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Surta, Tozal de (1.348 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
06/11/2017
Modificado
06/11/2017
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La gallarda silueta del Tozal de Surta o Peña Surta (1348 m) es una de las principales referencias del Biello Sobrarbe, subcomarca histórica situada al sur de la Comarca del Sobrarbe propiamente dicha. Un mundo aparte, alejado de la magnificencia de la alta y media montaña pirenaica y de los masificados focos de interés que se despliegan hacia el norte a partir de Aínsa. La cima de Peña Surta roza también por su parte exterior los límites del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara en su confín más septentrional, donde resulta menos atractivo para las hordas turísticas que invaden periódicamente este espectacular espacio natural con epicentro en Alquézar, ya en el Somontano de Barbastro.

Situadas en la bisagra de dos espacios naturales tan rotundos y mediáticos como el Parque Natural de Guara y el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, con su amplia área de influencia, las aldeas del Biello Sobrarbe que no han llegado aún a consumirse languidecen día tras día, solitarias, silenciosas y solemnes. Solo durante el verano y algunos fines de semana de los periodos más bonancibles del año, las viejas casonas se desperezan; bostezan a través de ventanas, balcones y puertas, abiertas de par en par para renovar el aire rancio de sótanos y alcobas, y se sacuden, aunque sea de manera efímera, el mortal letargo que infecta las casas vacías.

Casas de labranza, en muchos casos con reminiscencias de su pasada hidalguía, que encierran entre sus viejos muros montones de historias, aunque no queda casi nadie que pueda ponerles voz. Urge visitar estos lugares agonizantes, llamar a la puerta de sus últimos moradores, dejar que hablen de sus cosas y hasta que se lamenten de su secular abandono, empaparse como esponjas de lo que cuentan y de cómo lo cuentan, porque ellos representan los últimos estertores del mundo rural, el triste epílogo de una cultura ancestral que desaparece sin remisión.

Desde Sarsa de Surta

Sarsa de Surta es una de esas aldeas del Sobrarbe más remoto, situada en la cabecera de un joven río Vero, casi siempre reseco y aún sin energía para labrar las profundas gargantas y barrancos que, poco más abajo, provocarán en el visitante vértigo y asombro; en su intrincado y salvaje recorrido hacia el sur, el río Vero busca en el Cinca, aguas abajo de Barbastro, un sosiego imposible de encontrar entre las prietas cárcavas de Guara.

Como la mayoría de los pueblos del Sobrarbe, Sarsa de Surta sufrió mediado el siglo XX un brutal fenómeno migratorio, hasta el punto de llegar a despoblarse totalmente. En los últimos años, aun sin vecinos permanentes, se remozó su iglesia (s.XVI, con torre románica del XII) y se han rehabilitado como segunda residencia casi todas sus recias casonas serranas, alguna reconvertida en alojamiento rural. Se perdieron historias y recuerdos; que al menos no ocurra lo mismo con las casas donde se gestaron.

Alcanzamos el breve y estirado caserío de Sarsa de Surta (884 m) desde el Mesón de Arcusa, en la carretera A-2205 que enlaza Alquézar y L'Ainsa por Colungo, por medio de una carreterilla (5,7 km) que atraviesa primero la localidad de Paúles de Sarsa. Antes del cruce definitivo, dejaremos junto al cauce del Vero, pedregoso y reseco la mayor parte del año, el conjunto etnográfico del Molino de Buil (s.XVIII), con su tejar y colmenar (arnal, en muchos lugares de Aragón), así como un rústico puente de tipología medieval que salva el arroyo con su airoso arco de medio punto, de perfecta curvatura.

La ruta más lógica y grata para ascender al Tozal de Surta (1348 m) trepa calle arriba desde la iglesia de Sarsa y busca, a la par de las últimas construcciones, el ramal que alcanza el depósito de aguas, dejando poco antes la desviación a la izquierda hasta una nave ganadera. Por la trasera del depósito continúa una senda que, en algún momento, deja ver las tenues marcas verdiblancas de un viejo sendero local que nos van a acompañar hasta Peña Surta.

