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Tabaibas, Montaña de (409 m)

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Txomin Uriarte
Fecha Alta
18/03/2018
Modificado
18/03/2018
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Parece nada más una pequeña montaña llamativa, un cono volcánico, coronada por una serie de antenas de telecomunicaciones, que se divisan desde la costa sur de Gran Canaria. Pero vale la pena acercarse a ella, porque nos encontramos ante una montaña especial. Probablemente fue una montaña sagrada. Y su aproximación se hace a través del  Barranco Hondo, que está lleno de sorpresas. Está muy cerca de los lugares más turísticos del sur de la isla, pero al cabo de muy poco tiempo de salir de la civilización, nos adentramos en un lugar recóndito que nos ofrece un espectáculo geológico inesperado.

La montaña de Tabaibas se sitúa en la parte baja del macizo de Amurga y en su cima se localizó un importante yacimiento arqueológico, donde se ubicaba la mayor atalaya de vigilancia defensiva de la isla, desde la que los antiguos canarios enviaban señales de humo o fuego vivo. El yacimiento estaba compuesto por una serie de cuevas naturales y labradas, además de un "camino de ronda aborigen", con calzada de losas, rodeado por  una larga muralla de 460 metros de perímetro.

Todo ello ha desparecido prácticamente en los últimos años. Ha sido sustituido por un conjunto de antenas de telecomunicación y repetidores telefónicos, acompañados de casetas de servicio y pistas de acceso, construidas sobre el camino de ronda original, que ha sido destrozado casi en su totalidad. Con todo, vale la pena subir porque las vistas desde arriba son muy extensas y el camino de acceso es una continua caja de sorpresas.

Salimos desde la carretera entre Juan Grande y Bahía Feliz, concretamente en una explanada a la altura del km 4,900 de la GC-500. Hay una parada de autobús y la carreterita que entra pasando por debajo de la autovía que es usada por los camiones para llegar a la machacadora de piedras y que está cerrada los domingos.

Desde la carretera a Juan Grande

Aparcamos en el cruce (15 m) y pasamos por debajo de la autovía GC-1 de Las Palmas a Maspalomas. Dejamos en seguida una pista que remonta a nuestra izquierda, para atravesar hacia la derecha unos antiguos terrenos de cultivos. Vamos buscando la vertical de una pared rocosa por donde discurre un antiguo canal de piedra y seguimos por un sendero paralelo rumbo N, como si fuéramos en dirección a la industria machacadora de áridos, que acabamos dejando a nuestra derecha, para entrar en el Barranco Hondo (30 m) (0,20).

Avanzamos por la pista que discurre al fondo del estrecho desfiladero, al pie de las paredes verticales, adornadas por cuevas y arcos pequeños. Seguimos el curso de un arroyo seco y nos acompañan arbustos de espino blanco, de tabaibas y de cardones. Al cabo de 1,5 km nos encontramos a la izquierda con la entrada de un túnel (40 m) (0,40), camuflado por el muro que recoge las aguas pluviales de este barranco Hondo.

El túnel es curioso. Son 200 m de largo, totalmente recto, de modo que desde el principio se ve un pequeño círculo de claridad de la salida. De todos modos es aconsejable llevar una linterna, porque en la primera parte el techo es bajo y hay el peligro de darse coscorrones. Originalmente servía para llevar el agua del barranco  Hondo hasta el de la Monta y a la Presa de El Conde. En los últimos tiempos se ha ido colmatando de grava y piedras, perdiendo altura.

Subimos un poco por el barranco de la Monta, sin camino, y tiramos a la derecha, por una ladera bastante pendiente, hasta alcanzar la loma que separa los dos barrancos. Seguimos por un camino cerca de la cresta, teniendo siempre a nuestra derecha vistas del barranco Hondo, con sus llamativos paredones. Media hora después, y tras pasar un par de pequeñas lomas, dejamos el camino para ir a nuestra derecha a un sitio espectacular: los Arcos del Coronadero (315 m) (1,30), que no se ven hasta que se llega a su lado. Son dos ventanas naturales, de grandes dimensiones, una encima de otra. Hay que andar con cuidado porque la roca es bastante inestable, pero se impone parar a sacar unas fotos. (Los geólogos dicen que se trata de un fenómeno producido por la erosión, que ha originado una lajas de colada fonolítica, a la que datan con unos 12 millones de años)

Frente a los Arcos, y en medio del barranco Hondo, se encuentra una construcción gigante, a modo de “fortaleza” que se denomina el Alto del Coronadero, un original yacimiento arqueológico. En su cima existen unas 36 torretas cilíndricas de piedras, unos apilamientos de lajas cuya interpretación puede tener un origen mágico, religioso y arqueoastronómico.

Volvemos al camino y seguimos subiendo en dirección N, evitándonos la bajada y subida al barranco de la Monta. Llegamos a un cruce de pistas, que llaman la Guagua, porque hasta hace pocos años, un poco más arriba se encontraban los restos de un autobús, extrañamente abandonado en aquel remoto lugar. Ahora ya enfilamos directamente a la cercana cumbre de Tabaibas, por las pistas de servicio a las antenas. El último trozo es muy pendiente y la cima resulta desagradable (409 m) (2,00).

Bajamos sin camino en dirección S, entre tabaibas y cardones, por una zona de malpaís, incómoda para andar. Nos encontramos con la primera pista y a partir de aquí vamos cambiando de pista en pista, dirigiéndonos siempre hacia la costa, con Bahía Feliz, al fondo. Dejamos a nuestra izquierda, bastante lejos, una cantera y luego, más cerca, la cola de la presa de la Monta (o del Conde), que hoy está seca. Pasamos bajo la autovía y volvemos al punto de inicio. Podemos calcular 1h 20 min para la bajada.

Accesos: Carretera de Juan Grande (2 h).

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