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Penya del Castellet (558 m)

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Txomin Uriarte
Fecha Alta
07/09/2017
Modificado
24/11/2019
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Guadalest es un valle precioso en el interior de la Marina Baixa alicantina, rodeado de elevadas montañas y regado por un río que se detiene en un embalse. Valle, río y embalse, todos tienen el mismo nombre: Guadalest. Es famoso por un pueblecito, Castell de Guadalest, uno de los puntos más frecuentados por el turismo en el interior de la provincia. La pequeña población consta de una sola calle y para acceder a su interior hay que atravesar una puerta horadada en la roca. Para subir al castillo de Sant Josep, un magnífico mirador sobre el valle y las sierras de Aixortà, Serrella y Aitana, hay que entrar por el palacio de Casa Orduña, donde se encuentra uno de los muchos museos del pueblo.

A una distancia de unos 500 metros hacia el embalse, y perteneciente al pueblo de Benimantell, se yergue airoso un agudo peñasco, la penya del Castellet, en cuya cima se conservan los restos de una fortaleza mora. Las aristas NW y NE del Castellet llegan hasta el embalse, al que se acercan a veces los hidroaviones para proveerse de agua en su lucha contra los incendios. El embalse tiene una capacidad de 15 millones de metros cúbicos.  Es estrecho y largo y el paseo por su periferia supone unas tres horas de andadura.

El acceso al Castellet se hace desde la carretera que une Benimantell con Castell de Guadalest, desviándose unos 300 m al N por una estrecha carreterita que da acceso al hotel Vivood, de la cadena de Hoteles de Paisaje, y que termina en el Mesón El Castellet, al pie de la cara SW del peñasco.

Desde el mesón El Castellet

Aparcar en una amplia explanada enfrente del mesón (522 m) y seguir una carretera sin asfaltar durante unos 100 m, hasta que la carretera se separa del pie de la pared. (Dicen que se escala en esta pared S). En vez de girar en la curva, se toma una difusa senda a la izquierda, que se pierde en seguida. Se avanza buscando el paso más limpio entre bancales cubiertos de maleza. Vamos descendiendo un poco por una zona mixta de pinchos, rocas y restos de senderos que se pierden.

Al cabo de 15 minutos se accede a la arista a la altura de dos pinos juntos que pueden servir de referencia. Estamos a la misma altitud que hemos salido (520 m). Desde aquí la cresta es muy fácil, subiendo sin camino por rocas lisas tendidas, en la cara SE del peñasco. En seguida llegamos al resalte cimero, en el que se puede encontrar clavada una clavija oxidada. Desde allí, a la derecha, un sendero muy marcado nos lleva hasta las ruinas de la torre. Hemos tardado menos de media hora. No hay ninguna señal en la cima (558 m), pero nos podemos acercar hasta la ventana de las ruinas de la torre para sacar fotos. 

Las vistas son excelentes: muy cerca el pueblo de Castell de Guadalest, con su castillo, su cementerio y su torre campanario. El embalse debajo de nosotros. Al fondo, a un lado las sierras de Aixortà y la de Serrella y al otro la bola del techo de Alicante en  la cima de Aitana.

La vuelta por el mismo itinerario en 20 minutos.

Accesos: Mesón el Castellet (30 min)

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