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Amalloko Tontorra (123 m)

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Matilde Sanz Rebato
arrow-iconFecha Alta
09/10/2015
arrow-iconModificado
09/10/2015
En su cima hay ermita de San Juan Bautista.

A unos dos kilómetros de Markina, dirección Ondarroa, están las ruinas de un antiguo balneario (Urberuaga). Unos 400 m después encontraremos el cruce a Larruskain (BI-4403). Hay parada de bus frente al cruce. Como prólogo a la excursión, se puede visitar la antigua presa y ferrería de Aspilza, hoy en día convertida en coqueta casa rural, que comparte espacio con el río Artibai.

Si se va en vehículo particular, se puede dejar este en el mismo cruce que sube a los caseríos y la ermita, donde un bonito puente llamará nuestra atención justo al otro lado de la carretera.

El siguiente texto está recogido de internet. "La primera referencia documental que conocemos del molino y las ferrerías de Aspilza datan de 1538, en que se consigna un pleito habido entre los Bidarte y los Ubilla, por la pretensión de estos últimos de instalar una ferrería en Uberoeta y los primeros de hacerlo en Aspilça. Al parecer, ganaron los primeros, porque, en la relación de propiedades mencionadas con motivo de la fundación del vínculo de Vidarte, en 1549, se habla de las ferrerías de Aspilça, lo que hace pensar que su construcción se produjo entre 1538 y 1549.

Contruída, por tanto, a mediados del XVI, tenía la peculiaridad de ser doble, es decir, de tener doble juego de martillos y fuelles. En ellos se fundieron tanto el hierro como el cobre. Esto explica el gran tamaño del almacén de los materiales, pues además de los materiales que se fundían hacía falta un gran acopio de carbón. El reparto de motivo que causó un pleito entre propietarios de ferrerías en 1740.

Abandonado durante largos años, hacia 1921 a D. José María de Murga se le ocurrió hacer una vivienda en el lado del almacén que da a la carretera de Ondárroa, ocupando solo una tercera parte del edificio. Su objetivo era aprovechar unas ventanas que le habían sobrado de otra obra. Aquellas ventanas las pintaron de color azul.

A finales de 1993 el edificio presentaba un aspecto de ruina absoluta. Abandonado varios años antes, el tejado estaba caído y la maleza crecía por las escaleras exteriores de acceso a la pequeña vivienda. Solo quedaban las sólidas paredes....y el espacio. El proyecto se encargó a Carlos Arrizabalaga, arquitecto local, que lo presentó en enero de 1994. La obra la ejecutó entre 1995 y 1996 el contratista local Pedro Arrigán, alias “Beñe”, quien tuvo el acierto de aprovechar que estaba también arreglando la colegiata de Cenarruza para traer las vigas de madera del derribo, que utilizó para hacer el tejado".

Accesos : Cruce junto al puente (Amalloa) ( 5 min ); Km. 52 de la BI-633 ( 10 min ).

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