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Regatxol (1260 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
28/04/2020
Modificado
28/04/2020
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El cordal de Serraplana, donde se alza la cima del Regatxol (1260 m), actúa de puente entre las alturas a poniente del Port de Torre Miró, con máxima cota en la Mola del Carrascal (1268 m), y las alineaciones que delimitan por el N y por el S la hoya de la Tinença de Benifassà; desde el punto de vista orográfico, el dilatado apéndice de Torre Miró se puede considerar como una estribación suroccidental del extenso y complejo Macizo dels Ports de Beseit.

Situado en el extremo más oriental de la comarca de Els Ports, con capital administrativa en Morella, el vértice de Regatxol roza los límites de la comarca del Baix Maestrat, más concretamente de la Tinença de Benifassà, subcomarca histórica declarada parque natural por la Generalitat Valenciana en 2006 con una distribución poco convencional de los espacios a proteger, a manera de grandes islotes inconexos repartidos por el término municipal de la Pobla de Benifassà. Las vastas laderas meridionales de Regatxol, surcadas por recónditos barrancos vertientes al río Cervol, conservan importantes superficies cubiertas del carrascal autóctono.

Nos encontramos en una de las zonas más despobladas de Castellón y de la Comunidad Valenciana. Las dos localidades de referencia para la cumbre de Regatxol, Castell de Cabres (Benifassà) y Herbeset (Morella), apenas suman media docena de habitantes cada una; en el caso de la pedanía morellana, probablemente ni siquiera de manera permanente.

Herbeset es un pueblo de postal, con su racimo de casas encaramadas en un promontorio que se asoma por poniente a una profunda vaguada. Su emplazamiento estratégico y la disposición de sus viviendas sugieren que, en origen, pudiera tratarse de una alquería árabe fortificada, quizás provista en su extremo septentrional, en el espacio que hoy ocupan la parroquial de San Miguel, el cementerio y la amplia explanada que culmina el cerrillo, de alguna atalaya de vigilancia, actualmente desaparecida.

Gaspar Joan Escolano (Valencia, 1560-1619), presbítero, historiador y cronista del reino de Valencia, escribió un extenso tratado geográfico e histórico sobre el reino de Valencia hasta la expulsión de los moriscos en 1609, titulado "Década primera de la historia de la insigne y coronada ciudad y reyno de Valencia", obra publicada entre 1610 y 1611. En la segunda parte de dicha obra, Libro Octavo, "Capítulo IIII. Que contiene la descripción de la villa de Morella y todo su districto, con muchas antigüedades", nombra a Herbeset como "Herbes Sobirans" (de arriba), en contraposición a "Herbés Jussans" (de abajo), la actual localidad de Herbés:

"Herbes Iusans, se llamo asi de la palabra Lemosina Ius, que quiere dezir abaxo: y nombraronle deste nombre por estar fundado este pueblo en parte baxa y muy regalada, respecto de otro Herbes, llamado Sobirans, o Soberano, puesto a una legua deste, en parte soberana y alta. No llegan a noventa las casas del primero, ni a veynte las del segundo".

Por su parte, el ilustrado Antonio Josep de Cavanilles, en sus "Observaciones sobre la Historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia" (Madrid, 1797), hace una curiosa (y en apariencia, contradictoria) referencia a la aldea de Herbeset, tachando a sus moradores de "infelices" y loando a continuación su idílico modo de vida:

"Los dos pueblos, ó bien sean aldeas de Herbés y Herbeset, aunque dueños de un dilatado término, son tan infelices como los de la Tenencia. A diez casas y á ocho cortijos se reduce la población de este último, que está situado al pie de un peñón calizo. Aislados allí sus vecinos, viven tranquilos en aquella soledad: no conocen las necesidades ficticias de los grandes pueblos, ni las ceremonias fastidiosas que van siempre con la desigualdad de fortunas, se contentan con poco, viven sanos, y sacan de la tierra el alimento."

Y, bajando luego a un terreno más pragmático, continúa:

"La hondonada que tienen al poniente es hermosa y fértil, de la qual y de otros trozos que cultivan cogen hasta 200 cahices de granos; á estos y á algún ganado se reducen los recursos del pueblo. A media legua hácia el norte de la aldea corre un arroyo entre dos cerros ó bien montes, cubiertos enteramente de pinos, y en las inmediaciones húmedas se descubren betas de madera fosil mas ó ménos penetrada de betun, tomando en partes la consistencia, fractura y brillantez del azabache. El peso es grande quando la madera abunda de cuerpos extraños, que son tierras piritosas, y ocre amarillento. Nada mas ofrece aquel suelo hasta la raya de Aragon sino montes, barrancos, pinos y desiertos."

