Sirva como sugerencia la siguiente ruta, realizada en las navidades del año 2021:
Dejando el vehículo en La Toba (donde me alojaba), recorrí con la bicicleta (calzado con mis botas y con la mochila preparada) los aproximadamente quince kilómetros que me separaban de la aldea de Míller, pedaleando placenteramente por una bonita y tranquilísima carretera que acompaña al recien nacido Segura, y que merece un viaje mucho más largo (será en otra ocasión, con las alforjas bien preparadas). Una dura rampa de unos dos kilómetros me dejó junto a la sorprendente escuela pública de la aldea (cuenta con tres niños en la actualidad), donde un amable paisano al que expliqué mi plan me custodió la bici en su casa.
Recorrí a pié la ruta que transcurre bajo el alargado Calar de las Pilillas, aprovechando una preciosa vereda de las que se construyeron en los años cincuenta para trabajos forestales. Se trata de un sendero PR más o menos bien señalizado, aunque ofrece algunas dudas en algunos puntos (al comienzo, sobre todo).
Durante el largo trayecto, cabe la posibilidad de ascender al Majalón o al Puntal de las Pilillas. En mi caso, planeé llegar hasta el Collado de Marchena (ya casi a la altura de La Toba), para hacer cumbre en el Puntal de las Buitreras unas cuatro horas después. De vuelta en el collado, terminé esta preciosa ruta en La Toba, tras descender las treinta y muchas revueltas de la excelente y vieja senda, abierta con gran sabiduría en un paraje realmente agreste.
Regresé a Míller con el coche para recuperar mi bicicleta.
No me encontré absolutamente con nadie en esta ni en ninguna de las rutas realizadas por la zona (cumbre del Poyo Alto, entre otras).
A destacar la fauna salvaje, tan fácil de observar, y las imponentes vistas hacia el Puntal de la Misa. Sin duda la montaña reina de estos parajes (en mi modesta opinión).