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Pico do Castello (400 m)

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Aitor Arnedo
Fecha Alta
04/09/2019
Modificado
10/09/2019
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Un PR (marcas blancas y amarillas) nos acerca a las inmediaciones de esta modesta cumbre de esplendidas vistas, concrétamente al mirador de Outeiro Os Mouros o de monte Castelo situado sobre el merendero, desde allí al vértice de la cumbre de Castelo no tiene mayor complicación al transitar por pistas y senderos entre eucaliptos.

En Nigrán existe un promontorio granítico denominado Monte do Castillo que se eleva hasta los 407 m. Un poco más abajo, al O, se levanta un peñasco rocoso de 308 m conocido como Outeiro dos Mouros. En sus alrededores se ubica un área recreativa y una serie de miradores desde donde se divisa toda la ensenada de Praia América, así como parte del Val Miñor y toda la costa desde Cabo Silleiro hasta la misma ciudad de Vigo. También se domina toda la ría de Vigo en su parte más ancha, con las Islas Cíes como telón de fondo. Sobre toda esta panorámica, no es de extrañar que desde tiempos remotos, el lugar sirviera para vigilar la costa y el valle de posibles invasores.
Así pues, a nuestros pies se nos esconde un poblado castrexo de los siglos II a I a.c. Podremos observar pequeños restos de murallas y piedras esparcidas por el lugar.

Más adelante, hace más de ocho siglos, entre el XII y XV, se ubicó aquí una fortaleza que recibió el nombre de Santa Helena. El castillo aprovechaba su situación estratégica y su rica orografía rocosa, en donde se forman grandes cavidades que servían de cobijo y escondite para los habitantes. La primera referencia que se tiene en cuenta se remonta al año 1106, pero su mayor apogeo se daría sobre el siglo XIV, en tiempos de Suiero Iáñez de Parada, “Adelantado Mayor de Galicia”. Se asentaba dentro de la conocida Terra de Turonio. No se sabe muy bien el momento de la destrucción del castillo, pero es probable que el XV fuera su final. Si no fueron las guerras irmandiñas que destrozaron la mayor parte de las fortalezas gallegas lo sería las órdenes de los Reyes Católicos de destruir todas las fortalezas que no fueran cabeza de merindad, como le pasó al Castillo de Cans.
La zona está repleta de restos de “tégula” (teja) y de grabados enigmáticos en varias partes del macizo rocoso conocido como Penedo dos Mouros. Muchas de estas curiosas formaciones rocosas se relacionan legendariamente en Galicia con Os Mouros, seres mitológicos gallegos que habitaban estas rocas y según las leyendas construían los antiguos restos de poblados castrexos y castillos de la tierra. Rebajes en las varias rocas, así como diversos tipos de cazoletas medievales demuestran en donde se asentó la antiguo y desaparecida fortaleza.

Nos vamos a la parroquia de Parada en Nigrán para conocer el Mirador del Monte Castelo, también conocido como el Outeiro dos Mouros.

