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Serrella, Alt de (1.359 m)

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Luis Astola Fernández
arrow-iconFecha Alta
10/01/2018
arrow-iconModificado
12/01/2018

La agreste sierra Serrella se divide en tres sectores perfectamente delimitados, separados entre sí por profundos collados: el sector oriental, con cota máxima en la Mallà del Llop (1361 m); el central, con el Pla de la Casa (1379 m), techo del sistema; y el occidental, rematado por el Alt de Serrella (1359 m).

El Alt de Serrella es cumbre de amplísima visibilidad, dotada de vértice geodésico y de una coqueta caseta de vigilancia forestal, encaramada sobre el vertical escarpe que se precipita al N desde la cima, origen del topónimo Recingle (precipicio) Alt con el que también es conocida.

Desde Quatretondeta

Espectacular ruta circular, dotada de cierta dureza, que utiliza el PR-CV 23 "Quatretondeta-Benasau" y la exigente senda de Les Agulles/Els Frares y Cova Foradada, uno de los imprescindibles de la montaña alicantina. Quatretondeta es una remota localidad de la Vall de Seta, en la comarca del Comtat de Cocentaina, situada al pie de la vertiente N de la Serrella, en su sector más occidental. Se comunica a través de la sinuosa carretera CV-754, a medio camino entre Gorga (5 km) y Fageca (6 km).

El itinerario se inicia junto al km 5 de la propia carretera (637 m), fuera del núcleo urbano, donde nace una pista señalizada con un panel y un poste de señales del PR-CV 23 "Quatretondeta-Benasau" y del PR-CV 24 "Quatretondeta-Pla de la Casa"; una desvaída flecha de madera indica la coincidencia con el viejo "Sender Botànic de les Fonts", de la Generalitat Valenciana.

La pista discurre entre campos de olivos y almendros y rebasa un depósito de aguas y un panel que informa sobre la vegetación que se puede encontrar en la Microrreserva de Flora "La Canal", que abarca parte de la zona de Els Frares: fresno de flor (Fraxinus ornus), arce (Acer opalus subsp. granatense), mostajo (Sorbus aria) e incluso algún tejo (Taxus baccata), junto a arbustos y herbáceas de montaña propios de las pedreras calizas de umbría del ámbito mediterráneo.

De la Carrasca de la Tía Sofía a la Senda de Els Frares, por la Font de l'Espinal

Pronto se alcanza la "Carrasca de la Tía Sofía" (0,10), un hermoso y vetusto ejemplar de Quercus rotundifolia contemporáneo del mismísimo Cavanilles, que recorrió estas tierras a finales del siglo XVIII: "Son a la verdad destempladas las faldas septentrionales de Serrella por la altura del monte, cubierto de nieve muchos meses, mas no estériles, pues hay en ella viñedos, sembrados y algunos olivos. En las faldas occidentales hay otro pueblo de 60 vecinos, llamado Quatretondeta, cuyas casas se hallan en los barrancos que allí forman los cerros". (Antonio Josef Cavanilles: "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia". Imprenta Real. Madrid, 1797)

Las marcas del PR rodean la encina por la derecha y, en una bifurcación cercana, toman el ramal inferior (dcha), para ascender a una loma donde existe un panel de la Microrreserva de Flora "Agulles dels Frares", donde a los árboles mencionados más arriba se añade la única colonia de acebos localizada en la montaña alicantina, junto a algunas especies herbáceas endémicas de la Comunidad Valenciana, habituales en los cantiles calizos: té de roca (Jasione foliosa), gallo de roca (Linaria cavanillesii), centaurea de roca (Centaurea rouyi), campanilla de cantil (Campanula rotundifolia subsp. aitanica)...

La pista continúa contorneando los olivares de un ruinoso mas cercano y recala en la Font de l'Espinal (0,45), donde no será fácil aprovisionarse de agua. Echando la vista atrás, el paisaje se va dilatando hacia los llanos requemados y blancuzcos de la Vall de Seta, Cocentaina y Alcoy, estirados a los pies de la Almudaina, Mariola, Serreta y Carrascal de la Font Roja; al frente comienzan a definirse los perfiles insólitos de las Agulles dels Frares, custodiando la canal abierta entre Penya Creus y Penya Moro y vigilados por el inmenso ojo de Cova Foradada.

A partir de la Font de l'Espinal, con otro panel que, a grandes rasgos, repite los datos del anterior, la bien trazada senda zigzaguea entre los pinos y gana metros con avidez. Al final del pinar se entra de lleno en los dominios de las pedreras (runars, en valencià). Unos metros antes de alcanzar la característica Penya de les Creus, con sus cientos de cruces inscritas en la roca de acuerdo con algún ignoto ritual, que dan nombre a la montaña en cuya ladera nos encontramos, una flecha señala a la derecha el desvío (1,00) hacia los Frares y Cova Foradada.

El milagro geológico de Els Frares de Quatretondeta

Un nuevo panel (esta primera parte de la ruta no puede resultar más didáctica) explica de manera muy gráfica la formación, a partir de procesos erosivos por disolución y fractura de los potentes paquetes calizos que formaban la ladera, del inverosímil bosque de agujas rocosas en el que nos vamos a adentrar: "Les Agulles / Els Frares son un conjunto de pináculos de roca de hasta 50 m de altura. Reciben su nombre porque se asemejan a un conjunto de agujas y frailes. Son formaciones calizas del periodo Oligoceno (hace entre 20 y 30 m.a.). Estas calizas presentan líneas de fractura perpendiculares entre sí que provocan que al infiltrarse el agua de lluvia erosione las fracturas y paulatinamente las va ensanchando hasta provocar la morfología actual. La erosión provoca fragmentos de roca en la ladera que se conocen como pedreras o runares, que son formaciones muy frágiles que hay que evitar deteriorar a nuestro paso".

