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Gando (587 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
31/01/2021
Modificado
31/01/2021
7

La modesta colina de Gando (587 m) se sitúa en el extremo sur de un prolongado apéndice desprendido desde las alturas de Elgeamendi/Albiturri (944 m), que hunde sus raices en las aguas del embalse de Ullibarri Ganboa; a partir de la década de los 50 del siglo XX, Gando se convirtió en una península que proyecta su proa sobre el sector más meridional del lago artificial, frente a la ruinosa iglesia de Azua y las populares playas de Garaio. Las mansas alturas del cerro están ocupadas por un extenso prado vallado, intercalado con pequeñas formaciones boscosas en las que predominan pinos y quejigos, donde pace una nutrida manada de pacíficas vacas; un impactante tendido eléctrico que corta el cerro al biés deja junto a la cota más elevada una grosera torre metálica, antiestética referencia visual para ubicar la cima de Gando (587 m).

La península de Gando se une por el norte a tierra firme en terrenos pertenecientes al concejo de Marieta-Larrintzar. La pasarela del Zadorra/Zadorrako pasabidea enlaza la ladera oriental de Gando con el Parque Provincial de Garaio, mientras que, a poniente, la pasarela de Azua/Azuako pasabidea permite el paso hacia esta desaparecida localidad, incorporada al municipio de Elburgo/Burgelu tras la inundación de las tierras y pueblos del ayuntamiento de Ganboa, del que era cabecera.

Resulta inevitable (y un deber de justicia histórica para los antiguos vecinos del valle de Ganboa) reconocer y recordar las historias dramáticas que se ocultan detrás de muchos macroproyectos que, esgrimiendo razones como la utilidad pública o el interés social (argumentos que camuflan en demasiadas ocasiones intenciones económicas o especulativas menos nobles), arrasan con lugares, con elementos culturales y patrimoniales, y con modos de vida y derechos ancestrales de sus habitantes, que acaban expropiados, expoliados y expulsados para siempre de sus tierras y de sus casas.

Es lo que ocurrió en Ganboa en la década de los 50, en plena dictadura franquista. Bajo las aguas del embalse que debía abastecer de energía a los Altos Hornos de Bizkaia, y de agua de consumo a los habitantes de Bilbao y de Vitoria-Gasteiz, desaparecieron completamente los pueblos de Zuazo de Ganboa, Landa, Mendizabal y Urizar, se despoblaron Azua, Garaio, Larrintzar y Orenin (convertido en isla inhabitable), y perdieron casas, tierras y vecinos, en diversa proporción, Ullibarri Ganboa, Mendixur, Marieta y Nanclares de Ganboa.

Una de las aldeas engullidas por las aguas, Zuazo de Ganboa, se recostaba precisamente al pie de la ladera occidental de Gando, en la margen derecha del Zadorra, junto a la carretera que unía Azua con Marieta y Larrintzar, de la que aún se conserva un tramo asfaltado y un viejo mojón kilométrico que indica "Vitoria 22K".

Las personas interesadas en ampliar información al respecto pueden recurrir a los paneles que aportan datos sobre los pueblos afectados por esta infraestructura, instalados recientemente por la DFA en diferentes lugares en torno al embalse: punto de información de la playa de Garaio, aparcamiento de la playa de Landa, aparcamiento del parque ornitológico de Mendixur, vía verde del embalse en Ullíbarri-Gamboa, embarcadero de la isla de Zuhatza y mirador de la presa de Ullibarri.

