Ir arriba

Solascuevas, Peña (809 m)

remove-icon
Luis Astola Fernández
Fecha Alta
18/03/2019
Modificado
19/03/2019
1

Una preciosa peña, sorprendentemente inédita a pesar de su importante prominencia y de su presencia incontestable en un territorio a caballo entre los valles de San Zadornil y Gaubea/Valdegovía, donde se enredan hasta el absurdo los límites administrativos entre Burgos y Araba.

La proximidad de la excelsa Peña Carrias (1135 m) casi consigue eclipsar al resto de alturas que se alzan a su vera. Pero lo cierto es que, a partir del Portillo (la angosta hoz labrada a fuerza de milenios por el arroyo Paules para cercenar la dura barrera caliza en su búsqueda del río Omecillo), la cresta de Carrias se estira al SE y vuelve a alzarse con potencia en los afilados serrijones de Peña El Mazo (743 m) y en la compacta y blanquísima Peña Solascuevas (809 m). La propia cartografía se ha conjurado para mantener estas dos atractivas moles rocosas en el más estricto anonimato, como dos simples amasijos de curvas de nivel sin el más mínimo registro toponímico, dos cotas desconocidas y absolutamente mudas.

El Mazo y Solascuevas levantan sus ariscas paredes rocosas al N de San Zadornil, hermoso núcleo rural del NE burgalés que se constituye como cabecera administrativa de su ayuntamiento (la Jurisdicción de San Zadornil, en la Comarca de las Merindades), englobando además los pueblos de Villafría, Arroyo y San Millán de San Zadornil. La inclusión de los terrenos del término municipal dentro del Parque Natural "Montes Obarenes-San Zadornil", y su proximidad con el alavés Parque Natural de Valderejo, habla a las claras de la riqueza y diversidad ambiental de este magnífico rincón que Burgos y Araba comparten (desde el punto de vista histórico, geográfico, cultural, etnográfico...) desde antiguo, mucho antes de su actual adscripción administrativa en territorios y comunidades diferentes.

La Peña Solascuevas (809 m), en palabras de nuestro informante (Jose Mari, vecino de San Zadornil "de toda la vida"), recibe este nombre por la gran cantidad de cuevas que horadan sus laderas, donde incluso "vivió algún pobre a mediados del siglo pasado". En nuestro ascenso de reconocimiento a la montaña solo hemos acertado a localizar algunos abrigos poco profundos en su fachada de solana; pero la presencia de fragmentos de cerámica, de tono oscuro y factura tosca, en la superficie de una terracilla descarnada al pie de uno de los cobijos, hace pensar que la utilización de esta peña como emplazamiento defensivo o como asentamiento poblacional puede remontarse a muchos siglos atrás, probablemente al menos hasta época altomedieval (s.VI-VIII). Circunstancia que, sin duda, añade un interés especial a su visita para el montañero amante de las piedras viejas.

Desde el punto de vista estrictamente descriptivo, Solascuevas es un peñasco calizo airoso y compacto, de laderas empinadas y hermoso perfil, abrigado por una espesa arboleda (pinos silvestres y hayas) al pie de su vertiente de umbría, y con una cobertura algo menos densa de encinas, pinos y enebros en la solana, que consiguen camuflar entre la vegetación algunos cinturones rocosos, a veces incómodos de franquear fuera de senda, donde se abren las grutas y abrigos que justifican su nombre.

Desde San Zadornil

Desde San Millán de San Zadornil, en la carretera A-2622/BU-555 entre Villanueva de Valdegovía y Bóveda, se alcanza San Zadornil (658 m) por la BU-V-5531, tras atravesar las angosturas del desfiladero del arroyo Paules. En la parte baja del pueblo, donde existe un amplio aparcamiento de la Casa del Parque "Montes Obarenes-San Zadornil" ("La Metrópoli Verde", rezan los paneles), la carretera se bifurca en tres ramales: el de la derecha se dirige, en paralelo a los verticales cantiles de Carrias, al núcleo del P.N.de Valderejo (Lalastra), por Arroyo de San Zadornil; de frente continúa hasta la recóndita aldea de Villafría, bajo los pinares de Revillallanos (1297 m); el ramal de la izquierda, que es el que seguiremos, enlaza tras un recorrido de 2,5 km con la aldea alavesa de Quejo.

Desde el inicio de la marcha por la estrecha cinta asfaltada, junto a una baliza del GR 282 "Senda del Pastoreo", con la iglesia románica de San Zadornil asomando en un alto a la derecha, disfrutamos de la presencia espectacular del farallón calizo de Peña El Mazo (743 m), en cuyas crestas se documenta un "castellum" o fortificación de época altomedieval, fechado entre los siglos VI-VIII (Maria del Carmen Arribas Magro: "Las Merindades de Burgos. 300 a.C.- 1560". ACCI Ediciones. Madrid, 2016).

Rebasado el cementerio de la localidad, continuamos hasta tomar a la izquierda de la carreterilla (0,10) el arranque de un camino agrícola, que seguimos a pie llano hasta su final en una parcela cultivada. Por el linde de la finca, a la orilla del bosque, avanzamos aún unos metros hasta localizar en el tronco de una encina una chapa rotulada con el número 6, sin duda relacionada con las esperas para la caza del jabalí (evitar la ruta en periodos y días hábiles de la temporada de caza, aproximadamente entre octubre y febrero, ambos incluidos). Esta es la referencia (0,15) para tomar una débil trocha de cazadores que trepa a derecho, con pendiente sostenida, entre encinas y pinos, con tramos de sotobosque algo cerrados que no llegan a impedir en ningún momento la progresión.

La difusa veredilla, que a ratos se desdobla, culebrea para salvar sin peligro las barreras rocosas que defienden la ladera. Ignoramos una primera alambrada y cruzamos inevitablemente bajo los hilos punzantes de una segunda que nos cierra el paso. Sin referencias reseñables, pero sin mayor dificultad que ascender la pendiente sorteando por lo más limpio los tramos de vegetación más enmarañados, alcanzamos la arbolada cresta de la montaña, por donde corre una difuminada sendilla de cazadores, que seguimos a la izquierda (NW).

La cumbrera de Solascuevas (809 m), inconfundible, se alza sobre un elegante promontorio rocoso, al que ascendemos por su filo oriental sin necesidad de apoyar las manos. La cima (0,45) es un cómodo rellano que invita a la pausa prolongada, coronado por un peñasco revestido de líquenes multicolores; mirador privilegiado hacia los extensos y oscuros bosques de Arzena, los valles de Gaubea y San Zadornil y, muy especialmente, hacia la afilada silueta de Carrias (1135 m), en uno de sus perfiles más insólitos.

Para regresar al llano es importante localizar la misma ruta seguida en el ascenso, que nos permitirá sortear sin riesgo las peligrosas barreras rocosas, disimuladas por la vegetación, que cortan la ladera meridional. El callejeo por el abigarrado núcleo de San Zadornil, con sus recias fachadas de piedra y adobe, con su parroquial de San Saturnino (s.XII) y su hermosa torre románica, los molinos rehabilitados junto al cauce del arroyo, la curiosa "Bolera de tres tablones", o las singulares carboneras troncocónicas en ladrillo refractario, será un espléndido complemento a la excursión.

Acceso: San Zadornil (45 min)

Catálogos

Imágenes

Tracks

Comentarios