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Penyaflor (514 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
11/12/2017
Modificado
14/12/2017
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Desgajadas a oriente del sector tortosino del complejo macizo de Els Ports, dos voluminosas montañas gemelas de altitud relativamente modesta, La Tossa (553 m) y Penyaflor (514 m), flanquean al N y al S respectivamente el Barranc de la Conca, por donde se desliza la carretera de acceso a la localidad de Alfara de Carles. Se trata de dos montañas individualizadas y con importante prominencia, que pueden pasar sin embargo desapercibidas al estar situadas bajo los farallones calizos del sector L'Espina (1204 m)-La Coscollosa (879 m), donde la mirada se deja atrapar con facilidad por relieves tan airosos y llamativos como La Moleta (812 m) o el Tossal de Montclí (962 m).

Peñaflor (514 m) se alza en terrenos de la pedanía de Els Reguers (dependiente administrativamente del ayuntamiento de Roquetes, en la comarca del Baix Ebre tarraconino), separando los barrancos de La Conca y de la Vall Cervera. Sus verdes y pendientes laderas, cubiertas de pinares pero recorridas por abruptos crestones rocosos de aspecto áspero, se recortan contra el fondo lechoso de las pedreras orientales que se desprenden del cordal de L'Espina; los límites del Parc Natural dels Ports pasan por su cumbrera e incluyen bajo la protección de este espacio natural toda la vertiente occidental de la montaña.

A pesar de ser una cumbre poco conocida y, salvo a nivel local, escasamente concurrida por montañeros y senderistas, Penyaflor cuenta por sus vertientes oriental y meridional con excelentes senderos de montaña, que permiten realizar una interesante ruta circular de media jornada, disfrutando de la rica vegetación mediterránea que se cobija bajo sus pinares y de la maravillosa panorámica que ofrece desde su aislada cima. En los últimos años, las sendas y la cima de Penyaflor han sido escenario de la "Cursa del Vent", una exigente carrera de montaña incluida, al menos hasta su edición de 2016, en el "Circuit de curses de muntanya de les Terres de l'Ebre"; es muy probable que las siete ediciones celebradas de la prueba hayan contribuido al buen mantenimiento de los senderos que trepan a la cumbre.

En el ámbito de la escalada, en cambio, Penyaflor es una referencia ineludible para los aficionados a las vías ferratas. En los abruptos farallones de su fachada NE, bajo la cota más elevada y dominando el barranc de la Conca, la ferrata "Penyaflor" cuenta con 700 m de pared equipada con peldaños, pasamanos, cadenas, una pasarela, un tramo aéreo y dos puentes tibetanos; catalogada según la escala de Hüsler con una dificultad K3 (algo difícil), puede ser una original vía de ascenso a la cima para los seguidores de esta actividad, alternativa a la que proponemos para los simples montañeros de a pie.

Desde Els Reguers (partida Les Tosses)

Desde la localidad de Els Reguers, seguimos la TV-3422 en dirección a Alfara de Carles durante 1,3 km, hasta un cruce señalizado situado 300 metros más adelante del km 9, donde tomamos a la izquierda una pista, inicialmente sin revestir, que circula brevemente junto al canal Xerta-Riu de la Xenia antes de cruzarlo por un estrecho puente. Al otro lado se inicia un camino asfaltado que corre entre campos de olivos y casetas de labor junto al reseco cauce del barranc de la Vall Cervera; recorrido 1 km desde el canal, se desgaja a la derecha (N) un ramal ascendente de grava, con un cartel de "Area privada de caça 10246"), donde iniciamos la ruta a pie (167 m).

Ascendemos la corta rampa, dejamos atrás una pequeña casa pintada en tonos siena, cercada con punzantes chumberas, y seguimos la pedregosa pista, que llanea entre antiguos bancales de cultivo colonizados por la vegetación. Rebasamos algunas casetas, reconvertidas en fincas de recreo, y un bidón verde rotulado "Societat de casadors (sic) Les Tosses, recollida de vaines". Un colmenar semioculto a la derecha, bajo el camino, es la referencia para localizar a la mano contraria, poco más adelante, el hito que señala el inicio del sendero que debemos tomar; cerca se ven las paredes de piedra del Corral de Marranyà, rodeado de olivos grisáceos.

La senda, inconfundible y muy pisada, supera unos viejos bancales arruinados y asciende luego en dirección a la peña de La Tossa (340 m), promontorio calizo que emerge airoso sobre el pinar. Rebasado por la izquierda este vistoso puntal, al que se puede trepar como divertimento por la cresta NW sin excesiva dificultad (F), el sendero adquiere por momentos categoría de camino de herradura. Un tramo que salva la pendiente en zigzag, afianzado con muretes de piedra seca, indica la proximidad de la Caseta del Salvi, un antiguo mas o corral, ya sin tejado, medio engullido por la vegetación. Ascendemos por una vaguada abancalada, donde el suelo más profundo y la mayor humedad favorecen el crecimiento de un rico y variado sotobosque mediterráneo: lentisco (Pistacia terebinthus), aladierno (Rhamnus alaternus), palmito o margalló (Chamaerops humilis), romero, brezo de invierno o bruguera (Erica multiflora), jaras, coscoja...

La senda da poca tregua y gana metros con rapidez, empinándose a ratos cuando sigue la línea de máxima pendiente. Al tocar el canto del cordal, enlaza con la senda procedente de la loma occidental, que podremos utilizar como variante de descenso a la vuelta de la cima, que queda cercana a la derecha (E), tras superar el último repecho, ya por terreno despejado. Un corto abrigo de piedras, a modo de hito alargado, señala la cumbre de Penyaflor (514 m), donde ondean incansables las deshilachadas banderas de plegaria tibetanas: rojo fuego, verde agua, amarilla tierra, azul cielo, blanco viento...

La vista se pierde en un horizonte de montañas y llanuras, en el que destacan, hacia el Massís dels Ports, las cumbres de Punta de Farrubio (786 m), La Barcina (1353 m), la Tossa de la Reina (1113 m), L'Espina (1204 m), El Tossal de Montclí (962 m), La Coscollosa (879 m) y La Moleta (812 m); cercana al N, al otro lado del Barranc de la Conca, la verde mole de La Tossa (553 m); la alargada Serra de Cardó, enmarcando por el NE las bajas tierras del Ebro; los aguazales del Delta, que destellan en su encuentro con el Mediterráneo; y la Serra de Montsiá, cerrando por el SE la plana tortosina.

Para el regreso, seguimos al W el sendero por el cordal hasta la última loma, donde gira al S en ángulo recto y se lanza en picado por una marcada cresta que desciende sin concesiones hasta rozar la carreterilla que recorre el fondo de la vaguada de la Vall Cervera; poco antes, el abrupto sendero finaliza en una pista de tierra (rotulada en la cartografía como Ligallo dels Reguers, antigua vereda de pastoreo de los ganados aragoneses trashumantes entre ambas vertientes de Els Ports) que, hacia la izquierda y entre olivos, nos devuelve al asfalto, apenas 300 metros al W del punto donde iniciamos la ruta (1,30).

Acceso: Els Reguers (45 min)

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