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Monte Cantabria (492 m)

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Hugo Fernández
Fecha Alta
14/03/2009
Modificado
14/03/2009
25
El Monte Cantabria es una árida y humanizada elevación ubicada al N. de Logroño, cercana a los confines de Euskadi y Navarra, en la margen izquierda del río Ebro. Algo poco frecuente en el territorio riojano ya que, exceptuando Briñas, la Sonsierra, los Sotos del Ebro en Alfaro y alguna otra pequeña área menor, el Ebro traza la frontera N. de la comunidad, desde las Conchas de Haro hasta Alfaro.

El monte corresponde a una terraza aluvial del cuaternario como demuestran los cantos rodados de evidente origen fluvial que se encuentran en la amesetada cima, lo que da idea de la acción erosiva del río Ebro, ubicado actualmente 125 m. por debajo de la cumbre.

El topónimo Cantabria no presenta un origen claro. Tal vez proceda de la conjunción de la raíz celta "cant-", roca o montaña, más el sufijo "-abr", que significaría "Habitantes de la Montaña". Otras teorías apuntan a que el sufijo deriva de "-iber" significando entonces "Montaña del Ebro". En su cima quedan vestigios de un poblamiento al parecer de origen celtíbero, aunque posteriormente lo ocuparon los romanos. Fue arrasado en el año 574 por tropas del rey godo Leovigildo.

Lo que no esta tan claro es la importancia del mismo, ya que hay teorías que hablan incluso de que tenía la condición de ciudad. Algunos autores en el siglo XVII afirmaban que los límites de la región de Cantabria se extendían hasta este emplazamiento, siendo esta ciudad la capital del ducado homónimo.

En Vita Sancti Emiliani, escrito por San Braulio en el siglo VII y donde se narra la vida del San Millán, con profusión de tintes legendarios eso sí, se relata cómo al Santo le fue revelada la destrucción de la ciudad por sus pecados. Él fue a la misma con el fin de advertirles del hecho, pero sus habitantes le acusaron de que "chochear". Como sus moradores hicieron caso omiso de sus consejos, Cantabria fue finalmente arrasada. En los marfiles de la arqueta de San Millán, de siglo XI y expoliada en 1809 durante la invasión francesa, se relata su vida. Se dice que uno representa al Santo predicando en la ciudad y en otro la destrucción de la misma, aunque a tenor de lo que se aprecia en ellos no hay ninguna evidencia de que se trate Cantabria, ya que podía ser cualquier otra villa.

Un relato de Ioan de Amiax hablaba del traslado por unos fugitivos en el siglo VI de una venerada talla de la Virgen tras la destrucción de Cantabria hasta el entorno del Joar ( 1.416 m ), donde posteriormente se levantaría el Santuario de Nuestra Señora de Codés, en Torralba del Río. El relato no deja de tener más de leyenda que de otra cosa, ya que no parece estar basado en fuentes fiables.

Madoz en su Diccionario Histórico (s.XIX) hace alusión a Cantabria; "El noble interés que generalmente obliga á los escritores á apurar sus recursos por el engrandecimiento y lustre del héroe de su obra, ha hecho se aplicase alguno respecto de Logroño, [...] Asimismo han aventurado decir que «á un tiro de bala mas abajo de Logroño y é la izq. del r. Ebro se ve todavía el cerro llamado de Cantabria, en cuya eminencia estuvo la c. de este nombre, tan famosa en el siglo VI y que fue cabeza de la ant. Cantabria, pueblo numeroso y residencia de un senado, a quien San Millan anunció su ruina; y efectivamente fue sujetada por el rey Leovigildo en 574, degollando una parte de sus hab. y concluyendo por incendiar las casas.» En el P. Henao, que dejó en cuestión dudosa la existencia de esta c., dada aqui por tan conocida, se leen mil consejas referentes a ella. [...] El único origen de semejantes conceptos sobre la existencia de la c. Cantabria, ha sido la mala inteligencia de le etimología que dio San Isidoro á la palabra Cantaber, derivándola á civitate Cantabriae; debiendo sacarla de Canta é iber, [...] ó mejor de Canta-briga voces sinónimas en distintos idiomas. Aunque el M. Florez y otros doctos han estado por la existencia de esta c., antes que determinar existiese en el cerro frontero á Logroño, en tiempo de Augusto, que este la destruyera, y que de ella se edificase Logroño y aun Zaragoza, es preciso adoptar la opinión de los señores Monet y Oihenart, que niegan abiertamente su existencia. Es muy respetable el juicio que da el citado Henao en esta cuestión; no pudo acomodarse á creer la coetánea existencia de dos ciudades populosas tan inmediatas como el cerro de Cantabria y Logroño, y en su barrio Barea es innegable la existencia de una, la antiquísima Varia."

