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Canteros, Peña de los (741 m)

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Javier Urrutia
Fecha Alta
05/04/2007
Modificado
05/04/2007
6
Rememorando la historia de la escalada en Nafarroa, las peñas de Etxauri han servido de escenario para las primeras hazañas, para las primeras exploraciones que abrieron en el montañismo la vertiente de la dificultad. Parece pues lógico y necesario que debamos dedicar un apartado a los monolitos que conforman la principal escuela de escalada de la comunidad foral. Han pasado décadas desde las primeras ascensiones, al Huso o a la enigmática Peña de los Canteros, y, sin embargo, sus paredes no han sido olvidadas, sino que siguen siendo recorridas por las sucesivas generaciones de escaladores.

De entre los monolitos que asoman sobre el espeso encinar que cubre esta vertiente de la sierra de Sarbil, El Huso ( 644 m ) es el más llamativo, pero el mejor diferenciado es la llamada Peña de los Canteros o de los Cencerros, que también se ha denominado por su forma, El Castillo ( 741 m ). Es además, el más elevado de todos ellos, pero por si fuera poco, sobre esta cumbre se cierne una enigmática historia.

El enigma de la Peña de los Canteros

En el pasado los pastores, leñadores y carboneros ya habían advertido que en los días de viento un sonido de cencerros era perceptible en las inmediaciones del paraje de San Quiriaco donde, al amparo de una gran peña, antaño se había practicado la extracción de piedra. Lo más curioso es que el tinteneo de los cencerros parecía venir de la cumbre que hoy llamamos Peña de los Canteros o de los Cencerros ( 741 m ). No obstante, ya existía la leyenda que unos canteros consiguieron alcanzar la cumbre y levantar sobre ella una cruz.

Así, una apuesta empujó a varios mozos de Etxauri a escalar la roca y se pusieron en marcha en el año 1902. En la vertiente N. existe una profunda chimenea en la que comenzaron a empotrar tablones. Los fueron colocando empotrados pared contra pared, no sin el conseguiente esfuerzo, creando, de este modo, una gran andamio hacia la cima. Durante los trabajos un desprendimiento llegó a poner en peligro la idea, rompiéndose varios de los tablones. Sin embargo, los recompusieron al día siguiente. Para acceder a la cima hicieron uso de una gran escalera que sujetaron sobre los últimos maderos. Aún y todo, no fue suficiente larga, y los últimos metros los tuvieron que afrontar en "escalada libre". Pero consiguiendo salvar todas las dificultades consigueron alcanzar la cima José Irujo, y Eustaquio Lacunza, de Etxauri, acompañados de Domingo Pello, de Ziriza. Aprovecharon para talar los árboles címeros e hicieron 3.000 Kg. de leña, apareciendo entre ellos una vieja cruz de hierro con dos cencerros colgados en los brazos.

La cruz llevaba escrita una fecha, una efeméride remota: 1728. De sus brazos colgaban un par de cencerros cuyo sonido era la explicación al tintineo que se escuchaba durante las jornadas ventosas. Esta cruz era la que se contaba, fue colocada por unos canteros que debieron subir a la cima. Para ello debieron utilizar algún sistema similar al usado en 1902, o tal vez en aquella época algunas cornisas facilitaban el acceso a la cumbre. Sin embargo, la manera que utilizaron para alcanzar la cima es un verdadero enigma. La historia y, sobre todo, la razón, el motivo que pudo empujar a los canteros a subir a aquella cumbre se ha perdido. Tal vez, nunca encontremos respuesta al cómo y al por qué...

En la horquilla que domina el callejón de las Trampas, que separa los monolitos de la peña de los Canteros y el llamado Kiriako, quedan las marcas de las maderas empotradas durante esta ascensión del año 1902. De la primera ascensión no han quedado más restos más que la cruz. Ésta fue bajada al pueblo y se le añadió a la fecha de 1728, la nueva de 1902. Fue reparada y recolocada en su sitio. En 1947, Emilio y Barulio Jaunsaras, acompañados por Benito Andueza, vuelven a coronar la peña y bajan la cruz nuevamente al pueblo. El herrero Calisto Arbizu añadió la nueva fecha, y se volvió a poner en su sitio. En el año 1959, escaladores del C.D. Navarra la vuelven a bajar con objeto de reparar las esquilas que cuelgan de los brazos de la cruz. En aquella ocasión no se incorporó la fecha.

La Peña de los Canteros ( 741 m ) aparece segmentada en dos por una gran chimenea que sirvió para su escalada en 1902, y por donde discurre la, hoy en día, vía normal. Los escaladores distinguen no obstante sus dos cimas. La aguja occidental se llama el Kiriako, tomando el nombre de la ermita de san Quiriaco que antiguamente se ubicaba en el Callejón, al amparo de los riscos, mientras que la cota oriental y más elevado se denomina Peña del Cantero o de los Canteros y, también, de los Cencerros ( 741 m ). Bajo sus paredes, frente al singular monolito de El Huso, se ubica, en amplia una cornisa, un refugio montañero al que se accede por una escalera metálica.

