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Castillo de Vallehermosa (1.256 m)

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Javier Urrutia
arrow-iconFecha Alta
01/01/2001
arrow-iconModificado
08/04/2017

Interesante elevación de la sierra de Toloño, al Oeste del llamado portillo de Vallehermosa ( 1.211 m ).

En la cumbre se sitúo un destacamento en la última guerra carlista. Un borroso sendero, usado por los carlistas, une esta cumbre con el puerto de Herrera ( 1.100 m ) bordeando los verticales escarpes rocosos de Eskamelo ( 1.292 m ). Existió sobre ella los restos de una pequeña fortificación que vigilaba el paso de Vallehermosa, antiguamente usado en las comunicaciones entre la montaña Alavesa ( Pipaon ) y La Rioja ( Laguardia ).

En Pipaon ( 839 m ) tomar el camino que en dirección Este asciende por el pequeño vallecito cultivado en dirección al collado Semendia ( 930 m ). Se cruza la regata del Inglares. Por la derecha, antes de ganar el collado, tomaremos un amplio camino forestal que asciende la sierra en dirección SW Se llega al refugio de Olzate ( 1.050 m ). En este punto abandonamos el camino, cuya meta es el puerto de Pipaon ( 1.090 m ), para subir directamente por un pasillo limpio de ramas hacia el portillo de Vallehermosa o Untzate ( 1.211 m ), que se sitúa al Sur. Se cruzan dos pistas sucesivas para salir al referido portillo. La cumbre del Castillo de Vallehermosa ( 1.256 m ) se observa, entonces, muy cercana, a la derecha, no existiendo dificultad alguna para alzarnos sobre ella. El abandono de las actividades pastoriles en la sierra de Toloño ha invadido de zarzas y vegetación los collados y las crestas, en otros tiempos, más practicables. Era entonces cuando esta zona se denominaba Cinco Atajos : Tres collados se abren a La Rioja más el de Vallehermosa y el valle ciego de Cervera.

Desde el portillo de Vallehermosa ( 1.211 m ) es posible continuar el recorrido hacia la cima de Cervera ( 1.384 m ). Se observa que hacia la cumbre se extiende un largo valle suspendido. Esta depresión ciega o polje queda delimitada por dos crestones calizos convergentes en la cumbre del Cervera ( 1.384 m ). Los dos cresteríos son practicables y el fondo del cuenco se halla tapizado por densa vegetación. En el extremo de la cresta que mira a La Rioja se alza la peña Artesilla ( 1.346 m ).

La continuación hacia Eskamelo ( 1.292 m ) desde esta cumbre es factible por la cresta. Si no se bordean los obstáculos ( incluido el muro inicial a modo de diedro ) y se sigue íntegramente la cresta el recorrido no es complicdo pero exige ya cierto habito (PD-)(en sentido inverso se puede montar un corto rapel ). La rehabilitación del antiguo sendero de los carlistas permite evitar el cresterío y facilitar el acceso a la cima desde su brecha oriental ( 1.250 m ).

Accesos : Pipaon ( 1h 30 min ).

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comment-iconComentarios

  • item-iconPatxi Xabier Dufur Ibarra
    El 25 de mayo de 2017

    Ayer día 24-05-2017 ascendimos los Aitonak de Iruña desde Pipaon:Castillo Vallehermosa-Peña Roja-Peña Artesilla-Cervera y desde allía bajada hasta Laguardia. La ascensión desde Pipaon es clara y limpia en el hayedo hasta salir al collado y a la cima, desde allí hacia Peña Roja hay una senda muy clara aunque como no anda ganado algo "sucia", luego es mas sencillo hacia Peña Artesilla y el Cervera. Es una preciosa ruta de montaña . La bajada hacia Laguardia en la parte de arriba transcurre por un sendero muy majo.

  • item-iconRafael Bartolomé
    El 30 de marzo de 2015
    en efecto, tal como imaginabas, para ir a refugio Olzate se va por la pista que sale a la derecha de la puerta metálica, y esta ruta continua luego hasta el Puerto de Pipaón, que es lo que hicimos para realizar la cresta Eskamelo-Vallehermosa, y así de paso reseñé el Eskamelo oriental para mendikat. Hay pistas y caminos a varias alturas en paralelo. Algunos del grupo se bajaron desde Vallehermosa y no encontraron tan fácil la senda en este sentido. El resto seguimos al puerto de Recilla y bajamos por el sendero balizado.
  • item-iconJoseba Astola Fernandez
    El 30 de marzo de 2015
    Señalar, así mismo, que la senda que asciende por el bosque directamente a la cima, parte de la pista asfaltada que va de Pipaon a la carretera del Puerto de Herrera, a unos 3 kilómetros del pueblo (según nos indicaron unos montañeros que descendían por ella). Creo recordar que está señalizada por algún hito en su comienzo...
  • item-iconJoseba Astola Fernandez
    El 30 de marzo de 2015
    Recordaba la pista al refugio de Olzate como pesada y monótona. Ayer, desde Pipaon, por el camino a Lagrán, cuando llegamos al cartel de madera (Semendia 23' , Lagrán, etc.), tomamos el camino de la derecha (falta la señalización que indicaba a dónde se dirige). Es una larga, suave y recta pista (agradable piso) que se interna en el hayedo. Pasamos el cruce (señal en un árbol) a la Peña Usatxi y bastante más adelante nos encontramos con la bonita senda que asciende directo por el bosque hacia la cima. Esperábamos pasar por el refugio de Olzate, pero no lo vimos (?) Tal vez quedaba más abajo, y se llegue a él por la pista que parte justo antes de pasar la portilla metálica después del cementerio.
  • item-iconRobín García Saiz
    El 5 de abril de 2017

