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Moratalla la Vieja, Cerro de (686 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
02/06/2019
Modificado
02/06/2019
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Aislado en mitad de la vasta llanura cultivada entre Moratalla y Calasparra, en la ribera izquierda del río Alhárabe y al pie de la Sierra del Cerezo (1179 m), se alza el histórico Cerro de Moratalla la Vieja (686 m), primitivo asentamiento de los pobladores del territorio moratallero.

En el apéndice que se desgaja al mediodía de su extensa meseta cimera se localizan los restos de un poblado relacionado con la cultura argárica, fechado en el Bronce Final-Hierro I (s.VII-V a.n.e.), con pervivencia en época romana; ocupando la mayor parte de la propia plataforma cimera, al N y W del relieve montañoso, se documentan vestigios de un asentamiento tardorromano y visigodo (s.V-VII), relacionado cronológica y culturalmente con los yacimientos del Cerro de Villafuerte (1747 m) y de la Molata Charán (1416 m), ambos también en el término municipal de Moratalla.

Un detenido paseo entre las rocas del cerro permite identificar difusos recintos, arranques de recias paredes, muros defensivos y, con suerte, alguno de los petroglifos de incierto significado que adornan las planchas de conglomerado que pavimentan la meseta cimera. A la derecha de la entrada natural del asentamiento castreño, sobre el corto farallón de su fachada occidental, llama la atención un enorme apilamiento de piedras con apariencia de túmulo artificial, que puede corresponder al derrumbe de la muralla defensiva del primitivo poblado; una gran zanja abierta en medio de la estructura parece deberse a un expolio documentado en pleno siglo XX.

Desde el punto de vista ambiental, el Cerro de Moratalla la Vieja es un islote de vegetación en medio de las llanuras de secano dedicadas al cereal y al cultivo de almendros. En las laderas de la vertiente N medra un tupido pinar de pino carrasco (Pinus halepensis), que trepa hasta el mismo reborde cimero, donde comparte espacio con el arisco cambrón o espino negro (Rhamnus lycioides); en el espolón meridional se conserva un raro bosquete de acebuches, la variedad silvestre del olivo (Olea europaea var.silvestris), mientras un abigarrado espartal (Stipa tenacissima), asociado con estepas, romeros y genistas, se empeña en cubrir las laderas y en cerrar la senda que trepa por la fachada occidental.

La situación aislada del cerro lo convierte en un perfecto mirador sobre la villa de Moratalla, con su caserío arracimado al pie del castillo en las faldas del Cerro de San Jorge (848 m), y sobre el círculo de sierras y montañas que rodea las pálidas planicies de Moratalla y Calasparra, hasta las lejanas sierras de Pila y el Carche, en el extremo nororiental de Murcia.

Como complemento a la corta ruta merece la pena visitar el cercano Estrecho de Bolvonegro, un desfiladero angosto y sinuoso labrado por los ríos Benamor y Alhárabe antes y después de unirse para formar el río Moratalla. Declarado Lugar de Interés Geológico (LIG), el único sendero PR señalizado en el término municipal de Moratalla, dotado de paneles explicativos en los puntos más interesantes, permite recorrerlo sin problema; el paseo permite conocer además los restos del importante poblado ibero de "Los Molinicos", enclavado en un cerrillo situado estratégicamente en la confluencia de los dos ríos. El inicio del PR-MU 110 "Sendero del Estrecho de Bolvonegro" se sitúa en las coordenadas ETRS89 30 601734 4229145, al que se accede por un ramal asfaltado que nace a la izquierda de la carretera B-35, a 4,5 km de Moratalla en dirección a Calasparra; recorridos 1,250 km, se encuentra junto a una pequeña caseta el panel inicial del sendero.

Al Cerro de Moratalla la Vieja desde los Llanos de Rojas (Moratalla)

Para localizar el inicio de la ruta a pie al Cerro de Moratalla la Vieja (686 m), seguimos desde Moratalla la carretera RM-715 en dirección a Calasparra y Sócovos durante 5 km; nada más cruzar el cauce del río Alhárabe, nace un ramal asfaltado a la izquierda, señalizado Molino de Garrido, por el que continuamos durante 2,2 km hasta el Cortijo de la Rambla de la Parra, donde se puede aparcar (512 m).

Un recto camino agrícola de tierra se dirige al E entre alineaciones de almendros y olivos hacia el piedemonte del cercano cerro, protegido por un ralo pinar. El sendero se interna en el tupido espartal y trepa por la ladera occidental del cerro en dirección al collado abierto entre los dos sectores de la montaña. Alcanzado el paso, a la derecha (S) se levanta el ingente túmulo de escombros de la desmoronada muralla del poblado ibero, con la zanja provocada por el expolio, que da acceso al yacimiento del asentamiento más antiguo documentado en la montaña, en un estrecho espolón amesetado que culmina a una altitud de 635 metros.

Para ascender a la cumbre, seguimos en cambio a la izquierda (N) por la pedregosa senda que contornea el reborde de la montaña, hasta coronar el Cerro de Moratalla la Vieja (686 m) en un paraje arbolado con rocas muy fracturadas del extremo NW de la extensa plataforma cimera; un hito señala el punto más elevado del histórico cerro. Merece la peña recorrer sin prisa la pétrea superficie que se extiende alrededor para descubrir los restos de construcciones del asentamiento tardorromano que ocupó este sector de la montaña.

Para no complicarse el descenso, es preferible retornar al collado y desandar la senda conocida hasta los campos de almendros; en primavera y verano, en su afán por propagarse, las ásperas espigas del esparto habrán conseguido colarse por todos los rincones de nuestra ropa y provocarnos molestos picores.

Acceso: Moratalla, Llanos de Rojas (30 min)

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