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Tetas de Viana (1.144 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
15/07/2018
Modificado
17/07/2018

Las Tetas de Viana se erigen como hito paisajístico ineludible en la transición entre los cursos alto y medio del Tajo a su paso por tierras alcarreñas. La muela situada al SW, La Redonda (1144 m), techo de la Alcarria, está acondicionada mediante un tramo de cadenas y una escalera metálica que permiten el acceso sin problemas hasta la plataforma cimera; La Larga (1142 m), situada al NE, queda en cambio reservada a los escaladores. La Junta de Castilla-La Mancha elevó en 2006 este pintoresco conjunto orográfico a la categoría de Monumento Natural, con una superficie protegida de 115,63 ha.

Monumento Natural "Tetas de Viana"

Como apunta el propio Decreto 122/2006 del DOCM (Diario Oficial de Castilla-La Mancha), por el que se declara el monumento natural "Tetas de Viana", en el término municipal de Trillo: "En la parte central de la provincia de Guadalajara el río Tajo entra en la comarca de la Alcarria, ofreciendo a su paso bellos y variados paisajes. Durante siglos el Tajo y sus afluentes han erosionado esta planicie; los valles encajados entre extensas campiñas junto con las cuestas o laderas de los páramos caracterizadas por fuertes pendientes, se enlazan con las superficies altas de las alcarrias. En este conjunto aparecen los llamados 'cerros testigo', relieves aislados, residuos de un extenso páramo totalmente desmantelado por la erosión. Ejemplo de los mismos son los conocidos como Tetas de Viana, que constituyen el punto más elevado de la Alcarria, con 1145 metros de altura y que forman uno de los paisajes geográficos de carácter tabular más singulares de la submeseta sur. Estos dos majestuosos cerros testigo 'gemelos' son dos formaciones de cumbres planas, no reducidos por la acción erosiva, que atestiguan la existencia de antiguos niveles; a modo de resalte destacan en el conjunto fisionómico donde se localizan, en las proximidades de la localidad de Viana de Mondéjar".

Aunque aislado a poniente del resto del espacio protegido, el macizo de las Tetas de Viana forma parte también de la ZEC-ZEPA "Alto Tajo", de la Red Natura 2000 europea. La vegetación aparece dominada por encinas, quejigos, coscojas y sabinas, con abundante matorral mediterráneo de aulagas, espliegos, tomillos, romeros y salvias; bosques y arbustos aromáticos que suponen la materia prima para la elaboración de la renombrada miel de la Alcarria, antaño producida en colmenas rudimentarias fabricadas a partir de un simple tronco hueco de pino o de chopo. Entre la fauna presente en este espacio natural, las fichas señalan especialmente la presencia de chova piquirroja, avión roquero, grajilla, vencejo real y roquero solitario, con visitas ocasionales de buitre leonado y águila real.

Las Tetas de Viana y los dos "Viajes a la Alcarria" de Cela

Al hablar de la Alcarria y de las Tetas de Viana es casi obligado mencionar a Camilo José Cela, premio Nobel de Literatura en 1989, autor del celebrado "Viaje a la Alcarria" (1948) y del menos conocido "Nuevo viaje a la Alcarria" (1986), obras en las que este gallego cachazudo, irreverente, histriónico y controvertido, hace referencia a estas montañas y aporta, a su manera, algunas informaciones originales y jugosas.

En su primer viaje, realizado en plena postguerra, en 1946, Cela pasa de Trillo a Viana de Mondéjar al pie de las peñas, pero no se toma la molestia de ascenderlas:

