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Cueto (406 m)

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Matilde Sanz Rebato
Fecha Alta
09/12/2018
Modificado
09/12/2018
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Subir el herboso Cueto se reduce a dar un pequeño paseo; no se le puede calificar también de cómodo porque habrá que saltar o pasar por debajo de dos alambradas, circunstancia que incluso le puede dar un carácter de aventurilla para hacerlo algo más atractivo si se va con niños.

Desde San Miguel de Linares.

Para alcanzar su despejado punto más alto tendremos que empezar cuesta abajo. Llegar a una pequeña rotonda con un roble plantado y continuar bajando hasta la orilla del río Pedreo. Llegados al río es hora de volver a coger altura para, en el siguiente cruce, dirigirnos hacia la izquierda dejando una casa con ikurriña en la misma mano. Seguiremos avanzando por buen firme hasta llegar a una entrada de tierra y piedra cerrada con una cancela metálica y una nave al otro lado. Pasada la puerta, iremos hacia la izquierda para llegar hasta la alambrada y cruzarla como mejor podamos. Luego deberemos hacer lo propio con otra para subir, ya por terreno limpio, hasta la humilde cima.

El auténtico placer de subir a Cueto (o de no subirlo, si así se prefiere) es pasar a admirar el majestuoso Roble de Arcentales, árbol singular de 36,5 m de altura, resultado de la hibridación del roble pedunculado y el marojo. De increíble follaje en los meses más cálidos, es el invierno quien deja al descubierto su entramado de altas ramas, con lo cual cualquier época es buena para acercarse a conocerlo.

Otro árbol que no podemos dejar de visitar es el Rebollo de San Miguel. Según cuenta la leyenda escrita en el oportuno panel colocado junto a la iglesia, durante la Edad Media cada una de las diez pequeñas repúblicas que formaba la comarca se gobernaba con una administración simple de usos y costumbres, reuniéndose en concejo abierto previa convocatoria de los vecinos. Tenían lugar en un enclave simbólico normalmente a la sombra de un roble. En Artzentales estas reuniones se celebraban en la plaza de San Miguel, junto a la iglesia. Al pie del fosilizado rebollo hay una piedra tallada donde se lee “en homenaje a la antigua “rebolla del concejo”.

También se puede visitar durante el mismo paseo la ermita de Nuestra Señora de las Nieves de planta basilical, que fue restaurada en 1983. En el interior hay un altar con la imagen de la Virgen y a la izquierda un Cristo en la cruz. El ábside es poligonal al exterior.

Con el nombre de "Nuestra Señora de Rebollar" aparece citada esta ermita en el Libro de Fábrica de la parroquia de San Miguel de Linares correspondiente al año de 1672. Con ese mismo nombre se le citan años posteriores, pero en la referencia del año de 1741 aparece bajo otra advocación, la de "Nuestra Señora de las Nieves", que será la que permanezca hasta nuestros días. No se sabe si este hecho se debió a simple cambio de nombre o la existencia de dos ermitas. La primitiva imagen de la Virgen ya no existe, siendo la actual de reciente factura. Durante la guerra civil esta ermita resultó muy dañada.

 

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