Chimenea Norte, Vía Normal (MD-)

La vía normal de acceso a la cumbre de la peña de los Canteros ( 741 m ) es la chimenea Norte, que la separa del Kiriako. Por ella discurrió la curiosa ascensión del año 1902.

En la subida al puerto de Etxauri se localiza, a la derecha de la carretera, el aparcamiento ( 558 m ) de la escuela de escalada. Junto a ella parte un sendero que se aproxima hacia el Kiriako y alcanza el collado occidental ( 683 m ) de la hondonada del Callejón de las Trampas. Descendiendo ligeramente al mismo ( 659 m ), volvemos a ganar altura al collado oriental ( 675 m ). A la derecha un pequeño sendero cruza una estrecha chimenea y nos sitúa en la grieta de la "Chimenea del balcón". Para evitar el salto, se equipó con un puentecillo metálico, al otro lado del cual hay una sirga que salva un resalte que permite subir a la gran terraza sobre la que se asienta la peña, bien visible desde este punto. Continuamos hacia su base, y luego realizarmos una travesía por una amplia cornisa sobre la vertiente N. hasta alcanzar perdiendo un poco de altura la chimenea que separa la Peña de los Canteros del Contiguo Kiriako.

La escalada discurre por ella (V-) desembocando en el extremo occidental de la cumbre, ubicándose la cruz en el extremo contrario ( 741 m )(MD-). El descenso puede realizarse directamente sobre la vertiente S. a la terraza por la que hemos realizado la aproximación.

Vuelta a la Peña del Cantero (T3)

Los excursionistas pueden disfrutar también de este salvaje entorno paseando entre las colosales agujas rodeadas por un mar de encinas.

Iniciamos la marcha en el aparcamiento de la escuela de escalada, situado a la derecha de la carretera de subida al puerto de Etxauri ( 558 m ). Un sendero gana altura por el encinar dando vista, entre el arbolado, al Kiriako. Ayudándonos en algun punto con las manos se alcanza el collado ( 683 m ) que da acceso al llamado Callejón de las Trampas ( 659 m ), en cuyas inmediaciones se ubicó la ermita de San Quiriaco. Sin embargo, el hallazgo de algunos restos prehistóricos como cerámicas atestiguan que este espacio ya constituyó con anterioridad un lugar sagrado.

Por la derecha se desciende al fondo del callejón ( 659 m ), hasta situarnos, en el extremo opuesto del hundimiento, en el collado de salida del mismo ( 675 m ). Antes de descender nos desviamos a la derecha para visitar dos lugares muy particulares. Tras cruzar una angosta chimenea se llega a una repisa situada sobre la chimenea S. de la Peña del Cantero y que tiene su arranque en el mismo refugio de montaña, situado a nuestros pies. Para cruzar esta chimenea existe hoy en día un pequeño puente, pero antiguamente debió ser frecuente entre los mozos, saltar sobre el precipicio. Al otro lado del mismo encontramos una sirga de acero que proporciona seguridad en la ascensión a la gran repisa o terraza sobre la que se asienta la Peña de los Canteros ( 741 m ). Efectuando esa trepada, podremos situarnos en la base de la roca, a pocos metros de la cumbre, en cuyo extremo oriental se alza la famosa cruz.

Volviendo al cable y al puente, continuamos de frente salvando unos altos peldaños que conducen al denominado Balcón del Cantero ( 699 m ). A la izquierda se encuentra lo que algunos estudiosos consideran un altar de sacrificio, tal vez incluso humanos. Todavía es posible descender un poco más para acercarnos aún más al precipicio y poder divisar desde arriba El Huso.

Del Balcón volvemos hacia el Puente y cruzamos nuevamente la chimenea para salir otra vez al collado ( 683 m ). Ahora perdemos altura, rodeando la peña que acabamos de visitar para situarnos en el sendero que recorre su cara S. Pasando junto a la aguja llamada La Rueca, alcanzaremos el singular Huso. Podemos contornearlo para observar todas sus caras. La más sencilla es la W., que es por donde discurre la vía original por la que se alcanzó por primera vez su apuntada cima en el año 1947.

Junto al Huso tenemos la escalera que conduce al refugio, desde donde se obtiene una sobervia panorámica del Huso. Descendiendo nuevamente al pie de la aguja, retrocedemos por la senda que nos ha traído hasta este punto, pero ahora tomamos un desvío que se dirige hasta otro peculiar monolito, aunque menos espectacular que los anteriores. Por su silueta se le ha llamado el Cervinico. Cuenta con algunos itinerarios aptos para el apredizaje de la escalada. Lo bordeamos dando vista a la cara N, primero, y a la S. después. Desde aquí parte un sendero que desciende a la carretera. Para volver al punto de partida deberemos seguir durante unos 400 m. por ella, completando con ello una visita a la escuela de escalada de Etxauri (T3).

Accesos: Aparcamiento escuela de escalada ( 1h ).

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