"Al salir al terreno llamado de la fuente de la Galinda aparecen erizadas, violentas, las Tetas de Viana. (...) Tras la Fuente de la Galinda se caminan los montes de las Acacias, unos cerrillos bajos que van a dar al llano del Olivar Hueco. A las faldas de las Tetas de Viana hay unos prados de yerba tierna, verde, rodeados de zarzas y de espinos. (...) Para subir a las Tetas hay que salirse del atajo. La de allá tiene una escalera de madera hasta arriba de todo; durante la guerra fue un observatorio. (...) Las dos Tetas son casi iguales vistas desde el norte, quizá la de poniente sea algo más alta. Tienen forma de cucurucho cortado antes de la punta y terminan, cada una, en una mesa de bordes rocosos y cortados a pico que deben ser difíciles de escalar. (...) Las Tetas, desde el sur, son mucho más feas, aparecen desgarbadas, deformes, como torcidas. (...) Bajando por un barranco llega el viajero a Viana de Mondéjar, un pueblo color amarillo recostado sobre un monte romo, casi negro". (Camilo José Cela: "Viaje a la Alcarria". Ed.Espasa Calpe. Madrid, 1973)

En su segundo viaje a la Alcarria, realizado en 1985, una especie de parodia mediática del primero, Cela se traslada a bordo de un Rolls Royce, "que es automóvil sólido y de fundamento, y con Oteliña al volante, choferesa que semeja una cometa volando y es tan segura en sus airosas fidelidades como en sus gráciles infidelidades". En esta ocasión, el escritor sobrevuela las Tetas de Viana en globo y deja algunos apuntes sobre la literaria montaña:

"El viajero (...) tampoco piensa sobrevolar África, sino saltar, si puede, las Tetas de Viana, que quedan ahí enfrente: las Tetas de Viana, que muchos las miran y pocos las maman. Las Tetas tienen forma de tronco de cono rematado por un cilindro, quiere decirse que sobre poco más o menos; las laderas son de montecillo de aromáticos piornos y pegajosas jaras y los pezones, bravos y de piedra berroqueña, a lo mejor es caliza, se yerguen casi cortados a pico.
-Oiga, ¿subió usted alguna vez a las Tetas de Viana?
-No, nunca, pero le aseguro que tampoco es difícil, vamos, quiero decir que si sube no lo sacan en el periódico.
En primavera y en verano las ovejas pacen en las mesetitas que las rematan; las izan con una cuerda, van muertas de miedo pero después se encuentran a gusto pastando la yerba fresca y tierna. Don Ramón Fernández, un amigo que tiene el viajero en Azuqueca, le regaló unas fotografías en las que se ven divinamente.
-¿Tiene nombre cada una de las Tetas?
-Lo más probable, lo que pasa es que yo no lo sé; a una le dicen la Gemela, creo que a la que queda a levante; la otra no sé cómo se llama; ésta, la de poniente, hasta tiene una escala de madera que lleva hasta arriba de todo, bueno, es una escalera pero parece una escala."
"Viana de Mondéjar queda algo más adelante, a un lado de la carretera, asomada a su cantil, envuelta en muy frondosa vegetación y con el arroyo de la Solana al pie. El caserío queda al sur de las Tetas, a las que en tiempos idos llamaron las Alcalatenas y las peñas de Alcalatén, y al norte de la sierra Solana y los altos del Mongorrón (aquí no hay errata: la serrezuela del Megorrón, de donde baja el agua que da de beber a Masegoso, es otra distinta)." (Camilo José Cela: "Nuevo viaje a la Alcarria". Plaza y Janés. Esplugues de Llobregat, 1987).

A las notas toponímicas apuntadas por Cela en relación a las Tetas de Viana, añadir que, además de Peñas Alcalatenas o Alcatenas (del árabe Al-qual'atian, "los dos castillos"), también se les llamó Peñas de Braña. El IGN, por su parte, bautiza el vértice geodésico que corona La Redonda (1144 m) con un lacónico y casi vulgar "Tetas". Antes de los árabes, ocuparon los cerros, atalaya sobre los caminos del Tajo, Tajuña y Guadiela, romanos y celtíberos, y hasta se han localizado restos de la Edad de Bronce.

En un enclave tan sugerente, no podía faltar una leyenda; uno de los numerosos paneles interpretativos que jalonan el núcleo de Viana de Mondéjar y la propia ruta senderista afirma que "...sobre el altiplano que corona las Tetas de Viana, durante las noches de plenilunio, los brujos de La Alcarria se reúnen en aquelarre emborrachándose con aguardiente y churú robado en las bodegas de Morillejo y que allí permanecen, recitando conjuros, hasta que despunta el día"; el "churú" es un licor exclusivo de Morillejo, pedanía de Trillo, elaborado con tres partes de mosto y una de aguardiente.

