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Para los que nos dejamos llevar por la vistosidad, los impulsos y las leyendas, haciendo caso omiso de las, a simple vista, difíciles de constatar y tan sobrevaloradas prominencias.
Peña La Parte, al oeste del Pisuerga a su paso por Aguilar de Campoo y Peña Aguilón, al este, esconden una bella historia de amor entre dos jóvenes de religiones diferentes.
Cuenta la leyenda que en un bello lugar a orillas del Pisuerga, una joven y preciosa judía paseaba una tarde de primavera, entretenida jugando con las claras aguas del río. De pronto, apareció un apuesto caballero, montado sobre un negro caballo y con un águila bordada en las ropas sobre su pecho. Dejando la cabalgadura, el joven, con su guitarra, llenó el lugar con una bella melodía, mientras en el reflejo del río contemplaba el hermoso rostro de la chica. Cruce de miradas furtivas se convirtieron en sentimientos que solo entienden de amores y nada saben de religiones ni razas. Enamorados, comenzaron sus paseos en secreto, hasta que un día el padre de la joven sefardí los sorprendió y juró que antes de ver a su hija con un cristiano, prefería verla muerta. Por su parte, el padre del joven cristiano del Aguilón lo consideró una gran afrenta para su casa, pero el muchacho proclamó que si le separaban de la joven judía de la otra parte del Pisuerga, se quitaría la vida.
Estando en esta situación, comenzaron grandes lluvias y el Pisuerga creció tanto y con tal furia, que a su paso todo lo arrasaba. Habiéndose de refugiar los cristianos en la Peña Aguilón y los sefardíes en la Peña de la Otra Parte, ambos padres prometieron a sus respectivos dioses no oponerse al casamiento de sus hijos, si cesaba la tragedia. Entonces se abrieron las nubes, salió el sol y se hubo de cumplir el casamiento prometido, con gran algarabía.
Como símbolo del respeto y la tolerancia que a partir de entonces se empezó a vivir y para que perdurara en el tiempo, quedaron como testigos las dos peñas, bautizadas como Peña Aguilón y Peña La Parte.
Desde Aguilar de Campoo
Aunque se puede dejar el vehículo particular en la misma base de la peña, un corto y agradable paseo nos lleva por la orilla del Pisuerga hasta la base de Peña Laparte. Podemos cruzar la Puerta y el Puente del Portazgo para, en dirección sur, pasar junto al colegio San Gregorio e ir en busca del puente peatonal que cruza el caudaloso y turbulento Pisuerga. El paseo nos llevaría hasta Villaescusa de las Torres y de allí al Paisaje Protegido de Las Tuerces, pero nosotros lo dejaremos bastante antes para ir en busca de la cima de Peña Laparte. Una vez en la base, habrá que darle la vuelta y, tras pasar una diminuta huerta, y superar los restos de un pequeño muro, acercarnos a la pared rocosa. Subiremos en diagonal hacia la izquierda, entre hierba y roca, ayudándonos de las manos. Tras la breve trepada, alcanzamos el punto más alto dotado de grandes vistas a 360 grados.
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Circular desde Aguilar de Campoo: Peña Laparte, Villaescusa de las Torres, Las Tuerces14,122,611 273 256