Varias son las pistas forestales que nos acercan a su cima pero la mas aconsejable es la que parte de la carretera PO-332 Nigrán-Vincios, en el cruce de Vilaza veremos un cartel a la izquierda indicándonos la subida. Seguimos la carretera por el barrio de Areiña, pasamos el puente sobre la autopista, unos metros más adelante se acaba el asfalto y comienza la subida por tierra, aquí comienza la caminata aunque por la pista ancha y fácil se puede llegar en coche a una amplia área recreativa con bastantes mesas y bancos en piedra repartidos entre el gran bosque de pinos y carballos. Comenzamos a descubrir la parte baja del monte antes de subir hasta el mirador. Sin duda lo que más nos llama la atención son las grandes rocas graníticas con formas caprichosas que están por todos lados; rodeando un árbol, una estructura metálica con un mostrador circular en cemento y piedra a modo de bar improvisado, sin duda para la celebración de alguna fiesta popular o romería; como también una fila de barbacoas en piedra para asar y una estructura en el suelo para parrillas, todo hace indicar que aquí se junta mucha gente en fechas señaladas. Un depósito de agua cercado y al lado una fuente de la que parece que el agua emerge directamente de la montaña, es la fuente dos Mouros con un agua cristalina y super fría que pasa inspección sanitaria cada 3 meses según reza el letrero. 
Varios letreros indican la reforestación realizada por los alumnos de los colegios de la zona.
Hay una ruta de senderísmo circular de 5 kilómetros que parte de la rúa Areiña hasta el merendero y el mirador, llamada ruta al mirador dos Mouros.
Cogemos ahora una pista que asciende al promontorio granítico, un letrero nos indica que está situado el Mirador del Outeiro dos Moros, desde el cual podremos observar una gran línea de costa desde Baiona a las Islas Cíes, la Sierra de la Groba, la Virgen de la Roca, Monte Lourido, Monteferro, Islas Estelas, Mirador de O Castro y Sierra de Las Medoñas. Dos paneles fotográficos nos orientan. 
Con ayuda de algunas escaleras de piedra y una barandilla metálica accedemos al mirador de madera (en malas condiciones, falta escalera final). Y no cabe duda que las vistas son impresionantes.
Otras escaleras nos llevan al lugar en el que la tradición popular cuenta que existía una fortaleza construida por los "moros", esos seres mágicos tan presentes en toda la geografía gallega.
Aquí existió un castro y siglos más tarde, sobre el año 1106, una fortaleza de vigilancia con una gran torre que era conocida como el Castillo de Santa Helena.
El lugar es de lo más interesante, grandes piedras contando historias, como las marcas de rebajes que aún se pueden observar en alguna roca de servirían para situar la torre, algunas cazoletas, una cruz grabada y restos de piedras más pequeñas desperdigadas montaña abajo.
Se supone que la desaparición del castillo aquí situado fuese sobre el siglo XV coincidiendo con las guerras irmandiñas, sufriendo la misma suerte que la mayoría de las fortalezas gallegas.
Observando el lugar y su situación privilegiada sobre la zona, no es de extrañar que fuese una de las fortalezas medievales más importantes.
Multitud de recovecos entre las grandes piedras que servirían de refugio en otra época, ahora nos brindan unas hermosas vistas sobre el Val Miñor.
Al descender desde el promontorio vemos otras pequeñas escaleras a la derecha por las que vamos entre grandes eucaliptos a otro mirador con una fecha gravada en una losa apenas identificable.
Y dejando volar la imaginación, rostros y figuras de animales en las rocas a modo de pareidolia.

 De nuevo en la explanada del área recreativa salimos de la misma por la pista que continua junto al depósito de aguas, siguiendo marcas amarillas que de manera difusa y escasa nos ascercan a bordear la cumbre. Primero descenderemos un tramo por pista para tomar el ascenso por la vertiente contraria. En esta ladera los trabajos forestales de extracción de eucaliptos han dejado el monte un tanto roto. En un momento veremos en lo alto de la peña granítica el vértice al que nos dirigiremos a derecho. Un pequeño refugio abierto lo acompaña en la cima de Pico do Castelo.

Para el descenso optamos por el sendero que nos baja directamente al área recreativa. En algún tramo se cierra un poco pero es transitable. Una vez en el área recreativa comenzamos el descenso pero en el parking optamos por el sendero que parte a nuestra derecha y que evita la pista que volveremos a cruzar más adelante para continuar por sendero hasta salir finalmente a la pista inferior que nos llevará hacia la derecha al comienzo del asfalto donde hemos dejado el vehículo.

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Pico do Castello calendar-icon07/09/2019
distance-icon4,716 Km duration-icon01:26 elevation-gain-icon278 m elevation-loss-icon278 m calendar-icon28/08/2019
user-imageAitor Arnedo 8,25 Kb.

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