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Tossal Gros (1255 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
03/05/2020
Modificado
13/05/2020
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Situado en el extremo occidental de la Serra de Turmell, sobre las revueltas de la N-232 en el puerto de Querol, el Tossal Gros (1255 m) constituye la segunda cima más elevada del sistema, solo por detrás del propio pico Turmell (1276 m); la cartografía suele individualizar este tramo del relieve como Serra de Santa Àgueda. Aunque la señal geodésica que corona la cima se sitúa por escasos metros en terrenos del término municipal de Morella, el cordal traza la línea divisoria entre este municipio y el de Vallibona.

A corta distancia al E del Tossal Gros se alza una segunda cota, de altitud pareja a la principal, que la cartografía del ICV singulariza con el nombre de Tossal, reconocible por estar coronada por varias antenas de telecomunicaciones y por una caseta de vigilancia de incendios, denominada Vallivana, de la Xarxa d'Observatoris Forestals de la Generalitat Valenciana.

La cima del Tossal Gros actúa como nudo hidrográfico entre tres cuencas diferentes, todas ellas vertientes al Mediterráneo por diferentes rutas; la ladera septentrional de la sierra evacúa hacia el río Cérvol (Vinaròs), los barrancos de la fachada meridional alimentan la rambla estacional de Cervera (Benicarló) y los manantiales que nacen a poniente engrosan el cauce del río Bergantes, afluente del lejano Ebro a través del Guadalope (Amposta).

Desde Vallibona

La recóndita localidad de Vallibona, inevitablemente, nos trae a la mente la azarosa vida de Teresa/Florencio Pla Meseguer, de la que ya nos ocupamos al reseñar en Mendikat el ascenso al Turmell (1276 m). En la rampa de acceso a la entrada de Vallibona (660 m), se localiza un poste de señales del GR 7, donde se bifurcan las dos rutas señalizadas a Morella, que se unirán a la altura del Peiró Trencat (1114 m) y permiten realizar un espléndido itinerario circular, con un corto desvío a la cima del Tossal Gros.

Dejando para el regreso la ruta por el "camí vell", hay que seguir durante unos metros en dirección al Port de Querol y Morella la carretera CV-111 que da acceso al pueblo; a poco de cruzar el puente sobre el río Cérvol, las marcas rojiblancas del sendero se desvían a la izquierda y continúan junto al cauce del Barranc de l'Arna, que pronto se vadea. El viejo camino, con preciosos tramos empedrados y muros de piedra seca, gana altura junto al Barranc de la Pansana, lo vadea y cruza luego la carretera (0,25).

Al otro lado del asfalto, tras pasar junto al Mas de Baix de Santa Àgueda y el Mas de Cap d'Ombria, con su carrasca monumental, la senda continúa trepando por la umbría arbolada de la sierra hasta alcanzar un camino forestal que asciende por un contrafuerte despejado y se bifurca más arriba entre carrascas al pie de un cantil calizo, ya bajo la vertical de la cima (1,30).

Abandonamos en este punto las señales del GR y seguimos a la izquierda (E) la pista que, en varias lazadas, asciende hasta las antenas y la caseta del Tossal del Corral de Santa Àgueda (1255 m); unas marcadas roderas por la despejada loma, con una alambrada a la derecha, conducen sin más complicaciones hasta el vértice geodésico del Tossal Gros (1255 m)(2,00), excepcional mirador hacia el sobrio paisaje montañoso del Baix Maestrat y Els Ports.

La ruta circular más completa pasa por descender a plena loma al NW para enlazar de nuevo con el trazado del GR 7, que nos llevará al popular Peiró Trencat (1114 m)(2,25); dejando en esta encrucijada la continuación del sendero hacia Morella, seguimos la flecha del GR que indica la dirección a Vallibona por el "Camí Vell" (3,50-4,00).

Desde la ermita de Santa Àgueda

Un itinerario mucho más breve y descansado para coronar la cima se inicia en el collado (1145 m) situado nada más superar el km 7 de la carretera CV-111, entre el Port de Querol y Vallibona. Un camino forestal ligeramente ascendente alcanza en breve la ermita de Santa Àgueda, con su casa del ermitaño aneja, un recio templo de tradición románica sumido (en la fecha de la visita, enero de 2016) en un abandono inaudito que lo conducía sin remedio a la ruina; afortunadamente las reformas realizadas en fecha reciente han mejorado notablemente la situación, tal como informa la web  "Ermitas y Santuarios de la Comunidad Valenciana" :

"Ante el riesgo de derrumbe y su pérdida definitiva, el Ayuntamiento de Vallibona impulsó la Asociación Recuperar Santa Àgueda para implicar a los organismos provinciales y autonómicos en su restauración. Gracias a ello, con fondos de la Diputación, se inició a finales del 2017 un plan de restauración de las estructuras más dañadas, especialmente cubierta, paramentos y pavimento. Queda pendiente, sin embargo, la recuperación de la vivienda del ermitaño anexa, parcialmente derruida."

Un sendero continúa en ascenso entre pinos por la lomada, contornea por el S una cota coronada por una pequeña casa (el Xalet del Corral de Santa Àgueda, según el ICV), y alcanza la pista de servicio de las antenas y del observatorio forestal ubicados en la cima del Tossal del Corral de Santa Àgueda (1255 m); las roderas por la loma, al W, conducen en breve hasta la cima del Tossal Gros (1255 m)(0,40).

Acceso: Vallibona (2 h); Ermita Santa Àgueda (40 min)

Leyenda de Santa Àgueda, Sant Cristòfol y Sant Domènec

En la obra de José Soler Carnicer: "Morella y Els Ports: Rutas, historia y tradición" (Carena Editors, Valencia 2006), su autor refiere una curiosa leyenda, cuyo texto reproducimos a continuación, en torno a Santa Àgueda y sus pendencieros "hermanos" Sant Cristòfol y Sant Doménec, que cuentan con ermitas relativamente próximas (en Castell de Cabres y Vallibona, respectivamente); llama la atención el evidente paralelismo del relato con otras tradiciones que se conservan en lugares tan distantes como el Sobrarbe aragonés (ermitas de Santa Catalina, Santa Engracia y Santa Marina) o la Sierra Norte de Guadalajara (Alto Rey, Ocejón y Moncayo).

"Una curiosa leyenda cuenta que Santa Águeda tenía dos hermanos llamados Cristófol y Domenech. Ambos tenían con frecuencia fuertes controversias por sus dispares maneras de pensar y obrar. Debido a estos habituales altercados su hermana los castigó a vivir separados sin que volvieran a estar juntos. Pero ella mantuvo una estrecha vigilancia para comprobar que el uno y el otro no se veían, y así evitar la afrenta de que los dos volvieran a reñir. Con el paso de los años Cristófol y Domenech llegaron a santos y en el lugar donde los había conminado su hermana se alzaron sendos eremitorios. Uno, el de San Cristófol, en el término de Castell de Cabres, (...) y otro dedicado a Sant Doménech. Y, efectivamente, desde el alto donde están las ruinas de la ermita de Santa Águeda, pueden verse ambos eremitorios, como si estuviesen bajo la atenta mirada de la hermana que puso paz entre los hermanos."

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