La ascensión que propongo se inicia en el valle del Rio Tobia, con la variante resultante de aproximarnos en vehiculo hasta el km 6 de la pista forestal asfaltada que lleva hasta el Rajao, y siendo este punto el que hará de inicio de la ruta, en el término conocido como Los Medales. Nada mas cruzar el paso canadiense, giramos a la izquierda donde dos hermosas hayas nos harán de portal de bienvenida a la húmeda y herbosa explanada, donde comienza nuestro caminar.
Tomamos la pista forestal que en suave pendiente ascedente se dirige hacia el este. Cruzamos el Barranco del Acebo, y tras un breve descenso llegamos al fondo del Barranco de la Quebrantada. Aqui el camino adquiere un considerable desnivel y discurre paralelo a las aguas del barranco, entre un tupido hayedo, cuyos ejemplares se alzan enhiestos como velas buscando la claridad desde las empinadas laderas, a la vez que con su espesa bóveda de ramaje y hojas, provocan una semioscuridad casi fantasmal. Esta pista se cruza con la senda que viene desde Puente La Cruz, donde se encuentra la imagen de la Virgen de Valvanera, variante ya descrita por Javier Urrutia. En este cruce da inicio la famosa Cuesta Reniega, cuyo nombre lo dice todo sobre la extremada pendiente y dificultad de ascenso que presenta, provocando sonoros improperios en los caminantes. Evitamos enfrentarnos a tamaño desafio, mas que nada porque vamos a usar un acceso mas cómodo y a la vez disfrutar de un paisaje mas variado y ameno.
El hayedo va dejando paso al bosque de quejigos y robles , aprovechando la mayor exposición solar de esta vertiente. Llegamos a la majada de Manzanar, (1.190 m.) (40’) antaño lugar primoroso de verdes prados, y solaz de la numerosa ganaderia que por aqui pastaba. Hoy en dia la majada está practicamente colonizada por helechos y matorral bajo, con lo cual el lugar ha perdido parte de su primitivo encanto. No obstante sigue siendo un lugar idóneo para disfrutar de las vistas hacia el valle del rio Tobia hacia el Norte, y los picos Valdeloshaces y La Rioja al sur. Continuamos por la pista de frente, haciendo un zig zag en siete tramos en la margen derecha del Rigüelos, que nace precisamente unos cientos de metros mas arriba en la ladera del monte Valdeloshaces, y que alimentado por minusculos arroyuelos, conformará un pequeño arroyo o rio, segun quien le preguntemos, que desembocará unos pocos kilómetros mas abajo en el rio Tobia, una vez pasado el pueblo de Matute. El camino está ahora jalonado por una escasa vegetación arbórea, y el dominio corresponde a tupidos arbustos de escobonales, acompañados de brezo, biércol, y algun pequeño quejigo, ademas de un pequeño bosque de pinos de repoblación, que a duras penas subsisten, ahogados por la vegetación que los invade.
Superada esta serpenteante subida, alcanzamos el collado de Antuñán (1h. 30 m.) fácilmente reconocible pues se halla coronado por un mogote de rocas cuarcíticas conformando un círculo, que recuerda construcciones prehistóricas, tipo dolmen. Nos encontramos en la divisoria de aguas de los valles de Rio Tobia y Valvanera. Giramos a la derecha, pasando el cogote de Vallilengua (1.473 m.) , por senda herbosa y amable para nuestro caminar, pero muy agostada y amarillenta, dadas las fechas de ardiente verano. Estas majadas, henchidas de verde pasto en las primaveras, alimentaban los múltiples rebaños de las tres villas. Pues Anguiano, Tobía y Matute forman una mancomunidad de pastos, leñas y aguas desde la temprana Edad Media. Y en estos cerros y majadas confraternizaban, y a veces disputaban, los pastores al cuidado de los rebaños.
Divisamos a un tiro de piedra la senda trazada de modo rectilineo, y que discurre entre brezales, hasta culminar en la cima del Pico La Rioja (2 h. 30’ con parada). Varios buzones coronan la cima, y entre ellos un testigo con los colores de la bandera de La Rioja (rojo, blanco, verde y amarillo, para los neófitos), con indicación de la altitud (1.562 m.).
Podemos entender fácilmente el significado del topónimo, pues desde la cumbre se divisa toda la Rioja Alta y la Rioja Alavesa, esta última con la Sierra de Cantabria, a sus espaldas. Además es balcón singular con vistas a todas las montañas mas elevadas de nuestra Comunidad, y mirando al sur, de izquierda a derecha , éste es su detalle: Mesa y Picos de Cebollera, Picos de Urbión, Alto de Gómare, Los Tres Pancrudos, el “rey” San Lorenzo, Cabeza Parda, Chilizarrias, Pradilla, y muchos otros que no citamos por no resultar prolijos.
El descenso se realiza por la cara SW, hasta llegar al Collado de Campastro (1.434 m.). Este punto es el utilizado por los vecinos de Matute y Tobía, en sus travesías para atravesar esta linea de cumbres y acceder al cercano Monasterio de Valvanera. Siglos de relación amor/odio han caracterizado la convivencia entre el citado Monasterio y las Tres Villas. Innumerables pleitos por pastos, ganados y linderos, pero con la “pax” obligatoria, durante las romerias anuales que cada una de las tres villas se obliga a realizar por voto secular.
Tomamos ahora el Camino de Valvanera en sentido inverso, es decir, hacia Tobia y Matute hasta detenernos un momento en Campo Las Brujas, y majada de Cirván. Hay discrepancia entre los expertos del lugar sobre los limites de ambos topónimos. En realidad se denomina al mismo lugar indistintamente. Y si hablamos de parada obligatoria, en realidad esta tiene lugar cuando el recorrido es a la inversa, con motivo de las romerías, pues es punto señalado para hacer una pausa y almorzar. Parece ser que tierra era ésta de creencia en brujas, pues en Matute también encontramos el paraje de “Calleja de las Brujas”. En esta cuestión, me alineo con la opinión de mi abuelo Felipe, que siempre me decía que “las brujas desaparecieron cuando se inventó la luz eléctrica”, siendo la creencia en brujas, cosa de tinieblas y oscuridad.
Ahora podmos darnos el placer de tomar Cuesta Reniega, pero hacia abajo, con lo cual pierde su maldición de cuesta, y se convierte en ameno paseo entre hayedos. Al final del primer tramo de la cuesta, cuando se llega a las aguas de Barranco de la Quebrantada, debemos torcer hacia la izquierda siguiendo la cuesta, evitando seguir de frente a piso llano, pues este camino lo hacen los romeros de Matute, (ya descrito por el autor en la crónica del Monte Bañadero).
La cuesta de bajada discurre por los leves cursos de agua que alimentan el Barranco de la Quebrantada, hasta cruzarse con la pista descrita al inicio del itinerario, que nos llevará a nuestro punto de partida.
(Duración total, 4 h 30’)
