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Amarillas, Peñas (1482 m)

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Hugo Fernández
Fecha Alta
07/04/2021
Modificado
08/04/2021
2

Modesta, aunque bonita, cota ubicada al sureste de Horquín (1583 m), la cima de mayor altitud de la Sierra del Camero Viejo. Entre Horquín y Peñas Amarillas (1482 m) se encuentra Panderón (1497 m), de prominencia y altitud muy similar a Peñas Amarillas, aunque de aspecto más redondeado.

Panderón y Peñas Amarillas están separados por el collado de Piedra Hincada (1461 m), que recibe ese nombre por la presencia de una roca clavada en el suelo. Junto a ella se encuentra el mojón MP-126. En la misma cima de Peñas Amarillas (1482 m) se encuentra el mojón MP-125. Estos hitos sirven para trazar la linde entre dos Montes de Utilidad pública: Mataoscura, perteneciente a Gallinero, y La Pineda, de Lumbreras. El Catálogo de Montes de Utilidad Pública tiene su origen en el siglo XIX. Se remonta a la desamortización de Mendizabal. Buscaba proteger las montañas, evitando que pasasen a manos privadas, y salvaguardando la integridad de los bosques. El amojonamiento en la zona se realizó entre 1970 y 1976.

Horquín (1583 m) cuenta con bastante tradición montañera. La presencia de una torre de vigilancia de incendios hace que sea fácilmente accesible por pista desde diferentes puntos y además el GR-93 pasa al norte de la cima, muy próximo a ella. Sin embargo, ninguna ruta habitual de ascenso a Horquín transita por Peñas Amarillas ni por Panderón y la visita desde Horquín implica, a pesar de la cercanía, implica descender, y luego recuperar, más de 100 metros de altura lo que hace que sean dos cotas poco o nada visitadas.

En la vertiente este de Peñas Amarillas hay un vistoso roquedo y bajo él una bonita pradera. Al sur de la cumbre se encuentra la preciosa Aldeanueva de Cameros (1117 m), también llamada simplemente La Aldea. En mi opinión una de las poblaciones más bonitas de toda La Rioja.

Urreci y "la España Vaciada"

Al norte de Aldeanueva se encontraba Urreci, una aldea desaparecida en el siglo XVI. Como recoge Luis Vicente Elías la causa de la pérdida fue un incendio provocado por un loco, si bien sus habitantes se salvaron por estar en misa en la cercana Aldeanueva. Parece ser que sus vecinos se trasladaron a Aldeanueva a vivir. Resulta realmente curioso la cantidad de leyendas sobre despoblados que vinculan con acontecimientos trágicos los abandonos de los pueblos. En La Rioja las causas que se atribuyen son de lo más variopinto; además del recurrente incendio, encontramos plagas de hormigas, salamandras, envenenamientos, etc. Parece un intento más que evidente de buscar justificaciones, por peregrinas que sean, que exoneren de culpa a aquellos que se vieron obligados a abandonar los pueblos. Viendo los lugares en los que se emplazaban muchos de ellos no hace falta pensar demasiado cuales fueron los motivos reales del abandono; la extrema dureza de las condiciones de vida y la falta de trabajo. Cuando a día de hoy escucho en el concepto de “la España vaciada” interpreto ese concepto como una versión del siglo XXI del envenenamiento, el fuego y la salamandra.  A este respecto no puedo dejar de citar a toda una autoridad en la materia; Sergio del Molino autor del sublime libro La España Vacía (2016). Al ser preguntado en una entrevista en Diario La Rioja, publicada el 18 junio 2019, por su opinión sobre el concepto de “la España vaciada” responde lo siguiente:

“Lo de la 'España vaciada' me parece, aparte de espantoso, completamente innecesario. El poder que tiene la expresión 'España vacía' es muy superior al matiz que introduce lo de 'España vaciada', que además remite a un victimismo que creía superado; un relato ideologizado que pretende subrayar la existencia de una conspiración o de una mano negra detrás. Claro que ha habido una desidia política que ha contribuido al despoblamiento, eso es indudable, pero no es esa la única causa. Es una dinámica mucho más compleja, no diré inevitable, pero sí difícilmente soslayable en el contexto económico mundial. Va mucho más allá de las omisiones o las decisiones equivocadas de algunos políticos. Es mucho más complicado, mucho más profundo. Lo de 'vaciada' me parece una corrección un poco ridícula e innecesaria, pero allá cada cual”.

