte inmediato al SE, las lomas oscuras de Muela Grande (1831 m) y Muela Pequeña (1762 m).

En la cima, vértice geodésico y panel interpretativo de interesante y didáctico contenido sobre variados aspectos del entorno; como es previsible que, a medio plazo, el panel acabe deteriorándose y se pierda la información que contiene, reproducimos al final de la reseña su texto íntegro, lamentando desconocer su autoría para indicarla (al pie aparecen los logos del Ayuntamiento de Alustante, Red de Ciudades y Pueblos sostenibles de Castilla-La Mancha, Mancomunidad La Sierra y Consejería de Industria, Energía y Medio Ambiente de Castilla-La Mancha).

Desde Alustante por la Fuente del Endrino

En Alustante merece la pena visitar, si es posible, la parroquial gótica de la Asunción (s.XVI), con su inverosímil escalera de caracol, idealizada en su escudo municipal, y el reconstruido molino de viento, de evocadora estampa quijotesca, a las afueras del pueblo. Siguiendo la GU-969 en dirección a Alcoroches durante 5 km, se alcanza un pequeño alto que los mapas denominan El Collado (1475 m), donde arranca una amplia pista en dirección a la sierra (S); el carretil presenta un firme pedregoso y polvoriento, en regular estado, pero transitable para cualquier tipo de vehículo. Recorrido 1 km desde el asfalto, se alcanza una primera zona de acampada controlada, titulada Fuente del Endrino Bajo, equipada con diversas instalaciones y dotada de aparcamiento, desde donde iniciamos la ruta a pie (1540 m).

Pista adelante, se pasa junto a una segunda zona similar (Fuente del Endrino Medio) y se llega hasta el área recreativa de la Fuente del Endrino (0,20), dotada de mesas, fogones y fuente de apreciadas aguas. El carretil que continúa a la izquierda enlaza en cinco minutos con la Senda al Banderín, en el punto descrito más arriba. Seguimos por la pista de la derecha, empinada y polvorienta, que asciende con decisión, siempre entre pinos, hasta el calvero donde localizamos el vértice que señala la cima del Alto de las Neveras (1833 m)(0,40). Para el descenso, seguimos al SE por la loma, y luego al N por el pinar, las balizas de la senda del Banderín en sentido inverso hasta la bifurcación ya comentada, que nos devolverá, girando a la izquierda, a la Fuente del Endrino y, pista abajo, al punto de inicio en el Endrino Bajo (1,15).

Desde la localidad de Orea (1502 m), situada en la solana de la sierra, hay también buenos y despejados caminos para coronar la cumbre, bien por Castillos Fríos a ganar la senda balizada del Banderín o, más directamente, contorneando por el E el Cerro del Buitre (1753 m) hasta alcanzar la loma cerca de la cima.

Accesos: Alustante, por la senda del Banderín (1h 30min); Fte. del Endrino Bajo (40 min); Orea (1h 20min/1h 30min)

 (Transcripción literal del texto del panel interpretativo ubicado en la cima de El Banderín)

Panel en la cima del Banderín

¿Qué es un vértice geodésico?
Se trata de una señal que indica una posición exacta de la que se sabe su altitud, latitud y longitud, y que forma parte de una red de triángulos con otros vértices geodésicos. La red de triángulos es de carácter planetario, de modo que todo el globo está comunicado a través de vértices geodésicos. Hasta la aparición de la fotografía aérea y la información obtenida vía satélite éstos fueron de gran ayuda para la elaboración de los mapas topográficos, que en España se dió entre 1853 y 1968.
Suelen estar formados por un cilindro de 120 cm. de altura y 30 de diámetro sustentado en una base cúbica de hormigón, todo ello pintado de blanco a fin de facilitar su visibilidad de unos a otros; por la misma razón suelen situarse en sitios altos y despejados. Están protegidos desde 1975 por Ley sobre Señales Geodésicas y Geofísicas.