Resulta curioso como Madoz omite un importante detalle: en la cumbre hay ruinas, lo que constituye una evidencia de que existió un poblamiento. Aunque, si nos atenemos a la escasa extensión de los restos, un recinto amurallado de poco más de una hectárea, parece exagerado hablar de una ciudad.

En su vertiente S., la más escarpada, hay una cueva artificial de origen incierto y que al parecer fue un columbario, hay restos más de 1.500 nichos. Lamentablemente el estado de conservación es penoso. La cavidad recibe el nombre de Cueva del Águila o Cueva Grande del Monte Cantabria.

La cima proporciona una bonita panorámica de la ciudad de Logroño y su entorno. Próximo al monte Cantabria pasa el Camino de Santiago Francés, GR-65, en sus primeros pasos por tierras riojanas. Los peregrinos descienden por las cercanías de la cumbre antes de llegar a Logroño.

Durante años se han sucedido ideas y propuestas recuperación de este espacio, algunas tan disparatadas como la puesta en marcha de un teleférico ¿?. En 1990 se llevó a cabo un concurso de ordenación. Hubo ganador, pero el proyecto no se materializó. En septiembre de 2009, tras otro concurso de ideas, fue elegido otro plan que propone, entre otras medidas, un ascensor. De momento, todo apunta a que va a correr la misma suerte que su predecesor de 1990. Como cima urbana que es, presenta incontables accesos, lamentablemente algunos también aptos para vehículos.

Desde el Cementerio (T1)

En el Cementerio de Logroño ( 370 m ) tomamos la pista asfaltada que parte del mismo (NNE). Por dicha vía pasa el Camino de Santiago. Vamos atravesando diversas edificaciones hasta llegar a la última; un pabellón a la izquierda del camino ( 410 m ) (0,10). En ese lugar abandonamos el Camino de Santiago por otra pista que aparece a la derecha (E.S.E), también asfaltada, aunque poco después pasa a ser de tierra. Este camino nos conduce sin pérdida hasta el vértice geodésico del monte Cantabria, ubicado sobre las propias ruinas. ( 492 m ) (0,30).

Desde el Polígono de Cantabria (T3)

No es un itinerario muy habitual ni aconsejable, dada la pendiente (45º) y sus características, tierra bastante suelta, pero es la forma más montañera de ganar la cumbre. Frente a una gran fábrica de tubos de hormigón ( 373 m ), la ultima del Polígono Industrial de Cantabria, parte una pista asfaltada ( N.) que va a la cumbre. Ésta se encuentra cortada por obras y una valla en su entrada impide el acceso a vehículos, no así a peatones, que pueden pasarla por el lateral. Avanzamos por la pista. A los 75 m ésta describe un giro de 90º a derecha. De esa curva, a la izquierda (NW), sale el sendero que nos conduce a la cueva. La pequeña entrada ( 425 m ), hecha con piedra de sillería, se encuentra sobre una corta canal arcillosa, que podemos remontar o bien franquear lateralmente gracias a un resalte. Con humedad este punto puede ser conflictivo, incluso ha habido que rescatar a gente del mismo. Tras la visita a las cuevas retrocedemos unos metros por el sendero hasta alcanzar otra empinada canal terrosa por la que ascenderemos, no sin dificultad y con frecuencia con ayuda de las manos, hasta alcanzar la meseta cimera. Desde allí tan solo nos restan unos metros al vértice ( 492 m ).

Accesos: Cementerio ( 30 min ); Polígono de Cantabria ( 25 min ).

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