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Peña de Las Heras (1.663 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
20/06/2018
Modificado
21/06/2018

En la vertiente meridional de la Sierra del Brezo, en paralelo a su eje principal y a la altura de sus dos cimas más elevadas, Peña del Fraile (2001 m) y Cueto (1951 m), se extiende de E a W una notable alineación calcárea que la cartografía singulariza con la denominación de Peñas de Santibáñez, en referencia a la localidad de Santibáñez de la Peña, asentada a sus pies y a cuyo término municipal pertenecen.

Tres son las cotas destacadas de las Peñas de Santibáñez, todas ellas picos afilados y altivos que exhiben perspectivas atrevidas y hermosas en varias de sus fachadas: Peña Castillo (1409 m), al E, sobre las venerables ruinas del Monasterio de San Román de Entrepeñas (s.X), conserva en la cima el recuerdo y mínimos vestigios del desaparecido castillo de San Román, documentado entre los siglos X y XIII; la agreste Peña Mañana (1614 m), en el centro, cuya cumbrera soporta una ostentosa cruz metálica firmada por Angel Sancha; y Peña de Las Heras (1663 m), la más occidental y más elevada de la sierra, dotada de buzón montañero y una diminuta cruz con chapa identificativa al pie.

Peña de Las Heras (1663 m), denominada Canto Negro en la cartografía del IGN, aunque nadie en la zona parece conocerla por ese nombre, es un peñasco calizo abrupto y poco amigable, paradero de rebecos y, según todos los indicios, escasamente concurrido. Situada en la vertical de Las Heras de la Peña, localidad de la que toma el nombre, es un magnífico mirador hacia la fachada meridional del Fraile y del Cueto y, ya sin obstáculos, hacia las inabarcables llanuras cerealistas de la Meseta castellana.

Desde Santibáñez de la Peña

Santibáñez de la Peña, situada sobre la carretera CL-626, entre Cervera de Pisuerga (26 km) y Guardo (9 km), es la capital administrativa del ayuntamiento homónimo, integrado por una docena de pedanías con el apellido común, salvo dos de ellas, de "La Peña". Comarca de reciente pasado minero, la explotación a partir de finales del siglo XIX de las vetas de antracita y hulla de las cuencas mineras leonesas y palentinas, propició la creación en 1894 del histórico Ferrocarril Bilbao-La Robla, aún en activo, y la puesta en marcha, en 1965, de la Central Térmica de Velilla del Río Carrión, con final previsto para el año 2021. El cierre en 2004 del Pozo Peruscales, localizado entre Villafría, Villaverde y Aviñante de la Peña, en la falda meridional de Peña Grande (1709 m), liquidó definitivamente la explotación minera de antracita en el término municipal de Santibáñez de la Peña.

Santibáñez se divide en dos núcleos de población. En el barrio de La Estación, desarrollado en torno a la estación del ferrocarril de La Robla, se concentran los equipamientos administrativos, culturales y deportivos del término municipal. El inicio de la ruta se sitúa, en cambio, en el núcleo antiguo del pueblo, junto a la parroquial de San Juan Bautista y dos pequeños espacios ajardinados dotados con sendas fuentes (1065 m). A ambos lados de un compacto caserón ascienden dos calles hormigonadas (la superior, Los Molinos), protegidas por sendas barandillas metálicas, que confluyen poco más adelante y abandonan el pueblo hacia el N. Convertido en pista de tierra, el camino cruza sobre las vías del ferrocarril y deja a la derecha un caserón restaurado, antiguo molino, que conserva la antepara.

Junto al camino aparecen flechas (amarillas sobre fondo azul) y mojones de hormigón de la R-1, azulejados con el escudo de Santibáñez de la Peña, donde se reproduce el torreón del Monasterio de San Román de Entrepeñas, que parecen marcar una ruta por los límites de su término municipal. En breve, el camino enlaza con una amplia pista que continúa con sentido N-NW, en dirección a la blanca sierra que cierra el horizonte. Transcurridos apenas 600 metros desde el inicio, se desgaja a la izquierda un ramal herboso, con un panel informativo arrasado por la intemperie, que permite visitar las ruinas del Monasterio de San Román de Entrepeñas (0,15).

