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Gallina, Pico de la (576 m)

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Luis Alejos Escarpe
Fecha Alta
19/04/2011
Modificado
19/04/2011
8
Efectuando la aproximación en Laredo o Santander, al dejar la autovía del Cantábrico en la salida de Islares, aparece de inmediato a la izquierda un desguace. Desde Castro o Bilbao hay que salir a la carretera, girando en breve a la izquierda para pasar bajo la autovía y llegar al desguace. Continuando por el asfalto de la vía de servicio un corto trecho, tenemos a la derecha el acceso a dos grandes edificios que parecen depósitos de agua, pudiendo aparcar en la explanada contigua al edificio superior (60 m).

Trasponiendo una verja, comenzamos a ganar altura (WSW) por una pedregosa pista que pasa junto a un bosquecillo de eucaliptos y por encima del desguace. La pista gira bruscamente a la izquierda, dejando un ramal secundario a la derecha. Tras bordear otra mancha de eucaliptos, a la entrada de un prado gira de nuevo a la derecha, ascendiendo con fuerte pendiente por terreno inestable (WSW) hasta el rellano herboso del Campo de Fuentes (350 m). Está encima del Hoyo Llanzomo, que aparece flanqueado por dos airosas crestas, sobre las cuales emerge el núcleo de Candina.

Permaneciendo en la pista, que ahora es más difusa, remontamos una ladera (SE) hasta alcanzar la collada (425 m) que da paso a un altiplano herboso. En este punto aparece el Pico de la Gallina al S.SE Entrando en la vaguada, de las dos sendas que se elevan hacia el SE tomamos la más alta. Abandonándola en breve, proseguimos el ascenso por terreno cubierto de arbustos, entre espinos y hayas aisladas, emergiendo las rocas al acercarnos a la cima caliza del Pico de la Gallina (576 m) (1,15). Desde el 16/04/11 está identificada con un mojón de piedras. Sorprende el panorama de tan modesta cota: al E. asoma el característico torreón del Cerredo, al NW se eleva el pequeño macizo de Candina. Asombra sobre todo el denso hayedo que se extiende en torno a la cumbre por el sur. Al N. tenemos el verde y recortado litoral de Islares, mientras sobre el azul marino navega la ballena de Sonabia.

Esta breve excursión se puede combinar con el ascenso a las cotas contiguas, llegando incluso al Cerredo. En tal caso, destrepando un poco entre rocas (E), nos sumergimos en un bosque encantado, donde además de hayas centenarias hay fresnos, abedules e incluso tejos. El terreno kárstico dificulta la marcha en la misma proporción que intensifica la belleza del paraje. Siguiendo trazas de animales, avanzamos entre los cuchillares del lapiaz, atravesando dolinas y asomándonos a un profundo pozo. Estando ya cerca del lindero del bosque, basta ganar un poco de altura para alcanzar la segunda elevación del sector (617 m). Al bajar rodeamos su base en busca del collado (575 m) (1,45).

Descendiendo entre espinos (S) y girando a la izquierda, aparece un refugio cerrado (500 m). Prosiguiendo por la pista de esa vertiente, cuando gira a la derecha para remontar una ladera la abandonamos en la collada (562 m) por la que pasa la ruta balizada. Siguiendo las marcas de pintura entramos en terreno rocoso, avanzando por la garma hasta un corto resalte que permite alcanzar la base de la cumbre. Hitos y pintura llevan a otro escarpe calizo que, sin apenas utilizar las manos, desemboca en el altivo Alto de Cerredo (644 m) (2,15).

En vez de retornar por el itinerario de ascenso utilizaremos una variante. Nada más llegar a la base, en vez de bajar el otro resalte nos deslizamos hacia la derecha, faldeando el corte de la cresta NW hasta que se esfuma. Sin bajar tampoco a la hoya rodeada de hayas que tenemos enfrente, bordeándola por la derecha junto a un espolón, en el Portillo Salviejo (488 m) enlazamos con la senda que viene de esa hoyada. Deslizándonos entre avellanos, espinos y helechos hasta un cauce seco, nos salimos por la izquierda, pasando un tramo rocoso para continuar perdiendo altura (NW) por una incómoda ladera de brezos y árgomas. Por ella enlazamos con la pista de ascenso cerca de un prado, encima de los eucaliptos. Siguiéndola o atajando por una pendiente herbosa, retornamos por la vía rápida al punto de partida (60 m) (3,15).

Accesos: Islares ( 1h 15 min ).

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Comentarios

  • item-iconCristina Otegui González
    El 27 de julio de 2011
    Preciosa cita, de Felix Mª Samaniego, ya por aquellos años había tantos corruptos como hoy día...........bonita manera de expresarlo...... Estuve en éste pico, de casaulidad, fuimos a cerredo y para andar más pues llegamos a éste pico, que creíamos sin nombre pero tuvimos la suerte de encontrar a 3 personas que nos informaron ... pero al ir a mirar a mendikat.........ni rastro........ por fin, leo más nombres de los alrededores...... Gracias a Luis Alejos por "colgarlo"........ Este fin-de toca........espero San Vicente
  • item-iconItziar Lazurtegi Mateos
    El 19 de abril de 2011
    De Felix María Samaniego (1745-1801) Érase una Gallina que ponía un huevo de oro al dueño cada día. Aun con tanta ganancia mal contento, quiso el rico avariento descubrir de una vez la mina de oro, y hallar en menos tiempo más tesoro. Matóla; abrióla el vientre de contado; pero, después de haberla registrado, ¿qué sucedió? que muerta la Gallina, perdió su huevo de oro y no halló mina. ¡Cuántos hay que teniendo lo bastante, enriquecerse quieren al instante, abrazando proyectos a veces de tan rápidos efectos, que sólo en pocos meses, cuando se contemplaban ya marqueses, contando sus millones, se vieron en la calle sin calzones!