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Txuliando (639 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
05/02/2020
Modificado
06/02/2020
7

Txuliando (639 m) es una discreta cumbre que emerge bajo la ladera W de Albertia (866 m), separada del promontorio donde se alza el casco urbano de Legutio a través de la vaguada abierta por el cauce de Albina erreka en su corto recorrido entre el embalse de Albina y el de Santa Engracia.

La montaña, con forma de media luna abierta a poniente donde se alternan las praderas de siega y diente con las plantaciones forestales, tiene dos cotas de altitud pareja (634 y 639 metros), aunque la cartografía señala como más elevada la cima meridional, inmersa bajo un rodal de hermosos abetos rojos que la identifican en la distancia.

A pesar de su modestia, el cerro de Txuliando adquiere relevancia, por su posición estratégica dominante sobre la antaño principal vía de comunicación entre Vitoria-Gasteiz y Bilbo, como escenario bélico en las dos últimas contiendas civiles sufridas por este país: la tercera Guerra Carlista (1872-1876), pleito dinástico e ideológico entre los carlistas, partidarios del pretendiente Carlos de Borbón, y los gobiernos sucesivos de Amadeo de Saboya, la Primera República y Alfonso XII; y la Guerra Civil (1936-1939), provocada por el golpe militar contra el gobierno de la Segunda República, que derivó, tras la victoria de los sublevados, en 40 años de amarga represión bajo la dictadura franquista.

Una escaramuza bélica en Txuliando en 1875, durante la tercera Guerra Carlista

El cerro Txuliando (Chuliando en la grafía de la época) es nombrado por Ricardo Becerro de Bengoa, a la sazón corresponsal de guerra para la revista "La Ilustración Española y Americana", al menos en dos grabados sobre las operaciones militares efectuadas a finales de 1875 por las tropas gubernamentales dirigidas por Jenaro Quesada y Matheus, general en jefe del ejército del norte, en su avance desde la capital alavesa hacia Bilbao, en manos carlistas.

Al parecer, los carlistas habían instalado piezas de artillería en el Alto de Goiain (Galbaraingana), en las lomas de Restia y en Txuliando, desde donde defendían la carretera y hostigaban a las tropas gubernamentales que pretendían seguir su camino hacia Legutiano, Aramaio y Bizkaia. La descripción de la lámina, que muestra un bonito grabado de la localidad de Urbina, reza lo siguiente: "Es la aldea de Urbina, con un puente sobre el río Urkiola, y hasta cuyo punto llegan las granadas que lanzan los carlistas desde el pico de Chuliando".

El otro grabado muestra incluso una reproducción del cerro Chuliando (sic), aunque su aspecto, sin árboles y probablemente idealizado, difiere mucho del actual. La leyenda de la lámina enviada a la imprenta por Becerro de Bengoa dice: "Comprende el panorama de la falda de Arlaban y Larrabea; en el indican: [A] el pico de Chuliando, batería carlista tomada [...] por los Cazadores de Barbastro; D, el monte de Albertia [...]; B, las minas de hierro...".

En una bizarra obra en 14 volúmenes titulada "Narración Militar de la Guerra Carlista de 1869 a 1876" (http://hdl.handle.net/10357/2423, obra original perteneciente a los fondos bibliográficos de la Fundación Sancho el Sabio Fundazioa - Vitoria-Gasteiz), con autoría del "Cuerpo de Estado Mayor del Ejército" y editada en Madrid entre 1883 y 1889, bajo la monarquía de Alfonso XII, se relatan de manera prolija, desde el punto de vista gubernamental, los hechos acontecidos durante la Tercera Guerra Carlista en todos sus frentes. El 28 de enero de 1876, el ejército liberal ataca, en una de las últimas acciones de la guerra, el frente carlista establecido en los alrededores de Legutiano, recibiendo desde Txuliando fuego de artillería; la escaramuza finaliza con el abandono de la posición por parte de los defensores carlistas, que fueron finalmente capturados en su huída hacia Aramaio por las tropas liberales.

