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Encinalacorba (678 m)

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Luis Alejos Escarpe
Fecha Alta
05/03/2008
Modificado
05/03/2008
Desde Gibaja

Del centro de Gibaja (80 m) arranca (E) entre edificios de reciente construcción una pista hormigonada. Subiendo entre caseríos, en la primera bifurcación unas marcas blancas y amarillas indican seguir por la derecha. Continuando entre prados con cercas, poco antes de desaparecer el firme dejamos a la izquierda otra pista marcada con una flecha verde; por esa vamos a volver. Superada una plantación de eucaliptos, en un cruce con una casita giramos a la izquierda. Más adelante, después de rodear otro edificio, trasponemos (derecha) el portillo de un prado. Al salir a la pista de más arriba tenemos otra cerradura y un nuevo bosquecillo de eucaliptos.

Este tramo con tanto cruce de pistas resulta lioso. Para no perder el rumbo, que a pesar de los rodeos enfila hacia oriente, la clave está en ir ganando altura hasta situarse al pie de la muralla. La vamos a bordear por la derecha (S), pero también podríamos hacerlo en sentido contrario, buscando el paso por donde vamos a regresar.

Al comenzar a faldear los farallones calizos, donde destaca una esbelta aguja, la pista progresa a través de un bosquecillo de encinas y desaparece al topar con las rocas acumuladas en la base de la pared. Continuando por un nítido sendero, no tardamos en salir de la zona arbolada, alcanzando por una pendiente cubierta de arbustos un difuso collado (500 m). Nos sorprenderá ver aparecer una especie de valle colgado con una extensa mancha de encinas; es la depresión del Hoyo Lantón. Por debajo asoman los desplomes del desfiladero del Río Karrantza.

Tenemos ahora encima (N) la Peña Gibaja o Encinalacorba. Se alcanza por una empinada ladera cubierta de matojos. El itinerario está marcazo con trazos rojos. Lo vamos a dejar para el retorno. La ruta que estamos siguiendo se interna en la hoyada y avanza (SE) hacia el visible núcleo de Ranero; también se puede ir por sendas más elevadas. En cualquier caso, acabaremos entrando en el encinar, alcanzando poco después la collada de las Campas (543 m) (1,45).

Internándonos en el encinar al bajar un poco más, de inmediato reanudamos el ascenso hacia la derecha (NW) siguiendo los rastros que deja el ganado. Al situarnos en el lomo del cordal proseguimos en la misma dirección, atravesando el Picón de la Mosquilla (648 m) antes de bajar por canchales calizos a otra depresión. Tenemos ahora encima una cota protegida con una cerca de piedra seca. Subiendo entre roca y matojos, al coronarla (657 m), observamos que varios muros paralelos parecen formar trincheras; quién sabe de qué guerra.

Otra corta bajada y una pequeña subida bastan para llegar a la Peña Gibaja, que según parece también se llama Encinalacorba (674 m) (2,15). Destaca la vista sobre las cumbres que rodean la cuenca del Asón: Mazo, Moro, Mortera, San Vicente, Hornijo, Rocías… Rubrillu, Candiano… Al fondo, entre ambas cadenas, asoma el núcleo de Las Enguinzas.

Al emprender el descenso definitivo nos situamos (SW) en la plataforma que forma el corte de la muralla (637 m). Cerca de su borde discurre una ruta con trazos rojos. Caminando por senda (NO) junto a enormes grietas, cuando el camino se torna más nítido (520 m) giramos a la izquierda (W), dejando un sendero que va hacia Rasines al perder altura en zigzag por una pendiente cubierta de encinas. Al asomarnos al valle vemos una pista que discurre a media ladera y desemboca en una casa rehabilitada. Podemos bajar a ese punto situado a nuestra izquierda, o ir hacia el prado con cabaña de la derecha. En cualquier caso, bajamos entre árgomas por sendas de ganado, teniendo que trasponer un par de cercas antes de salir a la pista principal. Descendiendo por ella atravesamos una plantación de eucaliptos antes de enlazar con la pista hormigonada que lleva de retorno a Gibaja (80 m) (3,00).

Combinación con Ranero

Retornando a la collada de las Campas (543 m), damos vista al Barranco del Torco. Para cruzar su cabecera en busca de la divisoria Cantabria - Bizkaia tenemos dos opciones: atravesar la vaguada perdiendo altura o dar un rodeo por la derecha. En ambos casos pasaremos junto a un llamativo tejo, teniendo como telón de fondo las marismas del Asón.

Tras enlazar con la señalización de la vuelta a Bizkaia (GR-123) alcanzamos el portillo de Ranero (657 m). En vez de bajar hacia el aparcamiento de la cueva de Pozalagua giramos a la derecha (S), prosiguiendo la subida entre rocas hasta un rellano de la cresta. Desde aquí coronamos el punto más alto de las Peñas de Ranero o Pico del Carlista (714 m) (3,15).

Accesos: Gibaja ( 2h ).

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