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Montegordo (837 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
20/03/2018
Modificado
20/03/2018

Montegordo (837 m) es un voluminoso cerro de formas compactas situado al N de la localidad de Albocàsser, capital administrativa del Alt Maestrat, comarca del interior de Castellón de la que forman parte algunos de los núcleos medievales más hermosos de la Comunidad Valenciana: Catí, Culla, Ares del Maestre... Montegordo levanta su agreste ladera oriental directamente sobre los meandros del Barranc de la Valltorta, un enclave natural y cultural de primer orden, que reúne un importantísimo conjunto de cuevas y abrigos decorados con pinturas rupestres del Arte Levantino, ejecutadas por las tribus de cazadores-agricultores-ganaderos que habitaron este paraje durante el periodo neolítico.

En 1998, coincidiendo con la declaración del "Arte Rupestre del Arco Mediterráneo Peninsular" como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco, se creó en la comarca el Parc Cultural "Valltorta-Gassulla", que engloba a los municipios del entorno más ricos en manifestaciones pictóricas de época prehistórica: Albocàsser, Ares del Maestrat, Benassal, Catí, Les Coves de Vinromà, Tírig y Vilar de Canes.

El parque cultural reúne un total de 34 conjuntos artísticos y un centenar de yacimientos prehistóricos, y se articula en torno al Museu de la Valltorta, enclavado en una terraza sobre el tortuoso barranco, a corta distancia de algunos de los abrigos más emblemáticos de este espacio cultural: la Cova dels Cavalls y la Cova dels Civils; en la ladera oriental del cerro Montegordo se abre la Coveta de Montegordo, que exhibe un pequeño grupo de arqueros de color rojo y una cabeza de animal, todo ello en bastante mal estado. El museo es un gran espacio interpretativo con interesante información gráfica sobre este singular fenómeno artístico, que organiza además visitas guiadas a algunas cuevas cercanas.

La pequeña o gran decepción que pueda provocar la visita de los abrigos entre quienes esperen una explosión cromática y visual, algo poco menos que imposible en pinturas que llevan varios milenios sobreviviendo a la intemperie, se verá sobradamente compensada por las explicaciones de los guías y por la emoción de contemplar in situ algunas de las manifestaciones pictóricas y artísticas más longevas de la Península Ibérica. El famoso panel de los arqueros cazando ciervos de la Cova dels Cavalls (Tirig), cargado de expresividad y dinamismo, se visita en una de las rutas organizadas, aunque se apreciará con mucha más nitidez en la fidedigna reproducción que exhibe el propio museo.

Desde Albocàsser (Pou de les Piques)

El Pou de les Piques (475 m) se localiza en el km 3,5 de la carretera CV-130 entre Albocàsser y Tirig, en el cruce con la pista asfaltada que se dirige a Catí, donde hay espacio para aparcar; en este punto ya se puede localizar alguna flecha de pintura verde del itinerario que nos conducirá hasta el vértice de Montegordo (837 m), un supuesto SL señalizado en precario por el ayuntamiento de Albocàsser, con las marcas blancas y verdes de los senderos locales, pero sin ningún balizaje ni información adicional.

Hay que seguir la cinta asfaltada en dirección a Catí (W) durante apenas 300 metros, hasta una primera curva donde se desgaja a la derecha (NW) un marcado ramal carretero. El camino, de escaso desnivel, corre en paralelo al reseco cauce del barranc de Sant Miquel hasta localizar (0,08) el arranque de un senderillo a la derecha, señalado por un pequeño hito de piedras.

En breve, la senda corre a la par de un vallado que, durante un tramo, guiará inevitablemente nuestros pasos. Una vez dejado atrás, sin cruzarlo en ningún momento, toda la dificultad consiste en seguir el sendero que trepa con pendiente sostenida por el espinazo SW de Montegordo, un lastonar pedregoso en el que medran aulagas y coscojas, romeros, lavandas y tomillos; aquí y allá aparecen de vez en vez desleídas marcas de pintura blanca y verde o montoncillos de piedra que acompañan a la trocha, fácil de seguir salvo en algún corto tramo algo más karstificado.

A medida que ganamos altura, se amplía el paisaje de cerros calvos y oscuros sobre campos ocres, alineados de olivos y almendros, característico de las zonas menos elevadas del Alt Maestrat castellonense; echando la vista atrás, las brumas difuminan el hormigón frío y gris del centro penitenciario de Albocàsser. Senda arriba, siempre por el lomo de la montaña, jalonado por grandes hitos de piedra, la cuesta se suaviza al ganar la cresta, donde la vegetación ralea y aflora la caliza.

El vértice geodésico que corona la cima de Montegordo (837 m) se hace esperar; una vez alcanzado, dominamos al fin desde la vertical los terrenos de caza utilizados por las tribus neolíticas desde hace más de 5.000 años, y los serpenteantes barrancos donde plasmaron las vívidas escenas de su actividad cotidiana y de sus ritos ancestrales.

Acceso: Pou de les Piques, ctra. Albocàsser-Tirig, km 3,5 (1 h)

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