En un bucólico paraje boscoso, entre fresnos y marojos, en la confluencia de dos arroyos que se desploman en ruidosas cascadas (uno de ellos llamado antigüamente Berbecario), se alza un ruinoso torreón, con algunos ornamentos que denotan su origen románico. Es el único resto que se mantiene en pie del antaño importante Monasterio de San Román de Entrepeñas, documentado por primera vez en el año 940, aunque fundado presumiblemente ya en el siglo IX. Reproducimos, antes de que desaparezca definitivamente, el texto casi ilegible del panel informativo del monasterio; aunque en algún párrafo parece identificar la torre del monasterio con la del castillo de San Román, los restos de este último se sitúan en realidad en la cima del cercano monte denominado, precisamente, Peña Castillo (1409 m):

"Restos del Monasterio de San Román de Entrepeñas. Importante cenobio medieval desde el cual se inició la repoblación de gran parte de la provincia de Palencia. De lo que fuera este antiguo monasterio de San Román de Entrepeñas, uno de los más primitivos de esta parte de la meseta norte (siglo X) casi nada queda. San Román fue castillo, monasterio y barrio o aldea. El castillo fue el primero erigido como cabeza protectora de los pueblos nacidos al sur de la Sierra del Brezo. El emplazamiento del castillo de San Román parece determinado como base y centro de los núcleos poblados de la comarca. En tal supuesto, pudo construirse en el primer tercio del siglo IX. Tal antigüedad justificaría más tarde que tuviese que ser reparado. A pesar de las injurias padecidas, todavía se mantiene en pie la torre. Se aprecia que es obra románica del siglo XII. La primera noticia de este monasterio data del año 940, si bien el documento que recoge este dato no se refiere en ningún caso a la fundación ni a la edificación de San Román, sino a su restauración, lo que implica que existía anteriormente. Es obligado decir que no toda la historia de Santibáñez de la Peña se debe al Monasterio de San Román de Entrepeñas, pues ya en mayo de 1181, Santibáñez (Sancti Iohanes, nombre latino) es un pueblo autónomo, aunque estrechamente vinculado al monasterio".

Tras visitar las sugerentes ruinas de este venerable lugar, regresamos a la pista y proseguimos en suave ascenso, a la vista ya de la hermosa mole caliza de Peña Castillo (1409 m) y de las crestas ásperas de Peña Mañana (1614 m), que van quedando a la izquierda de la marcha. En la única bifurcación que encontramos, seguimos por el ramal de la izquierda, que resigue con piso acarcavado por las lluvias la vaguada del arroyo San Román, mientras va virando al W bajo las imponentes rampas calizas del Cueto y el Fraile. Situado en un vallejo al N de las Peñas de Santibáñez, el coqueto refugio del Corral (1,05), abierto y en buen estado (chimenea, mesa y altillo con tarima para pernoctar), con sus mesas y su fuente de frescas aguas, invita a un pequeño descanso.

Por fin se deja ver, al fondo, la fachada septentrional de la Peña de Las Heras (1663 m), de atractiva silueta. El camino bordea un marojal y gana luego desnivel, flanqueado de retamas y brezos en flor, por un pinar aterrazado, orientado hacia el collado abierto entre Peña Mañana y Peña de Las Heras; al llegar al pie del portillo, se separa a la izquierda un camino herboso, que pronto desaparece y nos obliga a trepar brevemente, entre vegetación que no llega a enmarañarse, los taludes de la plantación de pinos. El collado (1507 m), abierto y despejado, descubre a levante y poniente dos empinados muros rocosos enfrentados, con canales y terrazas herbosas por los que se intuye el trazado a seguir (1,40).

A la derecha, eligiendo los pasos más cómodos y ayudados en ocasiones por un espejismo de trocha, la rampa que conduce a Peña de Las Heras, salpicada de mostajos en flor, permite el ascenso hasta lo más alto sin necesidad de soltar los bastones ni de apoyar las manos en ningún momento. Al final de la primavera, algunos rincones se convierten en deliciosos jardines de peonías; entre las grietas de la roca, florecen botones de carraspique (Iberis sempervirens), matas de saxifragas y delicados geranios de roca (Erodium glandulosum). La cima, precedida de una antecima a la que no es preciso ascender, se hace de rogar. El cabezo rocoso que corona la cresta, de aspecto poco amistoso, descubre puntos flacos que permiten ganarlo sin dificultad y alcanzar finalmente la cumbre de la Peña de Las Heras (1663 m), con buzón, placa identificativa y pequeña cruz metálica (2,15).

Una buena alternativa para el regreso consiste en volver al collado con Peña Mañana (2,45) y dejarse caer al S por El Hoyo, una profunda vaguada con trazas de paso en la que se pierden bruscamente 250 metros de desnivel (3,15). Una pista minero-ganadera que recorre las praderas al pie de la sierra, en suave descenso al N-NE, nos devuelve cómodamente junto al cementerio y el depósito de aguas de Santibáñez de la Peña (4,00).

Acceso: Santibáñez de la Peña (2h 15min)

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