Tanto Herbés como Herbeset son topónimos que parecen hacer referencia a pastos o herbazales, lugares donde predomina la hierba, lo que sugiere la tradicional dedicación ganadera de sus habitantes. La bucólica arcadia insinuada por Cavanilles para estas aldeas no pareció convencer a los vecinos de Herbeset; situado a 1145 metros de altitud, abierto a todos los vientos y con sus escasos bancales cultivables distribuidos en la profunda hondonada bajo la población, el lugar se fue despoblando hasta acabar completamente deshabitado. En la actualidad, su pequeño núcleo de casas remozadas con esmero renace los fines de semana y en periodos vacacionales en base al turismo rural y a las segundas residencias.

A Regatxol desde Herbeset

La ruta es sencilla y se puede acortar a voluntad, pero merece la pena realizarla a partir de Herbeset (1145 m), recorrer sus rincones y sus callejas, casi siempre vacías, y asomarse al mirador hacia tierras del Bajo Aragón junto al camposanto y el peirón de Santa Bárbara. Desde el panel de "Senders d'Herbeset" habilitado a la entrada del pueblo, hay que retroceder por el ramal asfaltado de acceso (coincidente con el sendero PR-CV 215 "Morella-Herbeset" y con el reciente GR 331 "Terras de Conquesta") hasta la carretera CV-105, donde tomamos dirección hacia Castell de Cabres.

Recorrido aproximadamente 1,5 km desde el inicio, se desgaja a la izquierda una pista por donde continúa el trazado del GR 331 hacia Castell de Cabres; debemos seguir un tramo más por la solitaria carretera hasta un panel que anuncia la próxima entrada a la Tinença de Benifassà; en este punto se separa a la derecha (SE) un ancho carretil de gravilla, por el que continuamos en ligero ascenso.

Los carteles avisan que caminamos entre terrenos del Mas de Serraplana y recuerdan la prohibición de recolectar hongos y setas. Se deja atrás a la derecha, al otro lado del cierre de espinas que delimita el camino, una cabaña de teja en buen estado y, poco más adelante, al final de un fuerte repecho, trasponemos una cancela metálica. Justo al otro lado, abandonamos la pista por un senderillo que trepa a la derecha, junto a la alambrada, cruza un sombreado rodalillo de pinos y se encarama a la despejada cresta del monte, a poniente del punto más elevado.

Un breve recorrido ascendente, sorteando matas de enebro, erizones y tomillos, nos sitúa junto al vértice geodésico y el peirón de piedra, dedicado a Sant Pere Màrtir y Santa Bàrbara, que coronan la cima de Regatxol (1260 m). Panorámica abierta, de relieves sobrios y sin estridencias, y muy dilatada en todas direcciones, especialmente hacia el arco septentrional, desde las lomas de Torre Miró y su parque eólico hasta las estribaciones occidentales del macizo de Els Ports, pasando por las boscosas y poco concurridas alturas que actúan de límite entre la Comunidad Valenciana y las comarcas turolenses del Matarranya y Bajo Aragón.

Ciclo de Rollos y Primas de Morella

Un apunte final sobre los innumerables peirones que puntean pueblos, cruces de caminos y montañas de Teruel y del interior de Castellón, como el que corona la cumbre de Regatxol. El peirón, frecuentemente consagrado a figuras del santoral que la religiosidad popular considera protectoras contra plagas y fenómenos naturales que pudieran destruir sus haciendas o arruinar sus cosechas, adquiere para los campesinos un papel totémico y mágico, mezcla de superstición y de fe ciega en las creencias religiosas heredadas de los mayores.

En el municipio de Morella, bien nutrido de estos elementos patrimoniales, se conserva una curiosa costumbre, denominada "Ciclo de Rollos y Primas", que consiste en visitar en determinadas fechas de la primavera, que varían cada año, los numerosos peirones repartidos por todo su término, para implorar la protección de sus titulares y repartir entre los asistentes, de paso, roscos y dulces elaborados para la ocasión, denominados precisamente "rotllos y primes".

De la interesante y minuciosa web "Ermitas y Santuarios de la Comunidad Valenciana" (https://www.ermitascomunidadvalenciana.com), agradeciendo la amable autorización de su responsable, Vicente J. Olmedo, adjuntamos el texto completo de una entrada que describe perfectamente esta peculiar tradición:

"Los habitantes de las numerosas masías diseminadas por el extenso término morellano mantienen desde época medieval la antigua tradición conocida como Ciclo de Rollos y Primas, creada para solicitar la protección de los santos para sus tierras y cosechas.
Este curioso ciclo, de venerable antigüedad y que ha pervivido a pesar de la modernización de las tareas agrícolas y la continua despoblación, se desarrolla todos los años entre abril y junio, es decir, desde la época de siembra a la recolección de frutos. Con ligeras variantes según el santo al que se visite, los participantes en esta rogativa acuden en romería en ciertas fechas a determinadas capillas o peiróns dedicadas a distintas advocaciones y repartidas por todo el término. Allí se procede a la bendición de términos, se ruega la protección del titular y los respectivos mayorales obsequian a los asistentes con los rollos o primas, típicos productos de panadería y repostería de estas tierras."

Acceso: Herbeset (1 h)

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