El libro publicado en 2008 "A cincuenta años...", de Txus Bilbao, que se puede consultar en bibliotecas públicas, proporciona interesante información de primera mano sobre el proceso de construcción del embalse y sus consecuencias para las familias afectadas. Por último, en la web de la Diputación Foral de Álava https://ullibarri-gamboa.araba.eus/es/memoria-historica-del-embalse, encontramos abundantes datos históricos sobre los pueblos de Ganboa y jugosa documentación gráfica y escrita, entre la que adjuntamos a esta reseña una excelente unidad didáctica para estudiantes de la ESO, con textos de Fernando Sánchez Aranaz; como colofón a este trabajo de sensibilización histórica, el historiador y escritor donostiarra resume:

"El proyecto del sistema de embalses del Zadorra fue, desde el punto de vista técnico, modélico para su tiempo. Sin embargo, sus consecuencias fueron muy graves. Resultó inundado el histórico valle de Gamboa. Algunos de sus pueblos fueron ocultados por las aguas. Otros quedaron aislados o sin tierras para trabajar. Algunos más perdieron gran parte de su término y de su patrimonio. La consecuencia fue la emigración forzada de gran parte de sus habitantes, en su mayoría con unas indemnizaciones irrisorias."  Y concluye: "Es necesario recuperar esta memoria, para reflexionar sobre los errores cometidos y evitar que vuelvan a repetirse...".

A Gando desde Garaio

A través de las diversas pasarelas, que permiten salvar con comodidad (y cierta dosis de emoción añadida) las aguas del embalse, la península de Gando es lugar de paso obligado para la multitud de paseantes y senderistas que recorren, a partir del concurrido parque de ocio de Garaio, las agradables y didácticas rutas señalizadas en torno a la cubeta inundada.

El itinerario propuesto para ascender a Gando (587 m) se inicia en el primer aparcamiento habilitado una vez rebasada la antigua iglesia de Garaio (reconvertida en mirador panorámico) y los edificios de la oficina de información del parque. Descendiendo al borde del agua, la senda balizada contornea la playa y rodea el cerro Muskurio (597 m) por la izquierda hasta alcanzar la pasarela flotante del Zadorra, con sus 208 metros de emocionante balanceo sobre las aguas grises del lago.

Al otro lado se alza el modesto relieve de Gando, coronado por una torreta eléctrica. Cruzado el puente, la senda obliga a circunvalar el cerro por la izquierda, hasta situarse en su extremo meridional, donde un poste de señales invita a cruzar una cancilla de madera para remontar suavemente con rumbo norte en dirección a Marieta.

Pronto se incorpora por la izquierda un camino procedente de la senda principal, también señalizado a Marieta desde un punto próximo a la pasarela de Azua; a poco de rebasarlo, antes de que el carretil empiece a descender, aparece a la izquierda una portilla metálica (sin candado en nuestra visita) que franquea la entrada al prado que ocupa la ondulada plataforma cimera de Gando. Siguiendo las sendas abiertas por el ganado entre los bosquetes de quejigos, con la referencia de la torre de alta tensión más elevada, tropezamos finalmente con una alambrada; un caballete situado bajo la cercana línea del tendido eléctrico salva el obstáculo y se encarama sin problemas a la cima de Gando (587 m).

Para el descenso, es recomendable volver sobre nuestros pasos y abandonar discretamente la finca privada, ocupada por el ganado, por la misma cancela utilizada en el ascenso; las demás portillas de acceso a las praderas suelen estar cerradas con cadena y candado y pueden obligarnos a superarlas a base de arriesgados y poco decorosos ejercicios de funambulismo. Se puede prolongar el corto paseo descendiendo en dirección a Marieta hasta la base de la colina; aquí se enlaza con la carreterilla asfaltada que rodea Gando por poniente junto a la lámina de agua donde reposan los restos sumergidos de Zuazo de Ganboa, contemplando los perfiles nevados del macizo de Gorbeia y las bullangueras bandadas de fochas y ánades que animan los recodos del embalse.

Una vez junto a la pasarela de Azua, con la destartalada torre de la iglesia de este pueblo fantasma al otro lado, recuperamos la senda principal y las balizas que nos permiten el cómodo regreso a la pasarela Zadorra y, esta vez por la senda del mirador Otxanda, que rodea Muskurio por el norte, al punto de inicio en Garaio (2,00).

Acceso: Parque Provincial de Garaio (45 min)

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