Suscribo punto por punto y no me atrevo a añadir nada más.

Desde Horquín (T1)

Como se ha mencionado anteriormente, cualesquiera de los múltiples ascensos a Horquín son comunes con esta cumbre. Desde Horquín (1583 m) simplemente habría que perder altura, siguiendo por la pista que rebasa la torre de vigilancia de incendios de la cima rumbo sur, bordea el roquedo meridional de Horquín, gira rumbo norte y se descuelga hasta el collado de Piedra Hincada (1461 m), desde donde se accede a la cima de Peñas Amarillas (1482 m).
 
Desde Aldeanueva de Cameros (T2)       

Se trata de una ruta alternativa para ganar Peñas Amarillas (1482 m) y, por ende, Horquín (1583 m), poco o nada frecuentada, aunque no es nada fácil de seguir, por viejos senderos. Para llevarla a cabo es más que aconsejable el uso del GPS.

Desde Aldeanueva de Cameros (1117m ) seguir por la calle Real hasta el coqueto puente permite cruzar el arroyo de la Aldea. Por él se pasa a la calle Acullá, que siguiendo rumbo norte lleva junto a la última casa del pueblo, a un somier que hace las veces de portezuela, se traspasa y se prosigue por el sendero. Se trata del antiguo camino que une Aldeanueva con Gallinero de Cameros (1060 m). El punto clave es alcanzar el collado de Soto (1303 m). Para alcanzarlo hay dos opciones:

-La más larga, aunque más sencilla en cuanto a orientación, consiste en proseguir por el camino de Gallinero, aunque hay que advertir que el sendero siempre es evidente, hasta el punto (1229 m) en el que alcanza el camino de Villanueva a Horquín. Desde allí girar a la derecha (este) y ascender por el camino a Horquín hasta el collado de Soto (1303 m).

-La más directa, consiste en ir a buscar desde abandonar el sendero de Aldeanueva a Gallinero transcurridos a unos 400 metros de Aldeanueva para ir a buscar entre terrazas, cubiertas de orla espinosa, siguiendo sendas de ganado una pista que discurre en paralelo a la senda, pero unos 250 metros ladera arriba.

Este nuevo camino, que algunos mapas denominan como “Pista de Gallinero a la Aldea” en realidad no lleva hasta Aldeanueva. Solamente conduce del collado de Soto hasta un abrevadero (1260 m), ubicado a 450 metros de Aldeanueva, donde acaba súbitamente. La vegetación espinosa impide el transito directo entre La Aldea y el abrevadero. La vegetación es más liviana desde el abrevadero hacia el norte.

Si finalmente se ha alcanzado la Pista de Gallinero a La Aldea seguirla, norte, hasta el collado de Soto, en donde se ubica un cercado para el ganado.
 
Una vez alcanzado el collado de Soto (1303 m), por cualquiera de las dos opciones, hay que ascender por el camino de Villanueva a Horquín. Desde este punto el sendero es muy difuso y prácticamente está perdido. Seguir rumbo sureste. Se aprecian algunas viejas marcas de pintura roja y blanca (aunque el GR-93 no pasa por aquí) en los árboles que pueden ayudar. Inicialmente se asciende entre rebollos por la loma. Posteriormente la trocha discurre entre hayas hayas por la margen izquierda del arroyo de Renarias, o Ronarias, y en el tramo alto por el fondo de la vaguada hasta salir, ya por terreno despejado, al collado de Piedra Hincada (1461 m). Desde allí se gana fácilmente Peñas Amarillas (1482 m), cuya cima está atravesada por alambre de espino y marcada con el mojón MP-125.


Accesos: Horquín (15 min), Aldeanueva de Cameros (1 h).

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