Ir arriba

Gitabe (807 m)

remove-icon
Luis Astola Fernández
Fecha Alta
05/09/2017
Modificado
03/03/2018

Desde el núcleo central de las Peñas de Oro/Oroko haitzak, compuesto por la popular cima de Atxabal (888 m) y su prolongación occidental por la cresta llamada Los Sobrados (872 m), se desprenden hacia el N dos notorios contrafuertes calizos que flanquean la vaguada por donde se deslizan hacia el valle las menguadas aguas del regato de Oro/Oroko erreka. El flanco de poniente, prolongado con un desnivel inapreciable a partir del propio santuario, parece denominarse Añabartza (812 m) y cuenta en su extremo septentrional con una balconada provista de una mesa panorámica sobre el dulce paisaje zuyano.

En la vertiente opuesta, directamente bajo el cabezo rocoso de Atxabal y al otro lado del collado por donde cruza la carretera que asciende a Oro desde Bitoriano, se alza el modesto montículo de Gitabe o Santa Marina de Gitabe (807 m). La "Toponimia menor de Zuia" de José Antonio González Salazar recoge el término "Guitabé", mientras Gerardo López de Guereñu, en la sexta relación de "Toponimia Alavesa" (Anuario de Eusko-Folklore. Sociedad de Ciencias Aranzadi. Donostia, 1965-1966), apunta escuetamente: "Gitabe, peñas de Zuya" y "Guitabe, monte de Vitoriano".

El topónimo compuesto, Santa Marina de Gitabe, cuyos términos aparecen por separado en el Mapa Toponímico de Zuia editado en 2006, se recoge expresamente en el apartado dedicado al Poblado fortificado de Peñas de Oro en "Auñamendi Eusko Entziklopedia", de Bernardo Estornés Lasa. Las excavaciones realizadas durante la década de los 60 del pasado siglo por los arqueólogos Ugartechea, Fariña, Llanos y Agorreta apuntan a que la superficie del Castro de las Peñas de Oro (Bronce final-Hierro, s.VIII-I A.N.E.; descubierto en 1918 por José Miguel Barandiaran) se extendería desde las campas de Eskotilla, bajo la citada cota de Añabartza y al pie del actual santuario, hasta la propia cima de Santa Marina:

"Ubicado en el extremo Sur del término de Zuia, y que ocupa prácticamente toda la parte alta de dichas peñas. Defendido por el Sur, Este y Oeste, por un casi inexpugnable cortado natural, el poblado se desarrolla en la vaguada Norte teniendo por este lado como línea defensiva un muro que lo limita. Dicho muro se desarrolla en dos tramos: uno que cierra la vaguada entre Eskotilla y Santa Marina de Gitabe, y los indicios de otro, enterrado, que se extiende entre Atxabal y Santa Marina. (...) El montículo de Santa Marina de Gitabe y la campa de Eskotilla se hallan separados por la vaguada conocida como Paso de las Minas, por la que discurre el arroyo Bidebarri."

La escasa prominencia de este puntal rocoso respecto al cercano Atxabal y la proximidad de la carretera que transita por el collado intermedio convierten en anecdótico el ascenso desde este punto al promontorio cimero. Sin embargo, por humildes que sean, todos los montes tienen su paseo y, en este caso, la reciente recuperación y señalización de la senda tradicional desde Bitoriano al Santuario de Oro pone en valor y facilita enormemente el acceso a esta graciosa cota por la vertiente N, antes plagada en su zona inferior de obstáculos capaces de desanimar a los montañeros menos avezados. Realizando un ejercicio de abstracción del entorno inmediato para independizar y singularizar esta discreta montaña, Gitabe (807 m) se convierte, por el itinerario que se reseña abajo, en un digno destino montañero y en una deliciosa atalaya sobre el paisaje zuyano.

