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Gañaundi (1013 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
02/09/2020
Modificado
03/09/2020
3

A partir de las crestas de Eskalaborro (1228 m) se desprende hacia el NW, sobre la profunda hendidura del valle de Ergoiena, un potente contrafuerte montañoso, camuflado bajo el inmenso hayedo que cubre la vaguada excavada por el río Leziza y sus barrancos subsidiarios entre el imponente espolón de Beriain (1494 m) y el caprichoso cresterío a oriente de Lizarraga.

Este estirado apéndice, bien visible desde la carretera que asciende a los rasos de Andia por el puerto de Lizarraga, adquiere incluso proporciones de montaña importante si se contempla desde los accesos de Torrano/Dorrao a la ermita de San Pedro por la pista que recorre el fondo del valle; este humilde templo de aspecto rústico se ubica, precisamente, a los pies del mencionado estribo, en el vértice de unión entre Leziza erreka y un pequeño barranco anónimo, que delimitan su perímetro por la base del relieve.

Dos modestas cotas, escasamente visitadas por los mendizales, puntean la lomada del contrafuerte boscoso: Lebia (1034 m), la más elevada, escondida entre el arbolado en el entronque oriental del cordal con las laderas de la sierra; y Gañaundi (1013 m), una interesante cumbre situada en el borde de la crestilla afilada que remata el espolón a poniente, antes de desplomarse, 300 metros más abajo, sobre la confluencia de los arroyos citados, en el entorno de la ermita de San Pedro.

Desde la ermita de San Pedro (Torrano/Dorrao)

Resulta bastante sencillo realizar, a partir de la ermita, una ruta circular con ascenso a estas dos desconocidas cimas de Andia, inmersos en la frescura y la belleza del espléndido hayedo que viste las laderas de la sierra, con atisbos esporádicos, por un lado, hacia las dentadas crestas que se proyectan hacia el valle a partir del alto de Lizarraga y, por el contrario, hacia la interminable muralla pétrea del coloso Beriain (1494 m); el templo, con espacio para aparcar, se alcanza en 2,3 km por una pista de grava que abandona el pueblo hacia el E, grato trayecto que, de manera alternativa y muy recomendable, se puede recorrer a pie, añadiendo al reseñado el tiempo necesario.

Frente a la ermita de San Pedro (670 m), la pista salva un paso canadiense, cruza un puente sobre el cauce de Leziza erreka, deja a la derecha una borda y, de inmediato, traza una curva a la izquierda; en este punto se desvía a la derecha un carretil de tierra, por el que regresaremos tras visitar las dos cotas previstas. La pista, de buen firme de grava, asciende en suave pendiente por la margen izquierda orográfica del arroyo Leziza, casi exhausto al final de un verano sin lluvias. Junto al talud, una fuente de agua fría invita a refrescarse. A lo largo del camino se apilan las suertes de leña que caldearán los caseríos de Dorrao el próximo invierno.

Recorridos 25 minutos por este carril (Atazabal bidea en los mapas), aparece a la derecha una bifurcación secundaria, que seguimos en ascenso hasta otro ramal que se desgaja, también a la derecha (0,32), y continúa ascendiendo en moderada pendiente que se acentúa en algunos tramos; breves atisbos de la cresta de Eskalaborro entre las hayas y, hacia atrás, de la ermita de San Donato.

En un mínimo rellano herboso (0,45), en torno a la cota 980 m, que la cartografía del SITNA rotula con el sugerente topónimo de Otsopasa, abandonamos este camino por otro que surge a la derecha, pasa junto a una oscura torca arbolada y encara un empinado cono cubierto de hierba, al que no es necesario ascender. Rebasado este obstáculo, el pedregoso camino gana la loma de Gañaundi, donde se difumina.

Ahora todo consiste en seguir bajo las hayas la marcada crestilla, que se estira y se afila hacia el NW. Trepamos tocando la roca con la punta de los dedos un peñasco despejado, que permite algún asomo panorámico y simula ser el punto más alto; comprobado el error, la cresta continúa unos metros más en la misma dirección hasta encaramarse en la esquiva cima de Gañaundi (1013 m)(0,55). Entre las grietas de la peña han brotado algunos majuelos; a través de sus ramas, movidas por la brisa, la ermita de San Donato aparece y desaparece.

De vuelta al cruce de Otsopasa (1,05), seguimos a la derecha el camino ascendente, que remonta la áspera ladera de Lebia (1034 m), sortea algunos promontorios pedregosos y se planta frente a una discordante caseta de chapa galvanizada, próxima a la cima de esta cota rocosa, que se alcanza sin dificultad (1,20).

Al SE de Lebia se despeja un herboso collado (1012 m), punto de entronque del apéndice de Gañaundi con la sierra. La marcada senda que se introduce en el bosque a partir del calvero trepa sin pérdida por el hayedo hasta el portillo de Elordui (1205 m), en una preciosa ruta que gana el raso de Andia por este ancestral paso pastoril abierto a oriente de Pagomotxeta (1237 m).

Salvo que esa sea nuestra intención, buscaremos a la derecha del collado de Lebia el amplio camino que se introduce en la vaguada (Eslunbe en la cartografía); serpentea de inicio, jugueteando con el cauce del reseco barranco, y desciende luego, bastante directo y con pendiente llevadera, hasta la borda, el puente sobre el arroyo y la ermita de San Pedro (1,45).

Acceso: Dorrao/Torrano, Ermita de San Pedro (55 min)

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