"Las fuerzas del centro, hasta llegar á Luco sólo conocieron la proximidad del enemigo por algunos disparos hechos por los puestos avanzados, pero poco después rompieron el fuego dos piezas de artillería de montaña, desde la batería de Chuliando, a la que contestó ventajosamente una de á 10 centímetros establecida en Restia, al mismo tiempo que se emplazaba otra de montaña en Gojain para batirla de flanco; bajo su protección avanzaron 10 compañías de la Reina, por Larrabea y los altos de Albertia, mientras el batallón de Reserva núm. 25, con dos secciones de caballería, continuando por la carretera, arrollaba al enemigo en sus numerosas trincheras. Una sección Krupp, situada en Venta Antolín, obligó á los carlistas á evacuar su batería y á pronunciarse abiertamente en retirada; el regimiento de León, con dos secciones de caballería y una batería de montaña, los persiguieron por la carretera de Aramayona, alcanzando muy pronto á la retaguardia. Al emprender la huída el enemigo, la escolta del general Goyeneche se apoderó de dos piezas con su ganado y efectos, é hizo prisioneros á los 10 hombres que la servían y al oficial de la sección". (Op.cit., Vol.VII, pág.390)

Txuliando en la Guerra Civil. La batalla de Villarreal

Apenas 50 años más tarde, durante la Guerra Civil del 36, toda la línea del frente situado entre los puertos de Arlaban y La Barrerilla vuelve a ser escenario de cruentos combates, a raíz de la ofensiva lanzada desde Bizkaia por el Ejército Republicano del Norte para recuperar Vitoria, en poder de los mandos golpistas, encabezados por el general Camilo Alonso Vega, desde el inicio de la sublevación.

Aunque los combates no se limitaron ni mucho menos al casco urbano y a los alrededores de Legutio (aún llamado Villarreal de Álava en esa época), la acción pasó a la historia como "Batalla de Villarreal". Un panel instalado junto al aparcamiento de San Roke por Legutioko Udala, firmado por la Asociación Sancho de Beurko Elkartea, resume perfectamente los acontecimientos que tuvieron lugar entre el 30 noviembre y el 23 de diciembre de 1936:

"El 30 de noviembre de 1936, el Ejército de Euskadi encuadrado en el Ejército del Norte Republicano, inició su primera y única ofensiva de la Guerra Civil. Su objetivo era la toma de Vitoria y Miranda de Ebro. Partiendo desde sus bases en Ubide y Otxandio con más de 15.000 hombres, primero debía romper el Frente de Álava defendido por 3.900 efectivos y tomar Villarreal y su importante nudo de comunicaciones. A pesar de la superioridad numérica gubernamental de todo tipo de medios la operación fracasó. Tras más de 20 días de cruentos combates, las bajas republicanas sumaron 700 muertos, 3.500 heridos y unos 350 desaparecidos. Las nacionales 450 muertos y 1.050 heridos. Los daños materiales de las poblaciones afectadas fueron cuantiosos, destacando los de Villarreal, cuyo casco urbano quedó destruido."

La cumbre de Txuliando, cosida de trincheras aún en la actualidad, fue una de las posiciones más estratégicas en la batalla por el dominio de Villarreal. Ocupada de inicio por tropas "nacionales", el 1 de diciembre es tomada por varios batallones del ejército republicano, que la defienden hasta la tarde del día siguiente, cuando vuelve a caer en poder de los sublevados; algunos analistas afirman que los combates por el control de los pinares de Txabolapea, nombre con el que también se conoce la posición, fueron los que causaron más bajas entre los gudaris y afines del ejército del norte durante la batalla.

Terminada la guerra e instaurada la dictadura franquista, la España de los "25 años de paz", fiel a su política triunfalista y represora, continúa apuntalando el régimen a base de actuaciones humillantes hacia los vencidos. Fruto de esa estrategia, el general golpista Camilo Alonso Vega, a la sazón Ministro de la Gobernación de Franco (equivalente al actual ministro de Interior), inaugura el 11 de agosto de 1963, en la vitoriana plaza Juan de Ayala, el "Monumento a los Caídos" (sustituido en la década de los 80 por las actuales columnas y fuentes de pizarra negra), acompañado del alcalde Luis Ibarra Landete y bendecido por el obispo Francisco Peralta Ballabriga, ambos afectos al régimen.

El mismo día por la mañana, en un rellano cercano a la cima de Txuliando, Alonso Vega había inaugurado el tristemente famoso "Monumento a la Batalla de Villarreal", una especie de enorme mástil grisáceo que asemejaba la vela de un barco emergiendo de los oscuros pinares de Txabolapea, que durante 30 años perfiló el horizonte al paso de la carretera hacia Barazar y mantuvo vivo entre los legutiarras, a su pesar, el dolor y el sufrimiento de aquel diciembre de 1936.