La sendilla, suficientemente pisada y muy agradable de seguir, asciende sin apenas tregua pero con pendiente moderada por la despejada ladera meridional de la peña, que poco a poco va creciendo e imponiendo su presencia, y gana altura por su izquierda orográfica sobre un barranco de vegetación enmarañada. Sin dificultad y con el esfuerzo justo, se gana el lomo de la sierra, por donde corre un ancho carretil (Vereda de Sevil) que se dirige a As Bellostas procedente de la lejana villa de Alquézar. Desde la lomada, al otro lado del profundo Barranco de Balcez (que parece ser la denominación correcta, en lugar de Balcés o Balced), se extienden las laderas de la sierra homónima, pintadas en primavera de los amarillos intensos de aulagas y arizones, en un espectáculo cromático indescriptible.

Un poste de señales marca la continuación a Peña Surta, imponente sobre nuestras cabezas. La senda efectúa un largo flanqueo bajo los verticales farallones del tozal, buscando el final por levante del crestón, donde nos aguarda una inesperada sorpresa. El sendero salva un pequeño resalte y alcanza una estrecha repisa bajo una amplia visera rocosa, que permite encaramarse al canto de la plataforma cimera sin necesidad de realizar acrobacias; un pasaje muy práctico y de gran belleza estética, de los que permanecen en el recuerdo.

El ascenso final hasta la cima, siguiendo la difuminada trocha que se asoma de vez en cuando al panorámico cortado, es una delicia breve pero intensa. En la cima del Tozal de Surta (1348 m), un pequeño promontorio que el paso del tiempo ha naturalizado, con algunas hiladas de piedras que delatan la intervención humana en época pretérita, es el único resto visible del castillo de Surta, posible atalaya de vigilancia cuyos orígenes se remontan al periodo de ocupación árabe de estas ásperas tierras fronterizas (s.X-XI).

Como cabía esperar, la cima es extraordinariamente panorámica: Tozal d'Asba (1431 m) y el vistoso cordal que lo une a nuestra cima; el Cabezo de Guara (1870 m) asomando sobre Forcas (1540 m) y el Tozal de Paco Tiesto (1563 m), en la sierra de Balcez; Peña Montañesa (2295 m) y el telón de fondo de las grandes alturas pirenaicas; y, en un plano más próximo, las tierras pardas y las agrestes serrezuelas del Biello Sobrarbe, que esconden entre sus pliegues algunas de las aldeas casi perdidas donde se gestó, en el lejano medievo, el primitivo Condado y Reino de Sobrarbe y buena parte de la historia del Reino de Aragón.

Señalamos al menos dos posibles variantes para el regreso a Sarsa de Surta. Una senda a plena loma recorre desde la cima al E-SE el interfluvio entre el barranco de Surta y las caídas orientales hacia el cauce del río Vero, enlazando algo más arriba del depósito de aguas con el sendero seguido en el ascenso (2,30).

Otra opción, más larga, consiste en volver por el paso de la visera hasta el poste en el lomo de la sierra, donde se presentan dos alternativas: seguir la vereda que la recorre al S, con tendencia ligeramente ascendente, hasta localizar una pista a la izquierda que, en prolongado descenso por la ladera oriental, nos devuelve a las casas más elevadas de Sarsa de Surta (3,15); o bien, tomar inicialmente en el colladito bajo la peña el sendero señalizado por el que hemos llegado desde el pueblo y abandonarlo enseguida por un marcado carretil que planea al sur en paralelo y unos metros por debajo de la loma; la pista serpentea por la ladera, enlaza con otros carretiles secundarios y alcanza la pista principal poco antes de llegar a Sarsa (3,00).

Evitar en cualquier caso los tramos fuera de camino por esta ladera, intensamente karstificada y muy pedregosa, con algunos sectores de prieto bojedal y punzante coscojar, solo aptos para la anatomía acorazada del chabalín, muy abundante en la comarca.

Acceso: Sarsa de Surta (1h 30min)

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