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Cabeza de Cabida (1.597 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
09/09/2019
Modificado
09/09/2019
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A partir de la cota de Las Peñuelas (2215 m), en el eje principal de la Sierra de Ayllón, se desprende al S-SE un dilatado cordal con hitos destacados en la Torre del Rayo (2089 m), el nudo del Rocín (2042 m) y La Cebosa (2048 m) y el vértice de la Morra del Segoviano (1752 m). Su prolongación meridional a partir del Cerro de Peñalba o Cabeza Antón (1558 m) se divide en tres cortos ramales individualizados, rematados en sendas cotas dotadas de considerable prominencia, referencias paisajísticas de este remoto territorio situado entre las cuencas del Jarama y su afluente el Jaramilla.

El ramal occidental, el más modesto de los tres, culmina en el cerro de Cabeza Grande (1488 m), vértice geodésico de sencillo acceso situado sobre el cauce del Berbellido, al S de la aldea de El Bocígano; el dedo central se eleva por suaves praderas hasta el afloramiento cuarcítico del Corralejo (1526 m), que actúa de interfluvio entre el Jarama y el Jaramilla antes de que ambos ríos sumen sus caudales para llenar el Embalse del Vado.

La estribación más oriental, finalmente, dibuja un brusco ángulo recto en la escabrosa cumbre de Los Guijos (1546 m) y trepa luego entre brezos y jaras hasta la voluminosa Cabeza de Cabida (1597 m), rematada por un potente crestón de cuarcita de aspecto inexpugnable. El profundo barranco excavado en la zona de contacto entre las pizarras y los gneiss hercinianos por el río Jaramilla, cuyo cauce íntegro está declarado Reserva Natural Fluvial por su excelente estado de conservación, actúa de bisagra entre Cabeza de Cabida (1597 m) y Cabeza de Ranas (1492 m). Todo el territorio descrito se enmarca dentro de los límites del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara.

Cabida, una aldea vacía de la "España vaciada"

El concepto, tristemente actual, de la "España vaciada" (Ver Sergio del Corral: "La España vacía". Ed.Turner. Madrid, 2016) encuentra en este sector de la Sierra Norte guadalajareña uno de sus enclaves más representativos. El Cardoso de la Sierra es la capital de un municipio que incluye además las pedanías de Cabida, Colmenar de la Sierra, Corralejo, El Bocígano, Peñalba de la Sierra y el despoblado de La Vihuela.

Su amplio y montuoso término municipal se extiende entre las máximas alturas de la Sierra de Ayllón, haciendo límite con Segovia, la madrileña Sierra del Rincón y los municipios de Cantalejos, Majaelrayo y Campillo de Ranas. En una superficie de 186 km2, el censo de todas las aldeas dependientes de El Cardoso de la Sierra no suma más de 60 habitantes, con una densidad de población que no llega a 0,33 hab/km2, probablemente una de las más bajas del territorio peninsular y de Europa.

Se trata de un auténtico desierto demográfico rodeado de un territorio igualmente despoblado aunque algo menos deprimido, gracias en unos casos a su pertenencia a la populosa y económicamente solvente Comunidad de Madrid, y al atractivo que supone la declaración como Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón (integrada por los municipios madrileños de Horcajuelo de la Sierra, La Hiruela, Montejo de la Sierra, Prádena del Rincón y Puebla de la Sierra) y, en otros, al gancho turístico que presentan las localidades englobadas dentro de la marca de los Pueblos de la Arquitectura Negra de Guadalajara (Majaelrayo, Campillo de Ranas, Roblelacasa, Valverde de los Arroyos...).

Exceptuando El Cardoso de la Sierra, cabecera administrativa del municipio, que reúne algo más de 40 habitantes, la población del resto de núcleos de su término municipal es puramente testimonial. Cabida, recostada a 1350 m de altitud bajo la ladera W del Pico, que es como los cabideños llaman al cerro Cabeza de Cabida (1597 m), se queda vacía en invierno; los familiares de la señora Generosa, su última vecina permanente, optaron desde hace un par de años por llevársela a la ciudad en cuanto las primeras nieves asoman por los altos.

Encontramos a Cesáreo, 83 años, separando a mano la granza de un puñado de garbanzos que acaba de cosechar en su huerto. Sentado en la era, a la sombra de algunos resecos frutales, nos invita a detenernos cuando le saludamos en la tórrida tarde de agosto; le apetece charlar y en el pueblo no sobra con quién. Paisano socarrón y de buen humor, presume de no tener estudios antes de exhibir sus conocimientos sobre las cosas del campo; nos habla del precio de los cabritos, del hato de vacas que bajaron ayer de la sierra porque el pasto está muy seco, o de lo "sosa" que es la tierra de la zona.

Nos dice que, aunque "los que han estudiado" digan otra cosa, la Cabeza de Cabida (1597 m) siempre ha sido para ellos el Pico, y el Cerro de San Cristóbal (1588 m), el Otero; incorporamos estos datos a las respectivas reseñas, pero en este caso optamos por utilizar los topónimos que aparecen en la cartografía oficial del IGN para designar sendos vértices geodésicos, por considerar que, a efectos de catálogo, singularizan las cimas mucho más que los locales "Pico" y "Otero", excesivamente genéricos.

Cuando empieza a contarnos su servicio militar, y las largas marchas a pie desde Gerona a Asturias a finales de los 50, prácticamente el único "viaje" importante que ha hecho en su vida, optamos por despedirnos y seguir nuestro camino hacia la cima; antes de irnos nos reta, fanfarrón, a ascenderla "en veinte minutos", como afirma haber hecho él mismo en su juventud.

Al Pico desde Cabida

Llegamos a la recóndita aldea de Cabida (1350 m) desde la A-1, pasado Somosierra en dirección Madrid, por Horcajo de la Sierra, Montejo de la Sierra y La Hiruela. Desde la fuente cercana a la parroquial de San Miguel Arcángel, abandonamos el pueblo al N por una portilla de madera que da paso a un umbrío camino ganadero flanqueado por rebollos. Al finalizar el arbolado, tomamos la pisada vereda que asciende entre jaras hasta el amplio collado (1427 m) abierto entre la ladera S de Los Guijos (1546 m) y la N de Cabeza de Cabida (1597 m).

La dirección a seguir no plantea ninguna duda. Hay que desechar los hitos que invitan a rodear la montaña por su vertiente oriental, por un sendero que enlaza más adelante con el llamado "Camino del Molino de Majaelrayo" y permite optar luego por descender al profundo barranco del Jaramilla o circunvalar el cerro para regresar a Cabida. Dejando para otra ocasión esa sugerente ruta, rastreamos un difuso senderillo, mantenido a duras penas por el trasiego del ganado, que asciende a plena loma entre jarales por la rampa del monte.

Un estilizado hito señala un quiebro a la izquierda para superar un tramo algo más empinado en paralelo a un oscuro cuchillar de pizarra. La senda, fácil de seguir, continua en moderado ascenso por la lomada hasta alcanzar el abrupto casco rocoso que defiende la cumbre, un auténtico baluarte de cuarcita de aspecto hosco. A través de ásperos canchales desprendidos de la muralla o, más cómodamente, rodeando el farallón por su cara de poniente, se alcanza sin dificultad el vértice geodésico que señala la cima de Cabeza de Cabida (1597 m), atalaya solitaria de soberbia panorámica hacia la Sierra de Ayllón y sus estribaciones meridionales.

Acceso: Cabida (50 min)

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