Desde Bitoriano por la Senda del Santuario de Oro

La ruta se inicia, de manera espléndida, junto a las antiguas escuelas de Bitoriano (605 m), poco más adelante de la bolera y txoko concejil y de la bifurcación de la carretera hacia Oro, con su monumental fuente-algibe de "El Sepulcro". El camino cruza el puente de Aspuru (s.XVIII), con tres arcos de medio punto sobre el río Ugalde, y trepa por una ancestral senda empedrada hasta el altozano coronado por la parroquial dedicada a San Julián y Santa Basilisa, con su panorámico crucero en la trasera.

Enseguida, al tocar el asfalto de la carretera de Oro, la ruta se bifurca. El camino principal continúa por la derecha, por pista ligeramente descendente que pasará junto a un pabellón ganadero y enfilará luego hacia la vaguada boscosa abierta por la erreka de Oro. Pero quizás sea más recomendable, a costa de realizar un pequeño rodeo, pisar el asfalto durante apenas 50 metros y seguir la señalización que permitirá conocer uno de los secretos mejor guardados de este popular macizo zuyano (ahora por fin desvelado, esperemos que para bien): la balsa de la Mina-Meatzea, pequeña laguna creada al colmatarse e inundarse una antigua explotación de lignito a cielo abierto, que se mantuvo en funcionamiento entre 1894 y 1920; este sugerente enclave, reforestado y naturalizado hace algunas décadas, se ha convertido en un interesante humedal, que cuenta con una población estable de variados anfibios y recibe la visita frecuente de garzas y anátidas.

Desde la lagunilla, las balizas permitirán enlazar sin problemas, realizando un corto rodeo por caminos madereros, con la senda principal, que inicia un moderado ascenso, agradablemente sombreado por hayas, robles, arces y fresnos, junto al arroyo de Oro/Oroko erreka, habitualmente exangüe en época estival. Dejada atrás en la ribera opuesta la caseta de abastecimiento de agua para el santuario, se continúa el grato y umbrío ascenso hasta tocar la linde del arbolado, donde la senda se bifurca. Las balizas siguen a la derecha, a buscar las campas de Eskotilla, al pie del santuario de Oro; pero nosotros abandonamos por la izquierda la ruta señalizada y ascendemos por un ancho camino que zigzaguea entre hermosos fresnos, deja atrás un rinconcillo algo decadente equipado con bancos y una fuente ya inútil y alcanza el aparcamiento situado en la collada (782 m) entre el promontorio de Santa Marina y el peñascal de Atxabal.

Un poste de señales propone rodear las Peñas de Oro hasta el santuario, con ascenso opcional por la fachada de solana a la cruz que corona su cota principal. Para ganar nuestro objetivo, en cambio, sin cruzar el asfalto, ascendemos directamente la discreta cresta caliza que se presenta al salir del arbolado, cruzamos una alambrada por el correspondiente caballete y trepamos al pequeño promontorio rocoso que marca la cima de Gitabe (807 m).

Apacible otero sobre el armonioso paisaje de montañas, prados, bosques y aldeas de la verde Zuia. Quizás nos sintamos observados con descaro por la tropilla de cabras y ovejas que pacen y triscan por estos andurriales; o puede que el alimoche (una de las 19 parejas censadas en territorio alavés, que nos visitan cada primavera procedentes de sus cuarteles de invierno del Sahel), vigile sin recato nuestros movimientos planeando sobre el cerro con vuelo nervioso.

En un discreto rincón al abrigo de la peña, una sencilla placa de piedra recuerda a Susana, una vecina de Sarria que se fue demasiado pronto...

Acceso: Bitoriano (45 min)

Catálogos

Imágenes

Tracks

Gitabe Atxabal calendar-icon07/11/2017
distance-icon7,289 Km duration-icon02:16 elevation-gain-icon358 m elevation-loss-icon358 m calendar-icon05/11/2017
user-imageJose Antonio Ibañez 12,70 Kb.

Comentarios