     Intenté subir antes de ayer a cualquiera de estas cimas, improvisando; sin haber preparado nada. Un autobús; el primero que sale directo de Bilbao y pasa por los pueblos, me dejó (ya muy tarde, a las 11h 40) frente al hospital de Leza. Una pista va hacia la sierra desde la carretera A-124, a sólo 200 metros de la parada, en sentido a Vitoria. Llegué a una zona en que la pista acaba, de roca casi vertical, vegetación muy cerrada y sin senderos para continuar. Se podría construir un PR de subida, con mucha pendiente, pero muy bonito, hasta lo más alto, desde allí; limpiando mínimamente el exceso de vegetación entre las rocas y sólo cuando ello fuera menester para poder pasar. Pensé que yendo hacia el (desconocido para mí, en esta sierra) Este, terminaría encontrado algún paso para la Roma de las cumbres. Me equivocaba. Encontré otra pista que me llevó a una zona de grandes roquedos verticales, que de haberlos podido contornar, hubiera accedldo hasta la cima del Cervera; en donde la escalada había sido prohibida (hasta septiembre del 2008; decían los desfasados carteles de la desidia diputacional); pero ni rastro de senderos para continuar subiendo. Divisé otra pista herbosa, en mal estado, que seguía hacia el este, pero acabó terminando igualmente, sin previo aviso, contra un muro rocoso con un nido de avispas, sin ningún sendero de continuidad para lo más alto; ni para seguir hacia el este; sin posibilidad alguna de poder abrirse paso entre la cerradísma vegetación. Tiré la toalla, ya hacia la 15 horas; decidí irme a Logroño (en autobús), donde tenía contatado un albergue, a terminar la tarde haciendo turismo villano, y paseando. Razoné posteriormente que el error que cometí fue el de no haber tenido en cuenta el hecho del monocultivo intensivo de la vid en esa zona de la Rioja. No hay ganado; ni vacas, ni caballos, ni ovejas, ni cabras; no hay pastores; no hay senderos de ganado, como en Vizcaya o Cantabria o en Asturias. Y la vegetación de montaña es más cerrada. A cambio, tienen una variedad y diversidad de flores, en mayo, (porque el ganado no se las come, o no las pisa y porque el clima Mediterráneo empieza, se hace notar ya en esta zona), envidiablemente bella, que se pueden contemplar desde los GR o desde las pequeñas carreteras comarcales que discurren por el valle entre los pueblos. Flores que están también, esplendorosas, en convivencia harmónica, subsisten airosas en las cercanías más altas de las cumbres. Al día siguiente, la niebla que cubría toda la mañana la Sierra me impidió seguir semi-improvisando una subida desde Cripán, donde un autobús alavés me había transportado muy temprano; me dediqué a ir andando, desde ese pueblo hasta Laguardia, por bonito GR entre las vides, y a revisitar la zona.

  • item-iconRobín García Saiz
    El 5 de abril de 2017

     Intenté subir antes de ayer a cualquiera de estas cimas, improvisando; sin haber preparado nada. Un autobús; el primero que sale de Bilbao y pasa por los pueblos, me dejó (ya muy tarde, a las 11h 40) frente al hospital de Leza. Una pista sale hacia la sierra desde la carretera A-124, a sólo 200 metros de la parada, en sentido a Vitoria. Llegué a una zona en que la pista acaba, de roca casi vertical, vegetación muy cerrada y sin senderos para continuar. Se podría construir un PR de subida, con mucha pendiente, pero muy bonito, hasta lo más alto, desde allí; limpiando mínimamente el exceso de vegetación entre las rocas y sólo cuando ello fuera menester para poder pasar. Pensé que yendo hacia el (desconocido para mí, en esta sierra) Este, terminaría encontrado algún paso para la Roma de las cumbres. Me equivocaba. Encontré otra pista que me llevó a una zona de grandes roquedos verticales, que de haberlos podido contornar, me hubiera llevado hasta la cima del Cervera; en donde la escalada había sido prohibida (hasta septiembre del 2008; decían los desfasados carteles de la desidia diputacional); pero ni rastro de senderos para continuar subiendo. Divisé otra pista herbosa, en mal estado, que seguía hacia el este, pero acabó terminando igualmente y sin previo aviso contra un muro rocoso y un nido de avispas, sin ningún sendero de continuidad  para lo más alto; ni para seguir hacia el este; sin posibilidad alguna de poder abrirse paso entre la cerradísma vegetación. Tiré la toalla, ya hacia la 15 horas; decidí irme a Logroño (en autobús), donde tenía contatado un albergue, a terminar la tarde haciendo turismo villano, y paseando. Razoné posteriormente que el error que cometí fue el de no haber tenido en cuenta el hecho del monocultivo intensivo de la vid en esa zona de la Rioja. No hay ganado; ni vacas; ni caballos, ni ovejas, ni cabras; no hay pastores; no hay senderos de ganado, como en Vizcaya o Cantabria o  Asturias. Y la vegetación es mucho más cerrada. A cambio, tienen una variedad y diversidad de flores, en mayo, (porque el ganado no se las come, o no las pisa y porque el clima Meditérraneo empieza, se hace notar ya en esta zona) envidiablemente bella y diversa, que se pueden contemplar desde los GR o incluso desde las pequeñas carreteras comarcales que discurren por los valles entre los pueblos. Flores que están también, esplendorosas,  en convivencia harmónica en las cercanías más altas de las cumbres.