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Risco Benito (1587 m)

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Matilde Sanz Rebato
Fecha Alta
17/01/2020
Modificado
20/01/2020
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El Risco Benito o La Casita del Telégrafo, llamada así porque sirvió como tal con el sistema de banderas, apenas tiene prominencia. Aun así es un punto muy visitado por todo aquel que se acerca al Monte Abantos ya que es de muy fácil acceso y las vistas desde allí son muy gratificantes.

Desde el aparcamiento del antiguo Hotel Felipe II, o Euroforum

Seguimos carretera arriba para, en la primera curva, entrar por unas escaleras de piedra marcadas con pintura blanca y verde, “Senda los tesoros de Abantos”. Llegaremos después a una pequeña puerta metálica y, tras cruzarla, seguimos la ancha pista de tierra jalonada por postes del tendido eléctrico. Avanzamos en dirección N (compartiendo camino ahora con el GR-10 “Valencia-Lisboa”) para subir dando lazadas, primeramente, y continuar después recto. Una vez en la fuente del Cervunal, cambiamos de dirección para girar al E y toparnos con la carretera. La seguimos en dirección S, siguiendo después por pista en descenso, hasta la llamativa caseta forestal con mirador que corona su cima. 

Las tres cruces del Monte Abantos

Se cuenta que Felipe II, a su vuelta de Portugal después de haberse proclamado rey, vio desde el puerto de San Juan de Malagón por primera vez la obra de El Escorial finalizada y decidió ordenar erigir tres cruces: una en la cima del monte Abantos, otra en el Risco de Enmedio o del Despeñadero y otra en el mismo puerto de Malagón. Fue esta última el sitio elegido por Pedro Pablo Rubens para esbozar una de sus pinturas y no la, mal llamada, cruz de Rubens (que es, en verdad, la de Enmedio). Tal vez el error se deba a que desde la cruz de Enmedio las vistas son excelentes, mientras que desde la del puerto de Malagón los crecidos pinos obstaculizan seriamente la visión. Junto a esta cruz, una placa colocada en 1967 recordaba el lugar donde se apostaba el pintor para esbozar su cuadro, pero desgraciadamente alguien se ocupó de sustraerla. También hubo tiempo allá en el puerto ermita dedicada a San Juan y una venta para confortar al viajero, a día de hoy ambas desaparecidas.

Las cruces originales, todas de madera, fueron sustituidas por las que podemos ver actualmente, de metal y pintadas de blanco, con dos años grabados en sus brazos (1595 + 1968). Son fruto del esfuerzo de unos vecinos de El Escorial quienes las colocaron en el mismo lugar que las primitivas para que la mirada de Felipe II no se perdiera en el tiempo.  


Accesos: aparcamiento Euroforum, 1h30

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