El topónimo
"El Banderín" alude al parecer a una pequeña bandera que se hallaba clavada en el montón de piedras que todavía se ve en la zona. Un banderín del que se da razón todavía en el acta del deslinde de la Dehesa de Arriba en 1954 y que quizá sirvió de referencia geodésica antes de la construcción del actual vértice.
Más antiguo parece el nombre de Puntal o Alto de las Neveras, documentado al menos desde la revisión de mojoneras con Orea (municipio colindante) de 1768. Parece ser que este topónimo proviene de la acumulación de nieve que se generaba en la falda norte de este monte. Podría datar de una época de climatología mucho más fría que la actual, coincidente con la llamada Pequeña Edad de Hielo (s.XIV-XIX). A pesar de que en los mapas al uso puede aparecer con los nombres de Nevera o Nevero, los dos topónimos originales se han mantenido en el lenguaje popular de la zona.

La Cañada Real
Durante siglos esta área comprendida entre Orea y Alustante fue considerada parte de cañada real de merinas que discurría entre Molina y el Tajo, perteneciente al conjunto de ramales que componían la cañada real conquense. Posee 90 varas castellanas de anchura, unos 75 metros.
Nacía en Molina, cruzaba el río Gallo por Prados Redondos y pasaba por los montes comunes de Torremochuela, Torrecuadrada y Otilla, en dirección a Piqueras, por los antiguos entretérminos de Cortadillos, Cuerno Carrascal y Matezuela.
Desde el Alto del Pinillo discurre por el término de Alustante, excepto unos 700 metros que entra en Alcoroches. Desde el puntal de Juan Rana sigue el límite de Orea por el lado de Alustante, asciende hasta aquí, al Banderín, y llega al camino de Orea, donde se interna en su término. Hacia el sur pasa cerca de la Chaparrilla y llega hasta el puente de Tragacete sobre el Tajo. Continuaba hacia el sur en dirección a las dehesas meridionales de La Mancha y Andalucía. En la actualidad solo se conserva esta cañada desde el Alto del Pinillo.

Usos tradicionales
Este alto se encontraba en el límite de la Dehesa de Arriba de Alustante y probablemente formó parte de los pastos comunes del Señorío, a los que hasta el s.XIX tuvieron derecho los ganados de los vecinos pueblos molineses. Hoy forma parte del Monte de Utilidad Pública 109 del Catálogo de la provincia de Guadalajara.
Hay que imaginar estas praderas de alta montaña mucho más abiertas de lo que se encuentran en la actualidad debido al sobrepastoreo al que fueron sometidas. Piénsese que hasta la década de 1970 eran visibles las torres del castillo de Molina, hoy ocultas por el joven pinar que sigue avanzando.
La tradición oral habla de la existencia de un pequeño chozo de piedra en este punto, al parecer utilizado en las noches de verano por los pastores, dada la tendencia de las ovejas a buscar las zonas altas al anochecer.
Asímismo, se conserva documentación que indica que al menos desde el s.XVIII (muy probablemente desde antes) esta zona fue ocupada en parte por tierras de labor, posiblemente dedicadas a la avena. En la subida desde Alustante son todavía perceptibles los valladares de piedra que protegían estos campos.

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  • item-iconAngel Gil Garcia
    El 31 de agosto de 2017

    Luis muy buena reseña. Por alusiones a las sierra de Guadalajara (en concreto la comarca del alto Jarama) creo que es muy conocida afrontandola desde las provincias de Madrid y Segovia pero muy poco desde esta parte. He estado buscando estos dias accesos a la Tornera desde este lado, además de estimarlos de larga duración, no los veo certeros del todo.

  • item-iconJavier Urrutia
    El 31 de agosto de 2017

    Estos parajes del Alto Tajo son evocados en la novela de José Luis Sampedro "El río que nos lleva" (1961), que fue llevada al cine en 1989 por Antonio del Real. En ella se da cuenta del oficicio tradicional de "Los Gancheros", que bajaban la madera transportada por la corriente desde Peralejos de las Truchas hasta Aranjuéz, ya en la provincia de Madrid. La película fue declarada de interés por la UNESCO y galardonada en diez festivales internacionales.