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Moruatxa (184 m)

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Javier Urrutia
arrow-iconFecha Alta
15/07/2006
arrow-iconModificado
16/12/2016



Las Peñas de Santa Marina ( Santa Marinako Haitzak ) en Urduliz son un discreto conjunto de escarpadas puntas que presentan un relieve bastante original aunque sus escarpes rocosos apenas se levantan un puñado de metros sobre el cordal divisorio de los términos de Urduliz y Sopelana.

Constituidas por roca arenisca, fueron explotadas en otros tiempos de tal modo que sus canteras alcanzaron cierta fama. La piedra que aquí se obtenía pasó a formar parte de muchas construcciones del s.XIX, incluyendo el Castillo de Butrón ( Butroe ). El conjunto se compone de tres rocas: cota 158 m; Peña de Santa Marina/Kurutzeko atxa ( 177 m ), dominada por una gran cruz que protege la ermita del mismo nombre; la escarpada cumbre de Moruatxa ( 184 m ), que es la de mayor valor montañero; y la cúspide del conjunto ( 204 m ), aún más al E, arbolada y sin interés.

En la actualidad las peñas de Santa Marina sirven de escuela de escalada. La pequeña longitud de los itinerarios, ciertamente sobrequipados con anclajes de calidad ( químicos ), y la comodidad de los accesos la convierte en un terreno de entrenamiento adecuado para los escaladores nóveles. La arenisca que se da aquí es de superficie abrasiva de tal manera que el grado de adherencia es muy alto, lo que sin duda facilita la progresión a expensas de castigar la funda de la cuerda.

Desde Urduliz (F+)

Desde Urduliz ( 77 m ) una carretera señalizada llega a la base de la ermita de Santa Marina ( 125 m ), donde se puede aparcar y hay fuente. Unas escaleras conducen a la entrada de la sobria ermita. Sin embargo, para subir caminando a lo alto de la peña, hay que tomar un sendero que discurre al pie de las paredes y se interna en el barranquito entre la cumbre de la cruz ( 177 m ) y Moruatxa ( 184 m ). Una pequeña trepada nos coloca en la cima, bajo la cual se encuentra la ermita.

Para pasar a Moruatxa ( 184 m ), que se yergue desafiante al E, bajamos en busca de la arista. Un primer zócalo rocoso (II) se supera con facilidad hacia la derecha. Luego una trepada (I) apoyándonos en las concavidades que forma la roca nos conduce a la cima (F+), donde culminan algunas vías de escalada de tal manera que existen grandes ganchos para descender en rápel. En la cima se ubica uno de los mojones que dividen los términos de Sopelana y Urduliz.

Accesos: Urduliz ( 30 min ).

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  • item-iconRobín García Saiz
    El 17 de octubre de 2015
    Ayer estuve por primera vez, para ver si podía aprender un poco de escalada con cuerda, aunque sólo fuera hablando con la gente que subía encordada. Debe de haber alguna técnica con cuerda corta y ligera para poder subir tú solo en pasos difíciles y/o verticales, *pero cortos*, de algún monte -sin necesidad de tener a un compañero/a asegurándote- y bajar ese tramo corto con la seguridad y facilidad del rappel, después. Es fácil subir hasta la cima donde está la bandera y la cruz. Pero me tuve que quedar a unos cuantos metros de la cumbre del Moruatxa, por miedo al descenso, más que nada. No sé si es acertado, por otra parte, formar la palabra Moruatxa, que parece palabra autónoma y de una sola pieza, cuando la placa en el buzón indica Moro Haitza, que parece que es una denominación un tercio española, un tercio vasca y un tercio árabe por alusiones (la peña del moro). No creo que se haga un gran favor ni a la lengua vasca ni a la lengua española haciendo fusiones raras de palabras, para crear otras nuevas sin fundamento linguístico e histórico real. Es mejor dejar el original : Moro Haitza. Las dos lenguas pueden perfectamente convivir en paz , sin odio e incluso apoyándose una a otra. Ninguna lengua es enemiga de otra; ni siquiera el inglés del español, si sabemos crear neologismos con fundamento y equilibrio para la terminología técnica, categoría en que estamos claramente en situación de defícit lingüístico. La clave está en terminar ya de una vez con el odio artificial separatista promovido por una minoría que erra sin cesar.