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Quiteria, Santa   (325 m)

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Angel J J
Fecha Alta
03/05/2020
Modificado
03/05/2020
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Una de las pocas zonas de paseo que tiene Tudela son los pinos de Santa Quiteria, en el monte San Julián, aunque el nombre más usado por las personas de la zona es Santa Quiteria. Se encuentra en la salida hacia Tarazona, enfrente del colegio público Monte San Julián, nada más pasar el cementerio. Serán poco más de 30 hectáreas de pinos, pero al tener en medio dos campos de futbol y un circuito para correr, lo suele emplear para distraerse la ciudadanía de Tudela.

En un cabezo (322 m) al norte entre los pinos, se encuentra la ermita de Santa Quiteria, que da el nombre popular al monte, pero la cima más elevada se encuentra en otro más al sur (326 m) que es donde ponemos la reseña. Desde ella los atardeceres son muy bonitos, cuando el sol se oculta entre la Alcarama, Yerga o Peña Isasa, dependiendo de la época del año.

La primitiva ermita se desconoce con exactitud cuándo fue fundada, siendo citada por primera vez en 1373, donde se especifica que se situaba en los montes de San Julián, dando vista al extenso campo de la Albea. Estos campos son los situados a poniente del monte. Fue derribada por Espoz y Mina en 1813, y tras el derribo de la antigua ermita, se reedificó una nueva, en 1816, posteriormente fue restaurada en los años 1909 y 1923. Entre 1936 y 1937, durante la Guerra Civil, la ermita se convirtió en un fuerte. En el año 1982 al encontrarse en estado ruinoso, fue completamente restaurada de nuevo.

Un historia o leyenda que se cuenta de esta ermita, es del año 1683, cuando la joven María Arróniz (hija de Miguel Arróniz y Petronila Marsella), que días antes le había mordido un perro y contagiado la rabia, permaneciendo en la cama sin levantarse desde entonces. A los días en una noche de cierzo y lluvia salió de la ciudad con un camisón y un candil, teniendo que buscarla los familiares con varias cuadrillas de Tudela. Al llevar la tarde del día siguiente, cuando no tenían esperanzas de encontrarla sana, la hallaron en el interior de la ermita de Santa Quiteria, con la puerta cerrada, muy tranquila y sin muestras de la enfermedad, acompañada del perro que le había mordido atado a su muñeca con una cinta. La chica no recordaba nada de lo ocurrido, pero desde entonces en Tudela quedó grabada para siempre esta historia y, desde ese momento, permanece la creencia de que las personas y animales que se postran ante la imagen quedan librados del mal de la rabia.

En la capital ribera se celebra la festividad de Santa Quiteria cada 22 de mayo, gracias al esfuerzo de un grupo de amigos que siguen manteniendo esta tradición. Suman 170 familias, más de 600 personas, empeñadas en que la ermita situada en el paraje del mismo nombre siga atrayendo a la gente y cada festividad cientos de personas se congregan en los alrededores de esta ermita, donde después de celebrar una misa se reparten unos bollos rellenos con un chorizo, la merienda tradicional de este día.

Desde estacionamiento campo de futbol (300 m).

En el estacionamiento del campo de fútbol situado al lado del cementerio, cogemos un camino WNW, o entre los pinos que están muy limpios y con varias sendas, hasta que llegamos a la ermita de Santa Quiteria (322 m), al lado de unos depósitos de agua. Desde la ermita continuamos hacia el sur por sendas o caminos peatonales, llegando pronto a las cercanías de la cima, que la tenemos a la izquierda del camino principal que rodea el pinar.

Acceso: estacionamiento campo de fútbol (15 min).

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