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Atamendi (769 m)

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Rafael Bartolomé
Fecha Alta
04/10/2017
Modificado
20/03/2018
2

Monte bastante relevante debido al collado occidental ( 696 m ) que le separa de Seanbe ( 1.023 m ) y que sobre el papel parece bastante atractivo, dado que Basaburua es un valle de corto acceso desde la capital navarra.

Parecería que por tanto debiera ser más conocido, pero las razones de su anonimato son fáciles de descubrir en la investigación de sus accesos, lo que sin duda hizo que los pocos montañeros que lo hayan visitado no considerasen su divulgación.

Mirando el mapa sin duda se antoja que el acceso más sencillo debiera ser la pista asfaltada del km 1,5 de la carretera NA-4351 que entra a Aizarotz, Igoa y Arrarats, y que permitiría acceder a los caseríos de Migelenea de su cara sur, donde los mapas señalan un camino casi hasta la cima. La primera sorpresa será descubrir que tiene una señal de propiedad particular y acceso prohibido. Así que llegados a este punto se describirá la ruta que permite hollar la cima solventando los múltiples obstáculos que vamos a encontrar, que hacen que los puntos clave deban recordarse con buena memoria, o mucho mejor acompañarse del uso de un GPS para localizarlos en el descenso.

Desde la carretera de Arrarats (T2)

La pista que va a permitir el acceso norte se encuentra dejando el cruce de Igoa y tomando el ramal de Arrarats (NA-4300), apreciándolo a 500m a nuestra izquierda ( 615 m ). El espacio junto al puente permite aparcar solo a un vehículo. Si no se pudiera los primeros metros están cementados y permiten seguir hasta un rellano más amplio ( 625 m ).

Desde la pista en el rellano tendríamos otro posible acceso a las bordas de Migelenea, pero habitualmente antes nos saludarán los perros que vigilan las bordas Xelai y Ezkizaburu, aunque quizás también descubramos que el acceso prohibido del acceso sur tiene su razón de ser, al ser una finca en la que hay monterías y batidas, oyendo los perros y los disparos de los cazadores. Ahí queda por si alguien tiene más suerte. Así que retrocediendo se puede probar el primer ramal que desciende y que, como no, tiene una señal de prohibido el paso, por lo que tampoco sirve de atajo, así que de vuelta al rellano inicial, se toma la pista que queda, la descendente a la izquierda si es en el sentido ascendente, aunque en el inicio no parecía el acceso más sugerente.

Situados en la embarrada pista de saca de madera al menos no hay señales de prohibición, pasando bajo laderas taladas, antes de ascender para cortar la ladera totalmente arrasada. No es el ascenso más estético, pero al menos podemos llegar hasta su final sin problemas (SE). Aquí, en el lugar que daban vuelta las máquinas, afortunadamente surge a la derecha un ramal (SW), algo sucio y olvidado, pero de sencillo tránsito, que va a pasar bajo la cara norte de la cima. El acceso a la cima cercana se antoja muy problemático por lo empinado y el roquedo que se aprecia, así que seguimos la trocha hasta su conclusión. Este es un punto clave para el descenso, dado que no hay cintas ni señales, pero siguiendo a la izquierda la ladera el paso es sencillo para llegar a la alambrada, que nos sirve de referencia para ascender sin senda por el bosque (SE).

Al llegar al final de la alambrada, vemos que se continua por ambos lados, apreciando un roquedo característico al otro lado. En el vértice se ha retirado el alambre para permitir el paso, así que estamos ante otro punto vital para lograr luego descender, dado que seguimos por el bosque sin más referencias hasta salir a la izquierda a un claro, que se trata del hombro occidental de nuestra cumbre, cuya cima vemos enfrente. Cerca de este punto llegan las sendas del acceso sur.

Si pensábamos que lo peor había pasado nos espera la sorpresa de topar con la muralla rocosa que defiende la cima. Por la izquierda es imposible, así que por la derecha le vamos dando la vuelta, quizás oyendo la batida, aunque bastante abajo, hasta descubrir una canaleta herbosa muy sencilla, con paso de cabras, que nos deja en la base del roquedo final, una auténtica pesadilla de bloques rocosos con grietas y zarzas, pero sin caer en el desánimo, prestamos atención y descubrimos que por la izquierda hay unas trazas de senda que lo evitan en su parte inicial. Siempre en diagonal pasamos por una zona más limpia que parece haber sido frecuentada, hasta que la repisa rocosa se acaba. Ahora sí que no queda más remedio que enfrentarse al roquedo de la derecha, saltando de piedra en piedra y golpeando alguna rama, hasta los bloques cimeros. Se desaconseja el acceso con lluvia para no patinar.

El descenso se realiza por la misma ruta, donde hay que localizar los dos puntos clave con mucha intuición.

Accesos: Carretera de Arrarats ( 1h )

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