La ruta parte del pueblo de Matute y es coincidente con el camino que de este este pueblo nos lleva al Monasterio de Valvanera. Cada año, tradicionalmente el 8 de mayo, últimamente el sábado más próximo a dicha fecha, y siguiendo una tradición de varios cientos de años, los vecinos de Matute e hijos del pueblo que vivimos fuera, subimos al Monasterio en romería. Coincide por estas fechas una climatología benigna, aunque nomalmente lluviosa, con una explosión de colores en los prados, pastizales y los preciosos bosques que jalonan el recorrido.
Situados en la plaza de Matute, tomamos la calle Subida a Orive, prolongada por una senda que nos lleva a las eras. Podemos seguir en línea recta, tomando como referencia los malecones de la pista forestal que discurre a la derecha del camino, aunque la pendiente es muy acentuada. Para calentar músculos, es preferible tomar dicha pista en el momento que se cruza con el camino que venimos siguiendo. La subida es mucho más tendida y se hace más relajada. Seguimos la pista hasta alcanzar los malecones protectores en una curva pronunciada (tradicionalmente les llamamos "los Banquillos"). Esta pista, actualmente con el firme bien asentado, fue labrada en las duras rocas conglomeráticas, con duro esfuerzo a base de pico y barreno por los jornaleros del pueblo en los años 60 del pasado siglo.
Cuando la pista alcanza la altura del Repetidor de TV, tenemos la opción de seguir la misma, o tomar una senda bien marcada a la derecha que acorta bastante el camino hasta llegar a la majada de Londeras. Si hemos optado por no atajar, tendremos la ventaja de disfrutar de las maravillosas vistas del arroyo Rigüelos, que discurre trescientos metros por debajo , labrando un cañón de pareces verticales sobre los materiales conglomeráticos. En cualquiera de los casos, la vista desde Londeras se fija irremediablemente en el espectacular cabalgamiento de Cerro Peñalba (1.239 m.), con sus formaciones blanquecinas de calizas jurásicas, cuyos estratos se superponen, enredan y cabalgan hasta componer la estampa de una de las más bellas formaciones montañosas de La Rioja. A la izquierda, al otro lado del río, su hermano mayor, el monte San Quiles (1.342 m.), con sus laderas cuajadas de un refrescante hayedo, se alza majestuoso y protector sobre Matute.
Seguimos la pista que ahora forma una amplia herradura, de trazado llano y cómodo para el caminante, y al final de la misma se inicia un pronunciado descenso en dirección a la Cubilla, dónde la ruta atraviesa el Rigüelos. No debemos llegar hasta el río, sino que a un km. aproximadamente antes de llegar, veremos una senda a nuestra derecha que nos llevará sin pérdida al Monasterio. Hay un cartel indicador (si no lo han roto). La senda discurre suavemente por la ladera, y como estamos en primavera, las olagas (aulagas) están florecidas, los tomillos aromatizan el aire, y los prados se ven de un verde intenso, salpicados de setas y florecillas.
El terreno cambia de color volviendose de color rojizo, no en vamos estamos pasando por el Ombillo Colorao; continuamos hacia el el Cerro las Higueruelas (el los mapas actuales, Cristisalve 1.172 m.) y sin ascenderlo lo bordeamos por su cara SE. Llegamos a la base del Pico Manzanar (1.284 m.) al cual la senda lo bordea al igual que en el anterior monte. Entramos ahora en un bosque mixto de roble y haya, donde existen algunos ejemplares relictos de gran tamaño. Súbitamente aparece una gran cicatriz en el monte al borde de la senda: se trata de una explotación de barita, también llamada popularmente "la mina de papillas", puesto que de este mineral se extraía el contraste que se usaba para exploraciones radiológicas. Se descubrió en época reciente, años 70 del siglo pasado. Al parecer no resultaba rentable, por lo que en la actualidad no se halla explotada. A pocos metros de la mina llegamos a la Majada de Manzanar, con abrevadero para reponer agua fresca. Unos pocos cientos de metros por encima nace nuestro entrañable arroyo Rigüelos, al que nosotros le damos categoría de rio. La majada hace de divisoria de aguas entre este último y el río de Tobía que discurre encajonado a nuestra derecha, entre los tupidos bosques de hayas cobijados en las laderas frescas orientadas al Norte y NW, y los robledales que prefieren la laderas soledas del mediodía.
La senda se interna ahora en este frondoso hayedo hasta converger con el camino que viene de Tobía, en la famosa "Cuesta Reniega", de la cual el nombre lo dice todo, acerca del sufrimiento que supone vencer su enorme pendiente. Juntos ahora los dos caminos, la cuesta no desfallece, y no nos da tregua hasta alcanzar "Campo las Brujas". En esta pequeña majada, se para tradicionalmente para dar cuenta de un buen almuerzo y reponer fuerzas para el último trecho del camino. A partir de aquí, el hayedo sólo crece en forma de pequeños rodales aprovechando algunos cursos de agua. Los dueños del terreno serán a partir de aquí las formaciones de brezo. De estas plantas se hacían las tradicionales escobas de "berozo" (en el habla popular). La raíz de la planta, denominada "choca" ,se utilizaba para hacer carbón vegetal. El procedimiento era similar a las carboneras de haya o encina, con la particularidad de que en este caso, se excavaban hoyos en la tierra, se rellenaban de choca, se cubrían con tierra, se prendía fuego para que el carbón fuese cociéndose, sin provocar llama, pues en ese caso se echaba a perder la carbonera. Mi abuelo Primitivo que era herrero, ayudado por mi padre y mis tíos, hicieron carboneras hasta los años 60, para obtener el combustible necesario para el funcionamiento de la fragua.
Llegamos al Collado de Campastro (1.434 m), que separa el Pico Bañadero del Pico La Rioja (1562 m.). Solo tenemos abandonar el camino de Valvanera, y seguir subiendo por nuestra derecha por el cordal en dirección oeste, que nos deposita suavemente en la cima (1.530 m.) Tiempo, aprox. 3 h.
Pero como hoy estamos de romería, no vamos a subir el Bañadero, así que desde el Collado de Campastro seguimos del Camino de Valvanera, y ya todo en descenso por la Majada del Bañadero, llegamos a la Fuente de la Velilla, de aguas frescas y reparadoras; continuamos hasta el Collado del Herradero, siguiendo el descenso por el barranco del Cristo, hasta concluir nuestra ruta en el Monasterio de Valvanera. (1.000 m.). Enfrente del mismo, en la denominada "Umbria de Ventrosa", disfrutaremos de un collage de colores vivos, que nos ofrece un bosque mixto de hayas, robles, arces y cerezos silvestres. Los romeros escuchan misa, besan la medalla de la Virgen, le ponen velas con íntimas peticiones, toman el aperitivo, disfrutan de comida, bebida y la compañía. No se olvidan de tomar una copa de "Benedictino", el tradicional licor elaborado por los frailes del Monasterio. A media tarde se entona una Salve de despedida y los romeros vuelven a Matute, en este caso en autobús o vehiculo particular. También hay algunos valientes que hacen la ruta inversa, y vuelven andando otra vez hasta el pueblo, pero esa es otra historia....