Un sendero que surca la inestable gravera, punteado discretamente en azul, nos va acercando a los espectaculares Frares de Quatretondeta, un enclave pintoresco y subyugante, donde se mezclan a partes iguales fantasía y grandiosidad. Antes, varias trochas empinadas y resbaladizas se desvían del sendero y ascienden entre cerrada vegetación al inmenso bocarrón de Cova Foradada (1,25), un desmesurado vacío en la roca, colgado sobre la pendiente, que provoca cierto desasosiego; la caída de una invisible piedra, que rueda por el canchal con chasquidos secos, rompe el silencio y nos recuerda que el proceso erosivo sigue activo y que quizás no sea prudente ensimismarse en este impresionante lugar.

De vuelta a la senda, trepamos enseguida al corazón de Els Frares (1,30), donde nos encontramos literalmente rodeados de esbeltos pináculos y afiladas agujas de formas caprichosas, con alguna balconada vertiginosa a la que nos asomamos con prevención. Un lugar de belleza inefable y sobrecogedora, de los que logran arrancar escalofríos; para disfrutar sin prisas y en soledad o, cuando menos, en respetuoso silencio.

Continuación hacia el Alt de Serrella

Tras el festival estético de Els Frares, hay que localizar entre las coscojas, sin excesiva dificultad, la trocha jalonada por hitos que asciende al S, de cara a la montaña, por el margen orográfico derecho del barranco. Este es el tramo más exigente y menos claro de la ruta, pero no planteará ningún problema a personas algo habituadas al medio; exige además superar una corta y sencilla trepada (F), que puede impresionar un poco si la ruta se realiza en descenso. El sendero, que se difumina en los sectores rocosos, donde hay que atender especialmente a los escasos hitos, asciende por el contrafuerte NW de Penya Creus, elevándose rápidamente sobre el barranco.

En un punto difícil de precisar, pero visible si se presta atención, un hito y un punto de pintura roja señalan el inicio de un empinado ramal por el que se podría ascender trabajosamente hasta la panorámica cota de Penya Creus (1335 m), alcanzar luego la inmediata cima de Penya l'Heura (1351 m) y continuar por el suave cordal que la une al Alt de Serrella (1359 m) (el horario se vería incrementado en unos 20 minutos).

Si descartamos esta opción de ascenso, seguimos la senda que traíamos, cada vez más definida, hasta tropezar entre pinos, en la vaguada, con una pista descendente desgajada de la procedente del Port d'Ares; se puede utilizar para aproximarse a la cima (de hecho es la opción más corta), pero, después del momento mágico entre los Frares, no nos apetece tropezar con algún vehículo de los que suelen aventurarse hasta estas alturas. Cruzamos la pista y ganamos el cercano cordal entre Penya l'Heura y Serrella, que seguimos al SW en dirección a esta última. Al coincidir de nuevo con el final de la pista, ya al pie de la cima y entre pinos, un caminillo delimitado con postes de madera y maroma trepa hasta la caseta forestal que culmina el Alt de Serrella (1359 m) (2,30).

Una baranda metálica junto al pilón geodésico permite asomarse sin riesgos al tieso precipicio septentrional, panorámica balconada hacia la llanura alcoyana y las sierras que la cercan: Carrascal de la Font Roja, Serreta d'Alcoy, Mariola, Almudaina, Benicadell...; al W, la vista se prolonga por el Morro de Serrella (1182 m), y al E por Pla de la Casa (1179 m), Mallà del Llop (1361 m), Aixortà (1219 m) y Bernia (1126 m) hasta el Mediterráneo; al S, la muralla gris y monótona de Aitana (1557 m) y sus radares; lejana, al SW, la silueta oscura del Cabeçó d'Or (1209 m) se recorta entre el cielo y el mar.

Regreso a Quatretondeta

El retorno más cómodo consiste en retomar el cordal con Penya l'Heura y, salvo que queramos ascender esta cima antes de alcanzar la Font Roja, trasponerlo hacia el S y descender monte a través hasta la pista procedente del Port de Confrides/Ares, recientemente hormigonada. En el coll de la Caseta del Retor, reconocible por su gran cisterna cilíndrica (2,45), al pie de la vistosa Penya Blanca (1286 m), enlazamos con el PR-CV 23 "Quatretondeta-Benasau"; a la vista del blanco murallón de Es Bardals (1294 m), de aspecto inaccesible, seguimos las marcas blancas y amarillas hasta la Font Roja (3,15), en la cabecera del Barranc Fondo, en las estrechuras entre Penya l'Heura (1351 m) y Aspre de Puig (1378 m).

El PR resigue la canalización que conduce el agua desde la captación de la Font Roja hasta el depósito de Quatretondeta, por una espectacular y estrecha senda en cornisa sobre el angosto barranco, cada vez más profundo; luego se precipita en apresurado zigzag hasta el enigmático muro de la Penya de les Creus y el desvío hacia Els Frares (3,45) que tomamos en el ascenso. El resto hasta Quatretondeta es camino conocido (4,30 la ruta completa, sin paradas).

Accesos: Quatretondeta (2h 30min); Port d'Ares (1h 20min)

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