Desde Viana de Mondéjar por el SL-2 "Camino del Collado"

Viana de Mondéjar es una pedanía del ayuntamiento de Trillo; pueblo cuidado, habitado en vacaciones y fines de semana, recostado en la falda de un espolón rocoso y antaño amurallado, conserva de su pasado esplendor una sólida puerta del castillo (el Arco) y una iglesia románica de hermosa portada y bien conservado ábside. Desde el cerrillo del desaparecido castillo, extramuros de la Plaza Mayor, se obtiene una espléndida panorámica de La Redonda y La Larga.

En la parte baja del pueblo (865 m), junto al albergue de peregrinos del Camino de Santiago (por aquí discurre la etapa 5 de la "Ruta de la Lana", entre Salmerón y Cifuentes, que enlazará en Burgos con el Camino Francés), sale un camino al N hasta una cercana área recreativa dotada de fuente, paneles informativos y mesas a la sombra de los olmos.

No existe ninguna duda sobre la ruta a seguir, con el objetivo a la vista, por un camino profusamente señalizado con flechas, carteles, balizas y paneles informativos, en muchas ocasiones obsoletos y redundantes. La senda, a tramos acarcavada por las aguas de escorrentía, asciende con pendiente llevadera por la solana de La Redonda; en días calurosos de verano, la ruta puede resultar sofocante. Al S de la Teta Redonda, el sendero enlaza con la pista procedente de Viana y efectúa un suave flanqueo por la ladera meridional de la montaña, hasta alcanzar el amplio collado (1079 m) entre La Larga (1142 m) y La Redonda (1144 m); al otro lado del paso, en las oscuras parameras sobre los meandros del Tajo, aparece la silueta inquietante de la Central Nuclear de Trillo, con sus torres de refrigeración siempre humeantes.

Las señales marcan el camino a seguir, contorneando por la izquierda los cortados de la muela, hasta un pasillo rocoso equipado con cadenas, sin ninguna dificultad, que antecede a una escalera metálica anclada sólidamente a la peña. El ascenso, sencillo y seguro, nos deja al borde de la meseta cimera, a escasa distancia del vértice geodésico, ahogado entre altas hierbas, que señala el punto más elevado de las Tetas de Viana, La Redonda (1144 m); merece la pena recorrer la plataforma cimera por el reborde oriental, con precaución en un par de grietas casi ocultas por la vegetación, señalizadas con balizas, hasta el extremo NE, para contemplar el perfil fantástico y deseable de La Larga (1142 m), inaccesible para el simple montañero.

Desde Trillo, por el SL-1 "Camino de Viana"

Trillo, capital de su término municipal, es una localidad condicionada, para bien y para mal, por la proximidad de la Central Nuclear menos antigua de España, inaugurada en 1987; lo más llamativo de Trillo es el río Tajo y su puente medieval (s.XVI), y las bulliciosas cascadas del río Cifuentes a su paso por la villa.

Desde el puente de Trillo (730 m), hay que dirigirse al S, dejar a un lado el circuito de motocros y pasar las instalaciones deportivas para encontrar el panel que indica el inicio del SL-2 "Camino de Viana". La senda balizada pasa por la Silla del Caballo y por la Entrepeña, y asciende suavemente entre el encinar que cubre la umbría hasta situarse al pie de la ladera N de La Larga (1142 m).

En este punto se abandona el Camino de Viana y se toma una senda señalizada que trepa hasta el collado (1079 m) entre las dos muelas, donde enlaza con la ruta reseñada desde Viana de Mondéjar. Por el sendero acondicionado al pie de la peña occidental, el tramo equipado con cadenas y la escalera metálica, se alcanza sin dificultad la cima de La Redonda (1144 m), punto culminante de las Tetas de Viana.

Accesos: Viana de Mondéjar (50 min); Trillo (1h 30min)

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