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Pisón, Mallo (934 m)

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Javier Urrutia
Fecha Alta
18/08/2006
Modificado
08/02/2016

Por encima del pequeño núcleo rural de Riglos ( 680 m ) se eleva el conjunto de monolitos de conglomerado más espectacular de la península, los famosos Mallos de Riglos.

Su extremada verticalidad sobre la vega del río Gállego llama poderosamente la atención de escaladores, montañeros o simples turistas, que no dejan de admirar la belleza de sus desplomadas paredes, delicados espolones y apuntados monolitos de color pardo-rojizo, que parecen querer desplomarse sobre el caserío del pueblo. Cuando el curioso se aproxima a las paredes no deja de sorprenderse de los materiales con que la naturaleza ha edificado tan magna construcción. Grandes cantos rocosos redondeados ( aquí denominados bolos ) se encuentran unidos entre sí por un cemento arcilloso, como si se tratase de gigantes helados de "crocanti" de piedra y barro. Si bien el conjunto no parece demasiado consolidado, y, por tanto, nada fiable, los escaladores han dado buena cuenta de estas históricas paredes, verdadera cuna de la escalada de dificultad en España.

Encima del pueblo, el desplomado Mallo Pisón ( 934 m ), es la mole más imponente y destacada del macizo de Riglos. Adosado al mismo se descubre la delicada silueta de El Puro, un singular monolito de 60 metros ( 160 metros desde el suelo ) ligeramente separado de la pared del Pisón. A la izquierda, netamente diferenciado aparece otro enorme mallo: El Fire o Cerro Leonar ( 952 m ), que se observa como un vertiginoso y enorme canto vertical a modo de titánico menhir alzado contra el cielo. Estos son los mallos principales, pero en Riglos hay otras paredes: El impresionante desplome de La Visera, la Aguja Roja, Cored, etc.

La primera escalada efectuada en Riglos fue protagonizada por Jean Arlaud y Piero Ghiglione en el Mallo Fire, alcanzando la que se denomina Punta Buzón del Fire (1929), donde dejaron registro de la ascensión. El 17 de Agosto de 1942, el gran pionero de la escalada de dificultad, el catalán Ernesto Mallafré, acompañado de Francesc Blasi y Joan Enric Bou, consigue alzarse sobre otra de las cinco puntas del Fire, precisamente en la que hoy lleva el nombre de Mallafré. Las otras tres puntas del Fire son: Mateo, Montolar y No importa. Esta última sería acometida por Angel Serón en 1946.

El 20 de Abril de 1946, una cordada catalana encabezada por Jordi Panyella sube a la meseta de la sierra y desciende al collado que la separa de la cumbre del Mallo Pisón. Desde este collado efectuarán la primera escalada a la cima de la vertical roca. Posteriormente el mismo Panyella, acompañado por Jordi Casasayas, abrirá un itinerario íntegro desde la base, y que es todo un clásico de Riglos: La Pany-Haus. Se trata de una vía que recorre una marcada e impresionante chimenea que superaron tras ocho horas de escalada, el 26 de Junio de 1946.

La escalada del Puro es una de las más tentadoras y bellas de las que ofrece Riglos. El primer intento data de 1947 y se cobra la vida de Mariano Cored ( al que se le dedica uno de los monolitos ), al precipitarse a 30 metros del suelo. En 1950, Víctor Carilla, Angel Serón y Fernando Millán intentan nuevamente la pared, pero otra mortal caída a unos 50 metros del suelo se cobra la vida de Carilla. La cordada catalana formada por Panyella, Rosig, Hayas y Salas atacan los cantos de Riglos en 1953 y consiguen alcanzar la horquilla que separa al Puro del Pisón. Sin embargo, descienden por falta de equipo. Ángel López "Cintero", Alberto Rabadá y Manuel Bescós se quedan a tan sólo 15 metros de la cima al verse obligados a descender por una tormenta. El 13 de Julio de ese mismo año efectúan un nuevo intento que les coloca en la cima, en la cual duermen para descender al día siguiente. El Puro pasa a denominarse "Mallo Francisco Franco" en aquél momento.

Pero sin lugar a dudas la cordada más recordada es la formada por los maños Alberto Rabadá y Ernesto Navarro, fallecidos al intentar la escalada de la cara Norte del Eiger. Estos alpinistas fueron los primeros vencedores de la cara Oeste del Naranjo de Bulnes ( Pico Urriellu ) en los Picos de Europa. En 1960 abren la Cara Norte del Puro, y en 1961 una de las grandes y más prestigiosas vías de Riglos: El espolón SE del Fire por la que hoy se denomina vía Rabadá-Navarro. A la memoria de estos escaladores y de sus hazañas se alza, a la entrada del pueblo, un monumento conmemorativo.

Espolón del Adamelo (MD)

Es la vía más asequible para llegar a la cumbre del Pisón ( 934 m ) desde la base ( 680 m ). Este espolón es la primera de las aristas que se elevan a la derecha de la pared del Pisón. Las reuniones se hallan equipadas por grandes y robustas argollas ( parabolts ).

El primer largo (V) conduce trás 45 metros a una reunión en una amplia repisa. El segundo largo es el más difícil de la vía. Posee dos panzas (V+), muy típicas por estos lares. La primera se llama la Panza del Cansado. La segunda es, objetivamente, más dura (6a), y recibe el nombre de la Panza del Pijo. Un tercer largo más sencillo (IV), y pasamos a la siguiente tirada, en la que hay que superar la tercera y última panza del itinerario: La panza del cabrón (V). El quinto largo discurre sobre roca que se muestra más inestable e insegura y con más riesgos de embarque (V-). El siguiente largo es sencillo (III). Para terminar en el collado que une el Pisón con el Macizo, falta un largo que sólo posee por dificultad un corto muro (IV), y otro más que es una trepada (III).

Una vez en el collado se acomete la torre terminal del Pisón. El Primer largo ( noveno desde la base ), discurre en oblicuo hacia la izquierda superando una panza (V). A continuación se sube verticalmente (V) en busca de una repisa donde se encuentra la última reunión antes de la cima. A esta se asciende superando una nueva panza (V+), tras la cual la dificultad y verticalidad se va desvaneciendo para salir a la cima.

Mallo Pisón - Espolón Ademelo

El Puro, Vía Normal (MD+)
Un primer largo sencillo (IV+) lleva a una repisa, desde donde se inicia una travesía a la izquierda en dirección a la llamada Panza de la "P" (V). Superada esta se sale a una amplia repisa. A la izquierda nos introducimos en un diedro que arranca desde abajo (V). Luego sigue una tirada más sencilla (IV+) hasta la cueva.

En la cima del Puro
La entrada en la cueva es uno de los pasos más complicados de la vía (6a) ya que hay que superar una panza desplomada. Luego nos introducimos en una chimenea que se acomete en en siguiente largo (IV) para salir al collado que une al Puro con el Mallo Pisón.

Normal del Puro
El primer largo del collado al Puro tiene su paso clave en una panza (V+). Superada esta se monta reunión debajo de otro desplome, que es el mayor y más complejo de toda la ascensión (6b). Una vez superada la panza con esfuerzo y paciencia se llega a la pequeña cima del Puro.



 Accesos: Riglos.

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