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Castros (955 m)

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Javier Urrutia
arrow-iconFecha Alta
03/09/2008
arrow-iconModificado
03/09/2008
La sierra de La Llana extiende sus alturas entre los desfiladeros de la Hoz de Tobera, al S. de Frías, y la Horadada, entre Trespaderne y Oña. Sobre ella se alzan varias cumbres muy bien diferenciadas aunque no forman parte de los recorridos habituales de los montañeros y senderistas: San Vicente ( 963 m ), sobre la histórica ciudad de Frías ( 599 m ), Peña la Yedra ( 933 m ), Peña Colorada o Alto Tozo ( 934 m ), Castros ( 948 m ), Gargalón ( 944 m ), todas ellas entorno al recondito paraje de Valdenubla, y finalmente Larrá ( 1.005 m ) y Miradores ( 1.022 m ), más visitadas, al ser las más altas de la sierra.

Algunas de estas alturas se encuentran cubiertas por cerrados bosques de pinos, carrascas y bojes que ocultan escarpados roquedos. Con la creación del parque natural de los Montes Obarenes y San Zadornil en 2006 se han ido recuperando algunos viejos senderos que enlazan las poblaciones. Su objetivo final, por tanto, no es alcanzar las cumbres pero facilitan enormemente la aproximación a las mismas, por lo que podrán ser aprovechados por los montañeros mientras permanezcan abiertos. Tal es el caso, del sendero que desde Cillaperlata ( 547 m ) sube a Villanueva de los Montes ( 842 m ) por el Alto de Origüela u Horihuela ( 839 m ), entre Peña Colorada ( 934 m ) y los Castros ( 948 m ). Esta última cima es una de las más destacadas de la sierra de La Llana y la más llamativa desde el punto de vista montañero. Su roquedo se divide en tres cimas, siendo la más elevada la oriental ( 948 m ), y la más escarpada la central ( 946 m ), seguida por la cota occidental ( 931 m ). Sólo la segunda interpone algunas pequeñas dificultades para ser conquistada.

Desde Cillaperlata

En Cillaperlata ( 547 m ) Salimos por la carretera (S) a la Horadada, que abandonamos enseguida para continuar por una pista que se dirige hacia Quintanaseca ( 543 m ). Trascurridos 250 m. dejamos nesta pista (S) para tomar un camino que se dirige hacia el monte, alcanzando la base de los Castros ( 948 m ). A nuestra derecha, al fondo, quedará la marcada "V" del barranco de Cillaperlata. El sendero que nos interesa se encuentra balizado por el GR-85 y discurre entre bojes, alcanzando el alto de Origüela u Horihuela ( 836 m ), entre Alto Tozo ( 934 m ) y Castros ( 948 m ). En el collado se unen los términos de Frías, Cillaperlata y Oña. La cumbre de Castros queda a la derecha y hacia él nos dirigiremos sin sendero definido, buscando la mejor manera de evitar la vegetación. Sin demasiados problemas alcanzamos la cima oriental o principal ( 948 m ).

Aprovechamos ahora para coronar las otras dos elevaciones de la montaña. La cumbre central es escarpada y desde aquí se observa como una estrecha laja. En cinco minutos nos situamos en la base E. de su arista. Atacaremos su filo por la parte derecha mediante un paso algo difícil (III-) aunque provisto de excelentes agarres. Superado este resalte continuamos por la cresta hasta la aérea cima ( 946 m )(PD).

El descenso se realiza por la misma vía. Luego contorneamos la peña por su vertiente N. y cruzamos la brecha que forma con un apuntado dedo rocoso. Ya por la vertiente S. continuamos hacia la cima occidental ( 931 m ) que se puede ganar mediante una trepada sin complicaciones (F), aunque resulta interesante coronarla siguiendo la cresta con algún altibajo.

De regreso al Alto Origüela ( 836 m ) podemos volver a Cillaperlata aprovechando un sendero P.R. de unos 9 Km. de longitud que pasa junto a las ruinas de Valdenubla. Desde el alto Origüela ( 836 m ) se desciende (S) en dirección a Villanueva de los Montes, entroncando a los diez minutos con la pista que desde esta población lleva a Valdenubla ( 745 m ). Por ella perdemos algo de altura cruzando el manantial de Regundido, que es uno de los qie alimenta, en época de lluvias, el barranco de Cillaperlata. Tras alcanzar el punto más bajo en Puente Somera ( 708 m ), la pista comienza a ganar altura, deja a la derecha Valdenubla y alcanza un cruce ( 861 m ) en el paraje de La Laguna.

Las ruinas de Valdenubla corresponden a una antigua granja dependiente del monasterio de Oña.

Continuamos por la pista de la derecha, durante algo más de 1 Km. Luego siguiendo las señales del P.R. ( 911 m) nos desviamos nuevamente a la derecha, para iniciar un descenso, al principio poco acusado por plantaciones de pinos. Luego el descenso se hace más patente al discurrir, a lo largo del paraje de la Pasadilla, en balconada ya sobre el valle. Más adelante realizarmos un brusco giro a la izquierda evitando el barranco de Cillaperlata del cual se nos ofrecerá una bella panorámica antes de alcanzar las antiguas casas de lo que era el barrio de Cillaperlata de arriba ( 585 m ), uniéndonos más tarde al camino que nos hemos utilizado para la subida.

En la base del barranco de Cillaperlata se ubicó el monasterio de San Juan de la Hoz, del año 790.

Desde Villanueva de los Montes

Antes de entrar en Villanueva de los Montes ( 842 m ), tomamos a la izquierda de la carretera la pista de Valdenubla. Este cruza el paso de Gargalón ( 805 m ), dejando a la izquierda la voluminosa cumbre homónima y pierde un poco altura ( 787 m ) antes de enfilar a las ruinas de la granja de Valdenubla. En este giro, parte a la derecha el sendero ( GR-85 ) que corona el alto Origüela ( 836 m ), y que es el paso estratégico a la cima ( 948 m ).

Barranco de Cillaperlata

Su descenso consta de cuatro rápeles de 26, 12, 18 y 4 metros, equipados. El acceso se realiza desde Puente Somera ( 708 m ), en el valle de Valdenubla, donde nos desviamos a la derecha para acceder al cañón, al principio defendido por la vegetación.

Accesos: Cillaperlata ( 1h 15 min ); Villanueva de los Montes ( 1h ).

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  • item-iconJavier Vecino
    El 16 de setiembre de 2017

    Afortunadamente desde el alto de Origüela hay abierto un sendero balizado con cintas de plástico que permite alcanzar la cima comodamente sin tener que hacer uso, en sentido metafórico, del machete.

    Desde la cumbre principal pude ver a un buitre leonado posado en una de las cotas secundarias y la misma se encontraba teñida del caracteristico color blanco propio de los restos de escrementos