El ignominioso monumento recibió varios ataques con explosivos por parte de ETA (documentamos al menos dos hasta 1970), pero hubo que esperar hasta finales de la década de los 90 para su demolición definitiva. A partir de entonces, parece haber desaparecido hasta el rastro documental de su existencia y resulta difícil localizar información al respecto. Curiosamente, la hoja 22-7 o 112 (Vitoria) del mapa a escala 1:50000 del Servicio Geográfico del Ejército, en la edición de 1992, muestra el símbolo del monumento en su ubicación, símbolo que no aparecía aún en la edición de 1963. En la topoguía del "GR 38 Ruta del Vino y del Pescado", publicada por la Diputación alavesa en 1996, que utiliza la misma cartografía, encontramos una mínima referencia en la etapa 7 "Mendívil-Legutiano" (sic): "Posteriormente dejamos otra derivación a la derecha que conduce al monumento a la batalla de Villarreal...", cita que hace pensar que en dicha fecha aún se mantenía en pie. Y poco más...

La naturaleza parece empeñada también en borrar cualquier vestigio de ese humillante recuerdo de la dictadura y, en la actualidad, solo es posible localizar entre la vegetación la base circular del monumento, de unos 20 metros de diámetro, con un pequeño murete perimetral de piedra y un corto pasillo de acceso; en su extremo oriental, un umbrío cobijo de piedra y hormigón parece ser utilizado como refugio por los cazadores que frecuentan la zona en temporada. Las trincheras trazadas entre los árboles aún huelen a pólvora, a sangre y a miedo...

Paseo circular a Txuliando desde Legutio

Situados en el aparcamiento bajo el parque de San Roque, antiguo camposanto de Legutio (563 m), donde existe un interesante panel informativo sobre la Batalla de Villarreal, hay que subir a la plaza Elixoste, en la trasera de la parroquia de San Blas, y descender por el camino señalizado con una marca rojiblanca del GR 38 "Ruta del Vino y del Pescado", hasta el fondo del valle por donde corre Albina erreka. Pasado el puente, seguimos a la derecha el camino rural asfaltado por donde discurre el GR en dirección a Larrabea y Landa.

Tras un tramo ascendente, con la cola del embalse a la vista, abandonamos en el alto la ruta señalizada y tomamos la pista forestal que sale a la izquierda. Entre robles y plantaciones de lawsoniana, el carretil remonta en ligera pendiente la ladera de Txabolapea, deja atrás un depósito de agua, cruza los cortafuegos pelones de dos tendidos eléctricos y alcanza una bifurcación frente a la entrada de un prado, justo al pie de un discreto promontorio cubierto de abetos rojos; entre antiguas trincheras invadidas por las zarzas, un retorcido roble señala la cima de Txuliando (639 m)(0,25), cercana a la alambrada del prado. La cota 639 m del mapa del IGN se refiere en realidad a la ubicación del monumento.

La pista que se desgaja a la izquierda bajo la cumbre muere enseguida en un cerrado zarzal; un rastro de paso, utilizado por los cazadores y por algún esporádico curioso, conduce enseguida al aterpe y a la semioculta plataforma circular del desaparecido monumento, que la vegetación acabará por borrar hasta de la memoria.

Bajo la cima, junto a la entrada al prado, la chapa de un pequeño mugarri de la DFA denomina al paraje como Txuliando. Seguimos en descenso la pista forestal, con el prado a la izquierda, avistando a lo lejos las siluetas de Oketa, Gorbeia, Aldamin, Lekanda y Arralde; algo más cercanos, los cerros arbolados de Aiaogana y Esnauritzagana. Rebasado el prado, cruzamos una langa (nuevo mojón denominado Txuliando) y tomamos entre marojos el sendero de la izquierda, bajo la falda boscosa de Albertia; en el siguiente cruce, habitualmente embarrado, volvemos a seguir el ramal de la izquierda hasta una nueva langa.

Una vez traspuesta, la amplia pista de tierra nos lleva entre bordas de ocio y naves de ganado hasta un cruce, con el casco de Legutio encaramado en su promontorio. Descendemos de frente por el ramal asfaltado que nos lleva a un puentecillo sobre Albina Erreka en Saindurdi auzoa, junto al cruce con el camino rural señalizado a Larrabea y Urrunaga, donde se recuperan las marcas rojiblancas, en este caso del GR 25 "Vuelta a la Llanada", procedentes de la presa de Albina; las señales trepan entre caseríos hasta la carretera de Aramaio y el inmediato parque de San Roke (1,15 la ruta circular).

Acceso: Legutio (25 min)

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